Mes: abril 2012

Arriba con el IVA!

Lo siento, es que no puedo evitarlo. No es que me hierva la sangre, es que sencillamente ya no tengo porque estos cabrones no paran de chupármela.

La sangre, digo.

Os voy a poner dos recursos: el primero es una imagen de hace un tiempo; lo segundo, un titular de una noticia de hoy mismo. Y por este orden, vais a sentir:

-Contradicción
-Desconcierto
-Asimilación
-Miedo
-Ira

Y si no, probad. Aquí la foto:

Y ahora, la noticia:

El Gobierno subirá el IVA en 2013

¿Ahora qué, peperos? Le habéis dado vuestro voto de manera mayoritaria a un partido que nos está jodiendo  A TODOS en los dos pilares de una Sociedad de Bienestar (Sanidad y Educación); dijeron que no subirían el IVA o el IRPF y es lo primero que han hecho (os recuerdo que no llevan ni seis meses) y encima, las cifras del paro continúan subiendo más y más, llegando al 24.44%. Gracias a vuestro voto habéis hipotecado el futuro de vuestros hijos.

¿Ahora qué? ¿Puedo empezar a soltar barbaridades o todavía tengo que respetar el voto de la masa sumergida ahogada en la imbecilidad?

¿Pretenden fomentar el consumo y reactivar la economía penalizando el consumo?

¿Estamos gilipollas o qué pasa?

Ahora cualquier persona podrá entender a qué se debe esa reforma de urgencia del Código Penal, para poder mandar a la cárcel a aquellas personas que se resistan a la policía de manera pacífica….porque saben que la vía violenta está al caer. Ya han comenzado a encarcelar preventivamente a personas por su ideología. En España vuelven a existir los antiguos disidentes políticos.

¿Nos levantamos ya o esperamos alguna patada mas?
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Calma

A pesar de los malos tiempos que corren, en la cual España está volviendo a etapas que creíamos ya superadas e imposibles de volver a ver…siempre hay que tener un momento para respirar hondo y dejar la mente en blanco.

Calma. Esto es lo que permite ésta página web.

Entrad, pulsad el tiempo que queráis (2 o 10 minutos), poned música, elegid fondo y relajaos, sin mas.

Ya volverá el chaparrón para despertaros. Pero hasta entonces, concedeos un rato. Vuestra salud mental os lo agradecerá,

Soho Benita

Desde que volví de Barcelona a finales de 2010 me he encontrado con una Sevilla radicalmente distinta, con multitud de locales diferentes por todos lados, propuestas innovadoras, restaurantes de cocina internacional, de alta cocina, mejoras en espacios urbanos como Metropol Parasol que ha conseguido regenerar un barrio entero…

…y en ese barrio me quiero centrar. La finalización de la construcción de la nueva Plaza de la Encarnación ha supuesto para la ciudad una inyección de creatividad y renovación para los locales que la rodean, consiguiendo expandir el centro “clásico” hacia el este de la ciudad. Nadie puede negar el impacto tan positivo de este nuevo monumento de madera y por el que muy poca gente apostaba al principio. Gracias a movimientos ciudadanos como el #15M y a diversas propuestas por parte de los comerciantes, la zona es ahora el foco urbano mejor considerado de la ciudad.

Una de esas propuestas ciudadanas me sorprendió gratamente: los comerciantes y propietarios de negocios de las calles Pérez Galdós, Santillana, Ortiz de Zúñiga y Don Alonso el Sabio decidieron unirse en esta época de crisis bajo el original nombre de Soho Benita para promocionarse dentro de la oferta comercial y turística de la ciudad. ¿Qué es lo que ofrecen exactamente?

Pues en la variedad está el gusto. Son quince locales que unen arte, salas de exposición, alojamiento, moda, gastronomía, complementos, libros y diseños entre otros para dar al público algo que se venía demandando durante bastante tiempo: renovación, nuevas ideas. Quitarle el polvo a los viejos lugares del centro.

Se encuentran en un lugar estratégico, ya que están localizados entre la citada Plaza de la Encarnación y la populosa Plaza de la Alfalfa, convirtiéndose en un lugar de paso obligado para turistas y residentes que quieren disfrutar del buen tiempo sevillano para dar un paseo por las calles de la ciudad. Y así, desde la iniciativa privada y con ánimo de mejorar lo encontrado, estas personas continúan mejorando su entorno y ofreciéndonos un espacio distinto que poco a poco, va tomando forma y color. Y estoy convencido de que en un futuro será todo un referente, si van ampliando el número de tiendas y calles adscritas a la iniciativa. Hace poco además realizaron su presentación oficial al público.

