Mes: septiembre 2012

#25S, tercera parte: El después.

La dinámica se ha vuelto a repetir. La mayoría de la prensa destaca la concentración como un acto casi antidemocrático por intentar que los diputados no puedan ejercer su labor, como si a ellos realmente les importara que hubiera fuera, qué se yo, 40 o 50.000 personas gritando por tener una vida digna. Me niego a repasar las opiniones de dicha prensa, ya que a todas luces y prácticamente en todos los períodicos, la información va a estar completamente sesgada y sirviendo a intereses personales.

Prefiero, no obstante, repasar situaciones puntuales que se han conocido a lo largo del día de hoy.

1. Se repiten las manifestaciones y la intención es sostenerlas en el tiempo

2. Los diputados han tenido reacciones de todo tipo: desde reírse del populacho hasta enfrentarse a la policía. De todo hay en las viñas del Señor. 
3. Ha quedado clarísimo: la policía se ha “infiltrado” (entre comillas: lo sabíamos todos) entre los manifestantes de manera descarada para iniciar peleas y justificar la actuación de sus compañeros. Es mas, un poco más y le cascan a varios de los suyos por no saber que estaban infiltrados.
4. El héroe de la jornada: un camarero que se interpuso entre la policía y su bar, lleno de gente y donde se refugiaba un herido por los palos que ya estaban repartiendo. 

Faltan mas, pero me esperan para cenar. 

Y mientras tanto, el Presidente se fuma un purazo por las calles de Nueva York, como si realmente le importara que en nuestro país las cosas empiecen a ponerse no ya serias, que ya lo estaban. Sino negras. 
Muy negras.
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#25S, segunda parte: Durante

Y llegó el día…y más de lo mismo.

Lo siento, pero soy el primero esperanzado en que nuestro futuro como país puede cambiar, pero parece que no aprendemos. Para mi, la sombra del 15M es demasiado alargada y estamos muy cómodos pretendiendo igualar lo que ocurrió hace ya mas de un año, pero nos confundimos. No vamos a conseguir absolutamente nada así, a la vista está. Manifestación tras manifestación sigue ocurriendo lo mismo:

1. Concentración popular
2. Multitudes animadas
3. Comienza la tensión.
4. Llueven guantazos, suelen ser encapuchados: policías “infiltrados”. Lo entrecomillo porque todo el mundo sabe quienes son. De hecho, son los primeros que van con la cara tapada*
5. Actuación policial.
6. Dispersión.
7. Fin.

Y ya está. Así una y otra vez. ¿Qué significa esto? Que el método ya no sirve. Sorprendimos a las autoridades durante el 15M porque nadie esperaba que la gente se quedara a dormir en las calles. Pero se acostumbraron y nosotros también. Ahora nos limitamos a salir y a exigir algo que con hacer oídos sordos, asunto arreglado.

La manifestación de hoy sirve para confirmar lo que decía arriba: una manifestación que ya se ha hecho “típica” en nuestros televisores, que sabemos como terminará. Ha habido pequeños disturbios (nada comparable a lo que vimos en Barcelona el año pasado), heridos e incluso se ha atacado a policías. Más signos de que la olla a presión está a punto de estallar y no hay válvula de escape. Hemos vuelto a ver las mismas barbaridades de otras manifestaciones, y seguimos igual que antes. Mañana nada habrá cambiado.

Me pregunto: ¿Qué hubiera pasado si la gente de pronto hubiera abandonado el Congreso y se reúne espontáneamente en otro lugar? ¿Y si hubiera hecho grupos de 1000 o 2000 personas en diez o doce puntos de la ciudad al mismo tiempo, sin parar de moverse? ¿Qué ocurre si metes a mil personas en una estación de metro e inmediatamente los sacas de ese lugar para enviarlos a otro?

¿Y si los sientas en mitad de Gran Vía, para levantarlos y mandarlos a Atocha? ¿O los pones a bailar vals en mitad de la Castellana cada cinco minutos, de manera intermitente?

