Caminantes

Dice el fragmento del poema de Machado:

“Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino, 
se hace camino al andar. 
Al andar se hace el camino, 
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.”



¿Nunca has sentido que pasas el día haciendo cosas y que las haces sistemáticamente, porque sí, sin un motivo aparente? ¿Que las haces porque debes hacerlas, sin realmente pararte a valorar si lo que haces te gusta o no? ¿Que a pesar de vivir una vida plena, feliz y con todo lo que una persona puede desear te tomas todo como algo “normal” y que ocurre simplemente porque “tiene que pasar”?



Felicidades: has perdido la ilusión por hacer las cosas.


Me gustaría hablaros de mi caso con un doble objetivo: ayudarme yo y ayudar a otras personas. Yo lo haré dejando por escrito lo que estoy viviendo en estos momentos para poder repasarlo en un futuro, y otras personas quizás encuentren alguna pista que les ayude a comprender la situación que están viviendo. Algunas personas que me conocen personalmente quizás se sorprendan de esto que voy a contarles, pero seguramente habrán vivido algo similar a lo largo de sus vidas.



No soy una persona triste ni depresiva en modo alguno. Es más, normalmente cuando se me plantea un problema no tardo demasiado en darle algún tipo de solución y una vez enmendado, lo olvido por completo de una forma natural y optimista. Pero de un tiempo a ahora noto como que casi todo lo que hago, lo hago por inercia, da igual el ámbito: trabajo porque hay que trabajar, estudio porque tengo que hacerlo si quiero un futuro distinto al de ahora, salgo de fiesta porque “hay que salir” y en los últimos años sólo me han sorprendido de una manera agradable menos personas que dedos tiene una mano. Y a pesar que tanto el trabajo, los estudios, el ocio y la vida sentimental no me atormentan en modo alguno y sin pretender menospreciarlos de ninguna forma , me parecen totalmente carentes de vida, de interés, de motivación.


Entonces es cuando te das cuenta de que has perdido tus objetivos de vista y que por supuesto, el camino que un día iniciaste se ha borrado por completo. No sabes porqué caminas ni tampoco sabes hacia donde: simplemente lo haces.


Fantástico. 

Justo en este punto me encuentro. Lo cierto es que desde hace un tiempo hacia ahora he ido logrando algunos pequeños objetivos que han encauzado mi vida más de lo que yo pensaba que lo harían: sacarme el carnet, vivir solo, elegir un campo académico…pero sigo sin hallarle esa “chispa”, esa gracia que si le encontraba antes a las cosas. Antes las cosas me llamaban la atención y las recibía con ansia por conocerlas.

Hay quien me dice que sencillamente tengo las expectativas muy altas, por haber vivido mucho en muy poco tiempo. Otros me dicen que tendría que enamorarme para entender la vida de una forma distinta, más agradable y receptiva, con otros ojos. También me recomiendan cambiar de rutinas, cambiar de entorno, eliminar cosas que no me convengan y encontrar otras que me estimulen. Agradezco todas las respuestas, pero no me siento cómodo ahora mismo con ninguna de ellas.

Por supuesto, tampoco quiero recordar esta época ni esta entrada como una etapa “baja” de mi vida, aunque también me aconsejan asumirlo como algo normal, ya que la vida en si es eso: etapas con más euforia y etapas más calmadas, más tranquilas. O algo más que tranquilas: aburridas. Aunque por otro lado soy consciente de que en ocasiones se cae en estas etapas y sencillamente te mantienes durante muchos, muchos años igual: sin objetivos, actuando sin pasión, sin ilusión. Como reloj que siempre cumple, pero que no vive esas horas que va marcando. 

Al principio he puesto un poema de Machado porque hay una de las frases que me encanta, y dice:

“Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de pisar”.

Pues si hay que iniciar un camino, quizás este sea un primer paso: plantear lo que en estos momentos me inquieta, dibujarlo sobre un mapa para tener claro cuál es el problema: la falta de ilusión a la hora de cumplir mis objetivos. Es decir, recuperar la ilusión por aquello que me rodea.

Ahora falta encontrar una solución y un camino hasta esa solución. Nunca se sabe, quizás alguien más lea esto y en un arranque de empatía sepa decirme qué hizo él o ella para volver a encontrar el camino y la ilusión perdida.

EDITO: Añado una frase que acabo de encontrar, de la película “El club de la lucha”. Dice así:

“La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la Historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra ni una depresión. Nuestra guerra es una guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas de rock, pero no lo seremos y poco a poco nos hemos dado cuenta, y estamos muy, muy cabreados”

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2 comments

  1. Te lo agradezco realmente. Hay más gente de la que pensaba en la misma situación, desprovista de ilusiones. Quizás sea una plaga, o un virus o algo así.

    Espero que tarde o temprano pase, o que encuentre la forma de evitarlo… 😉

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