Por mi parte y desde mi experiencia, puedo contarles lo que me encontré en Barcelona: durante las fiestas de Santa Llucia en Diciembre, los comerciantes de numerosas calles del Barrio Gótico solían decorar el suelo de las calles de la zona con saquitos de tierras con velas para delimitar el espacio y alegrar la vista; las tiendas, bares, restaurantes y hoteles abrían hasta más tarde para convertirse en salas de exposición tanto de productos propios como nuevas colecciones, ropa de diseño a precios realmente asequibles para todos los bolsillos, obras de arte repartidas por las calles, un poco de música, un poco de comida gratis aquí y alli, una copita de vino y cava para los visitantes…En fin, una serie de ideas que estoy seguro que aquí en Sevilla triunfarían.

Sólo espero que realmente les vaya bien, porque iniciativas como esta, que surgen de la necesidad de cambiar y de mostrar que Sevilla no es solo Giralda, Feria y Semana Santa, son las que me hacen estar orgulloso del lugar de donde soy y donde vivo.

Daos una vuelta por Soho Benita, no os arrepentiréis!

PD: Durante la realización de esta entrada no se conocen transferencias monetarias ni intercambios de favores. Cuando las cosas se hacen bien, hay que echar una mano, ¿no lo sabíais?

Lágrimas por un elefante.

Lo que nos faltaba, el Rey con los ojos vidriosos diciendo “lo siento, me he equivocado y no volverá a ocurrir”.

¿Qué es lo que no volverá a ocurrir, Bobón? ¿No volverá a ocurrir que descuides a la prensa para que estos puedan hablar de ti y de tus escarceos con la princesa alemana Corinna zy Sayn-Wittgenstein?

(Que por cierto, ni es princesa ni es alemana. Se llama Corinna Larsen, es sueca y el título le viene de cuando estuvo casada con un príncipe alemán diez años menor que ella, aunque ahora está divorciada y se dedica a mediar entre España y los principes saudíes, o a organizar cacerías de lujo…)

¿No volverá a ocurrir que nos enteremos de los negocios de tu yerno, del cual hace semanas que ni se le ve el pelo? ¿De la Infanta Cristina haciéndose la tonta al no saber nada de los negocios de la persona que duerme con ella en la cama? ¿De que tu nieto se haya pegado un tiro en el pie “limpiando” un arma a la que por ley no puede tener acceso?

¿No volverá a ocurrir que la gente por fin se de cuenta de que una institución como la monarquía es una de las trabas, junto con la Iglesia y la derecha más retrógada, de que España no avance hacia un futuro dominado por las nuevas tecnologías, la sanidad, la investigación, el respeto al medio ambiente, la educación a todos los niveles, el turismo de calidad, la industria, la estabilidad social y la cooperación?

Aceptamos tus disculpas, aparte de Rey eres persona. Pero no me las tomaré en serio hasta que no abdiques tu trono en el único soberano de España: el propio pueblo español.

La mediocridad de un "Puesyocreoque".

No, no es una palabra armenia que define el arado transversal de un campo de remolachas. Ni siquiera es el nombre de una tribu de “Juego de Tronos”. Un “Puesyocreoque” toma muchas formas y personalidades, y lo hace con tal maestría que es capaz de camuflarse en un profesor, en un alumno, en un ministro, en un camarero de bar o en una bailarina de striptease.

Si, tened miedo, pues están por todas partes. Pero en realidad…¿qué son?

Un “puesyocreoque” no es ni más ni menos que aquella personita que aguarda (o no) en silencio (o no) para aportar su opinión personal durante una conversación de cuyo tema seguramente tendrá poca o ninguna idea. Cuando digo “no tener ni idea” me refiero a como cuando yo oigo hablar de fútbol o física cuántica: otro idioma distinto del que no comprendo ni una de las palabras que se dicen, y en el cual no tengo nada que decir. No hay por qué saber de todo en esta vida.

El problema comienza a vislumbrarse cuando esas personas intervienen en las conversaciones propias y ajenas con un “pues yo creo que…” dotándoles de un nombre que les viene como anillo al dedo.

Escudados en una falsa libertad de expresión, la misma en la que se escudan neonazis o contertulios de “Sálvame Deluxe” para hablar de sus ideas a pesar de que contravengan el sentido común, se ven en la necesidad de aportar gigantescas mierdas parrafadas con tal de defender sus pensamientos, a pesar de que su conocimiento sobre un asunto sea escaso o no tengan ninguna. Por que todos sabemos que basta con oír una conversación activa y participar en ella para formarte una idea y opinar, ¿verdad?

No sé si se lo leí a Arturo Perez Reverte en una de estas soflamas que a mi me encantan, donde decía algo parecido a lo siguiente:

“¿Que tú crees qué? Tu no crees nada. No tienes ni idea.”