Tenemos poder de dos formas, creo: como masa y como consumidores. Como masa podemos planear cosas, movernos, sorprender y volverles locos. Como consumidores podemos detener la economía en menos de 24 horas.

Y vamos, y elegimos la opción menos útil.

Hay que moverse en otra dirección, este camino ya se lo saben!!!

*Lo de los “infiltrados lo digo por esto:

En el vídeo vemos claramente a un grupo de manifestantes muchísimo mas revoltosos que los demás. Reúnen todos una serie de características:

-La mayoría van encapuchados. Los manifestantes “normales” no.
-Son todos varones corpulentos, parece que llevan el pelo corto.
-Llevan todos sudaderas de colores lisos: negro, gris, blanco.
-Todos llevan mochilas y unas banderas de color rojo, fácilmente visibles desde lejos.
-Se llevan a uno de los encapuchados hacia las furgonetas pero en ningún momento le dan con la porra, como si hacen a otros manifestantes (el de naranja, por ejemplo).
-El mismo encapuchado que aparece en 0.52 siendo “detenido” podemos verlo más tarde, en 3.03 ayudando a la policía a meter en las furgonetas a otros manifestantes.
-Inician el conflicto que justifica a los antidisturbios para disolver toda la concentración.

Que cada uno saque sus propias conclusiones. Yo lo tengo clarísimo.

#25S, primera parte: El antes.

Faltan apenas unas cuantas horas para que comience una de las acciones reivindicativas más importantes que van a tener lugar durante estos treinta y algo años largos de falsa democracia española: el movimiento #25S.

Por si sois unos despistados y aún no sabéis de qué va toda esta algarabía, hagamos un resumen breve que os oriente acerca de qué es y qué no es el #25S, y porqué deberíamos pasar ya a la acción:

1. El movimiento se define como una marcha pacífica de ciudadanos libres con el objetivo de rodear el Congreso de los Diputados para hacer visible el descontento cada vez más notable e insostenible de la ciudadanía a todos los niveles. Deriva del movimiento 15M, cada día más integrado en la sociedad española en actos como por ejemplo, asambleas de barrio o para acciones similares.

2. No se trata de asaltar el Parlamento, ni de crear disturbios, ni de parecer víctimas de lo que no somos: bastante tenemos con ser el sustento de una casta política degradada y clientelista cuyo único objetivo, salvando excepciones, es el enriquecimiento propio en detrimento del beneficio común. Dicho beneficio común aparece recogido en la Constitución Española como el principal objetivo de dicho texto: el bien de todos por encima del bien de unos pocos.

3. La intención última es comenzar un proceso constituyente que reforme dicha Constitución, a todas luces anticuada y poco respetada en nuestros días. Se solicitan cambios a todos los niveles, desde la organización territorial hasta la distribución de bienes estatales, ayudas, preferencias, prioridades… Numerosos colectivos se han sumado ya a esta petición: funcionarios de todo tipo (médicos, profesores, bomberos), estudiantes, parados, trabajadores, jubilados y científicos, entre otros. A nadie parece importarle la orientación política de nadie, ni se está cometiendo una acción contra UN partido político en concreto, sino contra todos aquellos que parecen no trabajar en favor del pueblo que les votó.

Por eso se rodea el Congreso, para decir: “¿Eh? ¿Y nosotros qué? ¿Sólo votamos cada cuatro años y después nos dais la espalda? Pues tenemos algo que contaros y nos vais a escuchar…”

Mañana comienza la acción en Madrid y en otros Parlamentos regionales. Tras ver cómo la policía se ha dedicado a disolver concentraciones (más de una, de hecho) completamente legítimas con la excusa de que planeaban algo malvado contra el Congreso incluso imputando a 8 de los asistentes un delito por “presunta comisión de un delito contra los altos organismos de la nación“. ¿Recordáis el derecho de reunión y de libertad de expresión? De un plumazo pretendían cargarse a ambos. Si esto ocurriera en Cuba o China ocuparía portadas y más portadas, pero ocurrió hace unos días en la capital del Reino. Por suerte, ya se ha admitido su legalidad, la cual nadie podía negar en ningún momento.

