La torre de Babel.

Según la Biblia y en resumidas cuentas, erase una vez los babilonios estos que les dio por construir una torre to guapa, y en esto que va Dios y se picó con esta gente por hacerla demasiado alta y dijo: ¿Si? Pues a ver cómo saliis de ésta.

Y cogió y les envió a la UNESCO.

(Es una adaptación de la historia)

El caso es que aquí en Sevilla las cosas se hacen del revés, y cuando se hacen al derecho se nos envía a unos matones que sólo miran hacia donde el borrico quiere.

Resulta que desde hace unos años, la caja de ahorros sevillana Cajasol decidió construir una torre donde centralizar sus oficinas, además de alquilar el resto y a su vez, revitalizar una zona donde no hay viviendas como es la Cartuja, que desde que se construyó Isla Mágica lo único que ha hecho ha sido acoger macrobotellones primaverales con miles de millones de ebrias criaturitas celebrando el retorno del picorcillo genital. El proyecto consistía en una torre de 180 metros además de las instalaciones pertinentes alrededor, entre párking, pasarela sobre el río, comercios e incluso un SPA gigante.

Y entonces aparecieron “Los Otros”. Los que hablan sin conocer, sin ser vistos, sin dar la cara, por lo bajo, puñal en mano y café envenenado en la otra.

La torre dista unos 2 kms de la zona monumental de Sevilla, a saber la Catedral de Santa María de la Sede, los Reales Alcázares y el Archivo General de Indias. Tres monumentos que de por si reciben fondos y mantenimiento a través del pago de entradas, donaciones y organizaciones propias: el Cabildo Catedralicio, el Patronato del Real Alcázar y el Patronato del Archivo General de Indias. En éste último caso, los fondos provienen del Ministerio de Cultura, universidades, etc. Esta zona está protegida desde 1987. Antes parece ser que se han mantenido por arte de magia.

El problema aparece cuando una asociación sin más ánimo que hacer valer su opinión minoritaria sobre la mayoría sevillana tramita una queja a la UNESCO afirmando que el impacto visual sería tan grave como ver a Yola Berrocal recién levantada después de una dura noche de estudios intensivos. Una exageración, en todo caso ya que desde estos monumentos la torre únicamente se divisaría desde dos puntos: el campanario -visitable- conocido como La Giralda, y una esquinita del Alcázar. De nuevo, una exageración. Si, tenemos una gran maestría en ese aspecto aquí en Andalucía, al exagerarlo todo. Pero la torre no se ve desde ningún otro punto de esta zona.

Ayer la UNESCO se pronunció por primera vez de manera “seria”, afirmando que retiraría la protección sobre dichos monumentos si la torre finalmente alcanza la altura prevista. La repercusión mediática no se ha hecho esperar y como ejemplo pongo éste artículo del Diario de Sevilla, donde en resumidas cuentas afirma que esa torre es un vórtice maligno que llegado el momento absorberá la ciudad cual sumidero de patio de vecinos se tratara. O algo así.

Y aquí viene, damas y caballeros, el carrillón de preguntas:

-¿Puede el Ayuntamiento retirar una licencia que ya concedió de manera totalmente legal en base al dictamen de una organización totalmente ajena a la política no ya sevillana o andaluza, sino española?

-En caso de paralizar la construcción de la torre con el consecuente perjuicio económico para Cajasol…¿quién pagará los aproximadamente 250 millones de euros de indemnización? OJO que equivale casi al precio de tres Cristianos Ronaldos juntos.

-¿Por qué la UNESCO, que apenas aporta fondo a los monumentos anteriormente citados, tiene que “obligar” de una manera indirecta a paralizar un proyecto privado?

-¿Por qué la UNESCO debe intervenir en una situación que NO SUPONE la destrucción de Patrimonio en ningún momento?

-¿Por qué no se pronunció cuando se esbozó el proyecto, que no ha variado ni una coma desde el principio?

-Si se detiene definitivamente la obra, que repito, tiene una licencia de obras legal emitida por el Ayuntamiento de Sevilla…¿pagará la UNESCO los salarios de los trabajadores? ¿A ellos no los protege, justo ahora cuando más falta hace?

-¿Qué imagen se ofrece de una ciudad que paraliza proyectos de empresas propias en base a un criterio meramente estético?

-¿Por qué la UNESCO no se ha pronunciado en otras ciudades como Paris o Londres, las cuales cuentan tanto con Patrimonio de la Humanidad ( Catedral de Notre-Dame o las Riberas del Sena, y la Abadía de Westminster o la Torre de Londres) donde conviven zonas protegidas con grandes rascacielos?

En resumidas cuentas, es como si te compras un jarrón feo pero que a ti te encanta y lo pones entre un cuadro de Velazquez y otro de Murillo, y viene un señor de Villanueva de los Frailes a decirte que debes quitarlo porque rompe la estética creada entre los dos cuadros. En junio se conocerá la resolución final si no se detiene la construcción de la torre, recomendando recortar altura.

Con esto es suficiente por hoy. Actualmente hay una batalla librada en Twitter y en diversos medios con encuestas con los hashtags #TorrePelliSi o #TorrePelliNo, donde gana el sí a su construcción a todas luces. Incluso hay una página de Actuable donde se recogen firmas a favor de la obra de Cesar Pelli.

Me daría por satisfecho si alguien se dignara a contestarme estas preguntas, porque yo me doy por vencido con ésta ciudad que es tan moderna que todavía adora que el campanario sea la torre más alta del pueblo.

PD: En la ciudad existen actualmente DOS estructuras que superan en altura a nuestra preciosa y ladrillesca Giralda: el Puente del Alamillo (98 metros) y el Puente del Quinto Centenario (110 metros). Chupaos esa.

ACTUALIZACIÓN: A día de hoy, casi un mes después de la publicación de esta entrada, Cajasol no ha modificado ni una sola barandilla de todo el complejo, que prosigue a buen ritmo alcanzando la planta número 18 en estos momentos. Os recuerdo que tendrá cuarenta y cuatro plantas, luego está muy cerca de alcanzar la mitad de la estructura.

Por su parte, el Ayuntamiento se ha dado cuenta de que no tendría forma de pagar dicha indemnización.

Por otro lado, los de ICOMOS y la plataforma Túmbala (a los que anteriormente llamo “Los Otros”), los mayores detractores de ésta construcción, ya han dejado la anchoilla en la braga sabiendo que poco pueden hacer para detener dicho proyecto.

La UNESCO no se pronunciará hasta Junio, y confío en que se les caiga la cara de vergüenza al confiar un informe a ICOMOS, el cual afirma con rotundidad que la torre se encuentra a apenas 600 metros de la torre almohade, cuando hay casi dos kilómetros. Cualquier crío de párvulos hoy día te traza una linea recta con Google Earth y te averigua la distancia entre ambos puntos en cuestión de segundos.

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