Idiosincrasia del sevillano medio.

A pesar de que la actualidad política lo reclama y lo exige, hoy me niego a escribir algo relativo al asunto. Ya hay cientos de blogs, periódicos y especialistas analizando las consecuencias de la huelga general hasta en un plano metafísíco y como mi opinión va un poco con la idea general, me la reservo.

Pero hoy, ahora que se acercan estas fechas tan especiales de capirote e incienso, la semana en la que el mundo cristiano redime sus pecados y en buena parte del mundo lo hace ante estatuillas de madera y tela, creo que es el momento de revelar uno de los secretos peor guardados de la humanidad: la idiosincrasia sevillana.

idiosincrasia.
(Del gr. ἰδιοσυγκρασία, temperamento particular).
1. f. Rasgos, temperamento, carácter, etc., distintivos y propios de un individuo o de una colectividad.

Si, damas y caballeros. La Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Invicta y Mariana Ciudad de Sevilla no sólo atesora recuerdos y momentos de la Expo del 92, el caso Arny y las borracheras de María Patiño en la Feria, sino que una vez al año toda la ciudad se transforma para convertirse en el recinto más sagrado del mundo, excepto si llueve claro. 
Sevilla posee en su haber alrededor de cincuenta iglesias y capillas sólo en el centro histórico, sesenta si sumamos el populoso barrio de Triana. Podemos llegar a los ochenta edificios si sumamos conventos y claustros. Una ciudad religiosa por definición, vaya. No cabe duda.
Durante los días previos a la Semana Santa la ciudad entera se engalana, se limpia, se remoza allá donde sea necesario, huele a la flor del naranjo, aumenta el ratio de turistas por metro cuadrado y de pronto todo el mundo entiende más de Cristo que el propio manager de Cristo, es decir, el Sr. Papa de Roma. Pero los Sevillanos…Ay, los sevillanos! Ya lo decía Antonio Machado: “Oh maravilla, Sevilla sin sevillanos, la gran Sevilla!
Y ya lo corroboran las cifras: el sevillano medio, un par de semanas antes de que un burro de cartón rodeado de palmas secas asome por la puerta de la Iglesia del Salvador ya sabe a ciencia cierta de donde o cuándo saldrá tal o cual hermandad, el color de la túnica de sus nazarenos, el manto nuevo de cuál virgen y si al Cristo le han cambiado las espinas o le han puesto un traje de neopreno, por si llueve. Porque aunque no os lo creáis, el resto del año las diferentes iglesias funcionan a medio gas excepto por las ultras, señoras que rondan la sesentena y acuden al repique de las campanas así caigan chuzos de punta.
Ahora mismo, las mejores páginas de meteorología se ven colapsadas por las visitas de mis paisanos para consultar si lloverá o no, a que hora caerán las primeras gotas o si sobrevendrá el diluvio universal, pero os recuerdo que estamos en primavera, que hace falta agua, y que si no queréis que llueva cambiad capirotes por gorritos de paja y hacedla en Agosto y así fomentamos el turismo estival. Dos pájaros de un tiro. 
Esta ciudad durante ésta semana concretamente (en realidad durante buena parte del año también) es para disfrutarla con los cinco sentidos
Si venís durante estos días, aparte de ver una ciudad preciosa con los naranjos cuajados de azahares y degustar más dulces del que podría asimilar vuestra insulina, se ven por las calles bares cuya BSO se resume en un CD con las mejores marchas de Semana Santa, olor a incienso en cada esquina del centro, tournés de gente acudiendo a tal o cual iglesia a ver una performance que en realidad pueden ver cada domingo y sin aglomeraciones, pero quizás eso sea demasiado.
Podréis oir golpes en el pecho del capillita más ibérico hablando acerca de su antigüedad en la Hermandad; de que un día hizo el recorrido de la procesión sin salirse a beber una cerveza o sin descolgar el teléfono móvil abrir el WhatsApp para contarle a sus colegas en qué tramo va, o de que un día la Duquesa de Alba le confundió con su yerno.
Podréis tocar el terciopelo mejor bordado de las túnicas de los nazarenos, los cuáles se supone que van haciendo estación de penitencia, es decir, una patulea que puede llegar hasta las quince horas para redimir sus pecados. Con lo fácil que lo tienen, que con ir un domingo a la iglesia el cura local les hace un reset de sus malas acciones y ¡pueden volver a empezar!.
Y por supuesto, podréis oler el perfume a azahar de los naranjos y a miel de los pestiños, y si os acercáis lo suficiente también disfrutaréis del olor a chotuno que sale de debajo de cualquiera de los pasos, fruto del esfuerzo de unos cuantos costaleros y su Fé en el hijo de Dios. ¿A nadie se le ha ocurrido colgar un ambipur olor pino dentro debajo de ese armazón de madera?
Al sevillano medio en cambio lo veréis por las calles bien vestido, arreglado, afeitado, perfumado y si tiene pelo, engominado, especialmente el Domingo de Ramos el cual luce sus mejores galas y saca del armario su más preciado traje de El Corte Inglés que utiliza para las bodas y las comuniones, y radio en mano y pinganillo en la oreja se dispone a disfrutar de nueve o diez procesiones al mismo tiempo, aunque sólo este viendo una y suficiente por hoy, “que me duelen los pies de los zapatos nuevos“. Aunque esta tradición tan arraigada está cayendo en desuso en favor de las nuevas tecnologías de la información. Bendito sea el señor, que permite que la Ciencia avance.
Lo veréis entre procesión y procesión en los mejores bares y tascas comentando tal o cual detalle, si esta marcha no encajaba con el momento, si la Virgen va muy mal arreglada (este comentario suele ser propio de  las féminas capillitas), si el giro en la esquina de nosedonde ha sido delicioso…El propio bar en si puede parecer un templo desacralizado, un local donde pareces entrar en una iglesia y puedes ver colgando del techo el palio de una virgen o un jamón de la sierra de Huelva y aquí nadie se despeina. Qué cosas.
El resto de días no se lleva traje a excepción del Jueves Santo, donde debido a la muerte del Señor (que lleva crucificado desde el lunes como mínimo) las señales de duelo se multiplican y aparecen entre las damas las hermosas mantillas que tan arraigadas están en las costumbres ibéricas. Respecto a las mujeres, dinerales se dejan en Zara, Mango y Stradivarius para estar más guapas que nunca cuando salga su hermandad. Palabrita.
No se entienda ésto como una crítica a la Semana Santa ni a sus fans: si a mi me parece fantástico que la ciudad entera permanezca colapsada tanto si te gusta como si no. Mejor para mi: menos tráfico por mi ventana, que vivo en un bajo y se me llena del polvo que levantan los coches. Además es una tradición muy bonita: recuerda el martirio y sangriento sufrimiento de un hombre que vivió hace dos mil años y que murió sobre un madero clavado por las muñecas tras sufrir escarnio público, como un vulgar ladrón, para salvarme de mis pecados. Era previsor el hombre.
(Pues va a tener que morir seis o siete veces mas para salvarlos todos…)
Me hablan de respeto. Que respete estas tradiciones, que son muy bonitas, que yo no soy católico pero me encanta la Semana Santa, que yo soy gay pero yo no muero sin ver este año salir a la Esperanza de Triana, ¿misa yo? ¿tú estás loco?, ¿dinero?¿para que se lo quede el cura? y así podría seguirse hasta aburrir al mismísimo Dalai Lama.
Cuando un cristiano me habla de respeto, me viene sin poder evitarlo a la mente una imagen como esta:
Yo no niego que la Semana Santa sea un gran atractivo turístico así como un valor cultural de la ciudad. No niego que no sea estéticamente bonito, porque de hecho lo es: muchas de las esculturas son auténticas joyas barrocas, hay bordados de mantos que nunca más veréis en ningún otro lugar, orfebrería y platería que asusta por su precisión, y el conjunto de un cortejo es una gran obra de teatro: un decorado excepcional, olores, texturas, voces, ruidos, música, luz y color. Yo mismo me acerco a ver un par de cosas por motivos familiares. No niego que la gente pueda sentir esa Fe que yo no siento y dejen escapar su devoción al menos esta semana al año.
Si es cierto que hay gente que durante todo el año es monotemática con esta festividad y te los ves en pleno octubre con un colocón de incienso al mas puro estilo yonki, pero esos al menos son consecuentes con sus creencias y las sostienen hasta la siguiente Semana Santa, año tras año.