En esta línea, desde los principales medios de comunicación, la gran mayoría bajo el dominio de partidos políticos o empresas afines a ellos, están intentando criminalizar de todas las maneras posibles el movimiento, que como ya decía arriba, se ha declarado abierta y fundamentalmente pacífico y popular. Además de las actuaciones policiales, se han escuchado declaraciones como las de Maria Dolores de Cospedal comparándolo con el 23-F, acercándolo al nazismo sin olvidar las amenazas, claro.

El Pueblo sólo cuenta con UNA única ventaja: somos más. Y porque somos más, tenemos más ideas. Existen ya bastantes webs donde el movimiento 25S se ha organizado para evitar brotes de violencia especialmente los provenientes de los antidisturbios; se han puesto en marcha blogs para hacer un seguimiento exhaustivo de la manifestación, consejos por si la policía comenzara a dispersar a la población con métodos violentos o formas de poder acercarse al Congreso, que ya está completamente protegido por más de 1.300 antidisturbios además de una empalizada digna del mejor fortín medieval. Recordad: no tengáis miedo. No hay porqué tenerlo. Ellos son los que deberían temer a 20 o 30 millones de españoles enfurecidos.

Sea como fuere, aquí hay un problema grave y hay que darle solución cuanto antes. Nos lo merecemos nosotros, nuestros hijos y sus hijos también. Tenemos que evitar que España se hipoteque durante décadas sólo para alimentar una vorágine capitalista que no vamos a poder sostener mucho tiempo más, pero porque tampoco queremos.

¿Sabéis? Me maravilla enormemente que la población sea capaz de organizarse de esta manera por su cuenta, lejos del aparato estatal, símplemente por un único motivo: vivir dignamente.

Pues mañana es el día.

Por un proceso constituyente, rescatemos el Parlamento. 

Nota: Esta es la primera entrada de tres sobre el movimiento 25S, que realizaré sobre el antes, el durante y el después. Cualquier aportación, comentario, corrección o similar será gratamente bienvenido y eternamente agradecido, y prometo su difusión hasta donde alcancen mis posibilidades. 

La mala educación

Nunca he ocultado cuál ha sido mi profesión durante los últimos siete años: poner copas. Ya sea detrás de una barra en una de las discotecas más importantes de España o esquivando borrachos en alguna terraza de verano, e incluso afters o pubs (a día de hoy cuento con unos 15 o 20 sitios diferentes), el caso es que llevo mucho, muchísimo tiempo trabajando de cara al público en unas condiciones diferentes a las que aguantas en una tienda, cosa que también he hecho.

Cuando trabajas en el ocio nocturno asumes con naturalidad que vas a tratar con gente y que no será la misma -no al menos normalmente- cuando entra en el local que cuando sale: trabajamos con productos que alteran la percepción y la consciencia, que son fáciles de adquirir y consumir y que puede convertir a una persona normal en un auténtico monstruo. Es algo que todos sabemos, tanto como clientes como trabajadores.

Luego entra en juego la profesionalidad de cada uno: puedo jactarme de que hoy día, después de tanto tiempo, sigo trabajando con el mayor respeto y educación que conozco y puedo, ya que creo que son dos de las herramientas más importantes con las que tiene que hacerse uno para trabajar no ya en un medio así, sino en cualquiera. La chulería y los malos modos siempre traen problemas porque desencadenan una serie de reacciones a las que si sumamos el consumo de alcohol el resultado no será bueno casi seguro. Otra cosa ya es que el cliente tampoco tenga ni paciencia ni miras, de lo que hablé hace no demasiado.

