XXX Juegos Olímpicos, Londres, 2012

Anoche, algunos de los que tuvimos valor para no salir a la calle con el buen tiempo que hacía para ir a tomarse un refresquito estuvimos viendo la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres.

¿Qué decir? Hay quien dice que ha sido soberanamente aburrida. Que no tenía mucha gracia y que el impacto visual era realmente poco era cierto, pero después del espectáculo chino lleno de lucecitas y de gente que grita, cualquier cosa es poca. Como en todas las aperturas, un repaso a la historia del país anfitrión, en este caso con referencias a la vida en el campo, la época industrial, un repaso a la música británica más internacional y la Reina saltando el paracaídas.

¿Cómo? ¿La Reina qué?

Si damas y caballeros. Anoche más de cuatro mil millones de personas pudimos ver como Su Alteza Real Isabel Segunda, por la gracia de Dios, Reina del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los demás reinos y territorios, cabeza de la Commonwealth y defensora de la fe, saltaba junto Daniel Craig desde un helicóptero situado encima del estadio de Strafford donde se celebraba el acto. 

Obviamente no era ella misma sino una señora jaquetona entrenada para eso, pero tenía su gracia imaginar a la Reina, que únicamente pronunció diez o doce palabras en todo el acto, toda menopausica marcándose una caída libre de esa calidad. Eso si, para una de las pocas veces que le toca hacer algo, y la pillan cual maruja de barrio durante un debate del Estado de la Nación…

…le ha faltado sacarse una libretita con sudokus y echar el rato. Qué coñazo y pobre reina, ¿verdad? Aparición estelar también de Sir Rowan Atkinson en su papel de Mr. Bean y el aclamado humor inglés, que “o lo entiendes o no lo ves”, dicen. 


A cuenta de la Reina están surgiendo no pocos chistes y qué decir, Internet en estos momentos está recogiendo los frutos de una  noche como la de ayer. A ver qué encontramos…


También se han visto cositas curiosas, como el saludo nazi de uno de los, intuyo, enviados por Alemania. Qué desafortunado en una época donde Alemania hace y deshace a su gusto…


Que lo mismo es este señor que no puede sacudir el hombro y le ha encontrado una utilidad a este antiguo gesto, pero vamos…que lo del gusto por lo nazi tampoco me extrañaría. 

Finalizado todo el paripé, tras desfilar los 204 países, se enciende un pebetero majísimo conformado por otras 204 “conchas” o cuernos y que se cerraban sobre si mismo para hacer la gran antorcha. 


El vídeo  no se ve demasiado bien y posiblemente lo retiren porque el COI prácticamente censura* cualquier vídeo que no emitan ellos, pero está acelerado y resume los diez minutos de encendido en apenas un minuto.

Y así finalizaba la ceremonia de apertura, en unos Juegos Olímpicos (y no “olimpiadas”) marcados por una recesión global pero plena de humor. Hasta los topes.

*Hablando de censura, no es lo único que estos JJ.OO han censurado. A petición de China, Tibet no puede participar en los juegos y cualquier mención incluso en su página de Facebook significa el borrado de los comentarios…

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