iPatitas

El sábado por la noche, ya bien entrado el domingo, me encontré con una situación que aún me resulta algo extraña. En la terraza de la discoteca hay varias camas-mesas dispuestas alrededor de esta, son siete en total. En una de ellas había una chica llorando rodeada por sus amigos y en lo primero en lo que pensé fue lo típico: cuernos. Pero no.

Ésto sería alrededor de las cuatro, pero a las seis, hora de cerrar, seguía llorando. Y como ya me pillaba recogiendo la terraza, sin mas me acerqué y les pregunté que qué había pasado. Entonces ya la oía decir: “Que no tengo dinero, que no tengo un duro!”. Lo convirtió en una especie de mantra, porque no paraba de repetirlo. Entonces pensé en que había gastado mas de lo que tenía y no podía volver a casa en bus o algo así. Pero tampoco.

Resulta que a mitad de la noche, mientras fluía el alcohol y se hacía frente al frío -según me informaron más tarde mis compañeros- refregándose contra todo aquello que estuviera revestido de tela exceptuando los sofás, la chica había dejado un goloso iPhone 4 sobre una mesa y este, en un alarde de tecnología, había desplegado sus iPatitas y se había marchado.

Vamos, que le habían robado el teléfono.

De ahí el drama. Mientras hablaba con la gente que tenía la chica alrededor la oía lamentarse diciendo: “Que me ha costado mucho conseguirlo, que no tengo dinero para comprar otro, que me ha costado mucho…”.

No voy a juzgar a la chica, pero vamos, haciendo botellón en la puerta y buscando copas como una loca entre sus amigos como había estado antes, creo yo que a quien le ha costado el dinero ha sido a sus padres, pero no seré yo quien lo afirme.

Ahí me hizo pensar…¿Tanto drama por un teléfono? Que si, que un iPhone aparte de ser una estafa objetiva y de tener uno de las mejores campañas de márketing de la Historia es caro y cuesta cerca de 400 euros solo de segunda mano. Casi lo que me cuesta a mi el alquiler del piso al mes en pleno centro de Sevilla.

Y como tenía tiempo y solo tenía que recoger, empecé a divagar. ¿De verdad está sufriendo así por un teléfono? ¿Me pasaría a mi lo mismo? ¿Lo que le molesta es haber perdido el teléfono, el dinero que cuesta, los datos que tiene dentro o que toda su privacidad haya quedado al aire? ¿Estamos seguros ante este tipo de situaciones?

Personalmente no tengo un iPhone pero si un smartphone donde centralizo el uso de redes sociales y correo, aparte de WhatsApp, los antiguos pero socorridos SMS’s y números de teléfono, aunque estos se me sincronizan solos con la cuenta de GMail. Pero si se me perdiera no me dolería por el teléfono en si, sino por la información en general.

Me sorprendía ver a la chica tan hecha polvo y tan jodida por algo tan material como un teléfono. Es cierto que ya es complicado vivir sin móvil pero no sé hasta qué punto tener un aparato de esas características supone una ventaja o una carga. Perder un móvil o que te lo roben es algo que puede suceder, y en base a ello deberíamos decidir si gastar 400 euros en un teléfono es algo práctico o un estorbo.

Yo por mi parte nunca me he gastado mas de 80 euros en un teléfono…

Pobre chica. Espero que al menos el teléfono estuviera apagado, porque con el calentón que llevaba esa noche, una noche donde en general las bragas suelen brillar por su ausencia, a saber qué tendría en el teléfono guardado…

PD: Chica, si lees esto aprende: cómprate móviles más baratos que los hay; mas buenos, que los hay; y hazles un seguro!

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