Pero quería ilustraros con un suceso de este mismo jueves: un gran evento comercial donde se presenta un nuevo coche de marca europea. El sitio es espectacular y bastante conocido en la ciudad, así que tenemos bastante público. Me sitúan en primera linea, en una zona que se supone que está “reservada” o que al menos no puede acceder cualquiera ya que está destinada principalmente a los propios trabajadores y participantes en la presentación. La orden: “atiende a todo el mundo, te darán tiquets blancos. Y por aquí, que no entre nadie.”

Aquí es donde entra una de mis normas: exceptuando algunas ocasiones, yo cumplo esas órdenes a rajatabla. Ni me las invento, ni las aplico para molestar a nadie ni nada similar. Soy el último eslabón en una cadena de mando y me limito a seguir las normas que a mi me explican y en ocasiones con lagunas de información. Con todo el mundo por igual. Punto.

Este que está aquí escribiendo tiene una habilidad de alto riesgo: ir a dar siempre con los jefes/dueños/amos/señores del cotarro sin saber que lo son. Siempre de buenas maneras, eso si, pero suelo terminar echándoles de zonas en las que no debe haber nadie -y se supone que ellos tampoco-, o tratándoles como un cliente más sin saber que son quienes “me pagan”. Lo digo entre comillas porque el que se paga soy yo mismo echándole horas de trabajo, pero dejémoslo así.

El caso es que este pasado jueves la gente empezaba a saltarse la norma de no entrar a esa zona de la que hablaba que estaba restringida. A través de una pequeña esquina con una barrera física, que suele indicar que por ahí no se pasa a las personas normales que entienden las señales, primero fue un chico francés que pasó por debajo con soltura y accede sin más. Y aun así, le permití estar porque venía sólo y no molestaba, se sentó rápidamente y desapareció. Cero problema.

Pero avanzaba la noche y de pronto me veo como un señor enchaquetado, con toda la tranquilidad del mundo, retira dicha barrera física y entra junto con seis o siete personas más, interrumpiendo mi trabajo y además poniéndose por la zona donde yo cargo y descargo copas. Es decir: molestando. La conversación que surgió de aquello fue algo así:

“-Disculpe caballero, pero por esta parte no se puede entrar aquí, tendrá que entrar por la puerta principal y…
-A mi eso me da igual, yo soy quien paga todo esto.
-De acuerdo, pero yo no sé quién es usted ni a mi nadie me ha informado de eso, ni encargados, ni seguridad…
-Que si, que muy bien, pero que yo pago todo esto y entro por aquí si quiero, faltaría más!”

Noté un poco de hostilidad en el lenguaje corporal del sujeto, así que sencillamente asentí con la cabeza, le di la razón como se les da a los tontos y continué trabajando. El resto de clientes merecían más atención.

¿Por qué no me enfrenté a él? Pues muy sencillo: tenía todas las de perder en mi propio campo además de que la temporada está terminando y no he tenido problemas reseñables en estos cuatro meses, al contrario: he trabajado en un entorno fantástico con buenos compañeros -salvando alguna excepción-, cobrando bien y puntualmente, con alguna que otra ventaja (alguna copa gratis, invitaciones, etc). No puedo quejarme y no quería generar queja, por eso pasé absolutamente del asunto.

Pero me molestó muchísimo. El cliente era uno de los directivos más grandes de la empresa aquí en la ciudad y se limitó a tratarme como la última mierda existente en el planeta, como si yo fuera su esclavo. La falta de educación era tal que es de esas veces que sonríes como arma defensiva para retirarte a tiempo y no soltar una barbaridad, porque podría haberle recordad algo muy importante:

El dinero no da la buena educación.

Para que os podáis hacer una idea del sujeto, es el típico empresaurio español que no atiende a razones, simplemente él es el jefe, él tiene el dinero y él manda, sin más. Y si paga todo el evento, tú tienes que estar a sus pies como un siervo y punto, no hay más vuelta de hoja ni posibilidad de réplica. Y si quiero una copa, la quiero no ahora sino ayer y para qué cumplir las normas (si hay tickets o similares): como yo pago me dan igual las normas que tengáis vosotros, aunque este local no sea mío y no lo haya visto jamás. Estáis en este mundo porque gente como yo paga a gente como tú, si no hubiérais muerto ya de hambre.