Pero no me vais a negar a mi lo hipócrita y lo cínico del asunto, de encontrarte gente a los que prácticamente les resbala su religión y no sigue ni uno de sus preceptos, para llegar abril y santiguarse hasta delante de la Cruz Roja. Y no con poca vergüenza responden, si les preguntas (y si no les preguntas también) y te dicen que ellos no son católicos, pero su [Inserte aquí Hermandad] que no se lo toquen y atrévete a decir algo que te escupo en la cara. Gente que en realidad el resto del año ni se acercan a su Hermandad, solo pagan religiosamente para poder tener un sitio en esa interminable fila de nazarenos y poder decir que “este año, salgo“. De gente que se lamenta de la pobreza en el mundo y aplaude cuando le compran una corona de plata nueva a la Virgen o le renuevan el dorado de pan de oro a la estructura de madera que la sostiene. Que si, que lo paga la Hermandad, cojonudo. ¿Pero este dinero no podría destinarse a otras cosas más importantes, como ya han hecho en otros lugares?

Por comparar, es como si un musulmán hiciera el ayuno del Ramadán porque dice que le viene bien para la dieta
Pero damas y caballeros, ésta es la idiosincrasia del sevillano medio. No se la pierdan porque es única.
Nota 1: Nótese el humor patente en toda la entrada. 

Nota 2: Conste que me encanta esta ciudad, me encanta vivir aquí y no lo cambiaría por nada del mundo. Una vez lo hice y volví con el rabo entre las piernas, y ahora es como volver al Paraíso. Por si quedaban dudas.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s