Y no puedo estar más de acuerdo, damas y caballeros. Y que conste que soy un férreo defensor de la libertad de expresión…pero cuando toca expresarse.

A estas personas también se les llama “metomentodo”, “cotillas”, “correveydiles”, “marujas”, “mariliendres” y un rosario de sinónimos para definir lo mismo: gente mediocre revelando su ansia protagonista, haciéndolo saber a través de expresar una opinión que en nada se fundamente al desconocer el asunto a debatir. Ni siquiera en determinados asuntos deben participar.

Por ejemplo: tres personas debatiendo. Las tres personas tienen unos conocimientos suficientes (porque no hace falta ser doctores en un tema para conversar con él; se quedaría la población muda) como para hablar de un tema, a saber: los sapos de pecho colorado del río Boado, en el norte de Brasil. Debaten animadamente partiendo de ciertos axiomas sobre dichos animalitos, que los tres conocen y que son prácticamente irrefutables; sencillamente son verdad, como que “tienen el pecho colorado”. Nadie lo pone en duda, ni siquiera los doctos en la materia. Supongamos uno de los axiomas es que todos los animalitos de esa especie viven en Brasil.

Y entonces aparece el cuarto jinete del Apocalipsis y añade su sentencia:

“Pues yo creo que en el parque de mi barrio hay una. Que si, que si, que estaba yo por allí con unos amigotes dando una vuelta y creo que la vi porque tenia el pecho rojo. Vamos, que luego busqué una foto en Google y la vi, y le pregunté a mi tío que trabaja en una tienda de animales y cuando conseguí despertarle del coma etílico me dijo que si, que seguramente”.

Nota: Exageración dramática.

Nota2: Bueno, no tanto. 



Y ya está. Y se acabó. Esa persona ha soltado toda la mierda que llevaba dentro, ha volcado su veneno en el ambiente pero claro, como “somos libres para opinar”… ahí llevas el recado, con dos cojones, sí señor.

A estas personas no se les puede rebatir, ni mucho menos pedirle sutilmente que abandone un entierro en el que nadie le ha dado vela, incluso a sabiendas que desconoce bastante del tema. Incluso aunque tuviera “un poquito” de idea, es inútil. Como lo hagas, te llamarán cosas como “sobrado”, “sabelotodo”, “creído” o sencillamente te recriminarán que no eres nadie para decirles a ellos sobre qué opinar o qué no, porque son libres de decir lo que quieran. Volvemos al trigo, burra. Una apreciación:

La libertad de expresión NO ES LO MISMO que la libertad de pensamiento

¿Quién lo dice? En España, la Constitución Española. Que será lo que queráis, pero ahí está.

¿Existe algún problema en no conocer algún tema? En absoluto. No podemos saber de todo, como decía antes, aparte de que no a todos nos gusta lo mismo. El problema es que intentes intervenir en una situación donde seguramente lo único que aportarás será un poco de tu tufillo intelectualoide que a nadie le interesa.

 Porque tu puedes conocer muchas cosas y si las sabes a ciencia cierta hablar sobre ellas. Incluso si tienes buena base sobre algún tema pero te falta mucha información, deberías poder participar y escuchar al mismo tiempo que aprendes, desde la más sincera humildad. Y más aun, si crees que realmente las sabes porque, por los motivos que sea, eres capaz de debatir sobre ella teniendo una buena base argumental y determinados conocimientos, aunque tu argumentación esté equivocada, también.
Ese es el otro problema en el que se ahogan estas personas: la mediocridad. El querer saber mucho de todo, pero en poca profundidad, simplemente por darse el gustazo de convertirse en un “puesyocreoque” con todas las de la ley para poder intervenir allá donde haya un animoso parloteo, sea la tasca del pueblo o una Conferencia de Neurología de la Universidad de Boston.

La mediocridad realmente es lo que vengo a criticar aquí, y no exactamente la mediocridad, sino las personas que se contentan con ella para realmente llegar a verse inmiscuidos en los asuntos del resto de la sociedad. Sinceramente, que una persona intervenga en una situación aportando sus ideas adquiridas en algún programa de reportajes de televisión me repugna. ¿Por qué? Porque sus argumentos destruirán la calidad de la conversación sostenida hasta ahora. Por que ese estilo de vida propugna el hacerlo todo sin terminar nada, algo válido depende de las circunstancias, pero nunca vanagloriarte por ello.

¿Y por qué puedo opinar yo de gente mediocre y sus “yocreoques” que de poco o nada sirven?

Fácil: porque me he encontrado con muchos. Un año mas y me dan el doctorado.

Por eso, cuando veáis a un mediocre, matadlo ignoradle. Es por el bien de la sociedad 🙂