No estoy exagerando: es precisamente este comportamiento el que me espero de este tipo gente, pero esa persona no se esperaba el mío aunque en realidad le importaba bien poco. Por suerte en estos siete años he tenido la oportunidad de conocer gente magnífica, con dinero a expuertas, y educados hasta para pedir un simple botellín de cerveza. Así no les doy un botellín: les regalo la fábrica. Si el trato encima es de igual a igual, aparte de educación se empiezan a ganar respeto, al menos el mío.

Después de esto el “caballero” se retiró a otra zona y le perdí de vista, fin del conflicto.

Como siempre, creo que hay muchas formas de decir la misma cosa, y una de ellas se basa en la educación y el respeto a quien tengas delante, sea quien sea y ni mucho menos te tenga que importar el dinero que pueda tener o su posición social.

Me permitiréis desde mi experiencia daros dos consejos insistiendo un poco en lo que habéis leído arriba:

1. La educación y el respeto abren muchas más puertas que los malos modos y el “pisar” a los demás para alcanzar posiciones más altas. Os lo aseguro. 

2. Nunca debes hacer es insultar o menospreciar a nadie y menos a un cliente, y mucho menos a esas personas que, aunque te parezcan invisibles, te preparan y sirven comida o bebida cuando el cliente eres tú.

Es por tu propio bien 🙂

La voz, nuevo concurso de TeleCinco.

Yo qué queréis que os diga, pero a mi el programa este que pusieron anoche en TeleCinco llamado “La Voz” me dejó mudo (nótese el fino juego de palabras) desde el principio hasta que no pude aguantar más el dolor de córneas. Que conste además que no soy mucho de ver la televisión y menos después de las 22.00.

“La Voz” es un concurso de talentos basado en el formato americano de “The Voice”, que a su vez se basa en un concurso holandés del mismo nombre, producido por John de Mol. Exacto, el mismo de Gran Hermano. El concurso trata de que cuatro “coaches” (entrenadores) que vienen a ser cantantes de talla mundial tienen que ir escogiendo a ciegas, oyendo únicamente la voz, a diferentes concursantes para formarles y hacer carrera de ellos hasta que quede un único concursante, el cual recibirá como premio un contrato con una gran discográfica. Si les gusta un concursante giran sus sillas para verles finalmente, y si dos o más coaches coinciden será el concursante quien elija quién de los cuatro le entrenará.

En EE.UU los coaches eran en principio Adam Levine (Maroon5), Blake Shelton, Ce Loo Green y Christina Aguilera, aunque estos dos últimos serán sustituídos el año que viene por Usher y Shakira.

Y nosotros con lo castizos que somos metemos a Melendi, Malú, Rosario Flores y David Bisbal. Con dos cojones.

El programa, que en principio estaba diseñado para ser emitido en Cuatro, sigue con la estela de realities que ya no se basan en la gente “mundana”, normal y corriente sino en los propios presentadores, los cuales muestran distintas reacciones a medida que avanza el programa. Por ejemplo, pudimos ver a Malú mojando braga ante ciertas concursantes -cosa que no me extraña- o al triunfito eufórico dando saltos por todo el plató.

Ya circulan las apuestas por internet acerca de cuánto durará el vigésimo concurso de talentos de nuestro país: unos dicen que hasta que Bisbal durante una patada voladora resbale, se parta la columna contra los escalones del escenario y tenga que ser reemplazado de urgencia por Miguel Bosé; otros dicen que cuando Melendi se beba todo el whisky de los camerinos.

De lo que estoy seguro es que la que más se va a alegrar de todos ellos es Rosario Flores, que ahora ya no morirá de hambre. Aunque yo había empezado a creer que de verdad la chiquilla no comía de lo delgada que está.

Anoche la confundieron con un pie de micro, con eso os lo digo todo.