Monarquía hasta en la sopa.

Últimamente estamos viendo cómo los Príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, aparecen en todas las cadenas de televisión y en casi todos los periódicos ocupando minutos y más minutos, o primeras planas a todo color. ¿A qué se debe este repentino interés por la Familia Real?

Os lo cuento: no es un secreto que la salud de Juan Carlos I, nuestro Rey por gracia divina y franquista, está cada día más deteriorada. A sus 74 años, el monarca de origen italiano tiene que estar viendo llegar cada día más rápido el día en el que abdique y ceda el trono a su vástago Felipe, que si todo sale según lo previsto reinará bajo el nombre de Felipe VI de España.

En España, el movimiento republicano es cada día más fuerte y visible. En casi todas las manifestaciones que pueden verse últimamente no es difícil encontrar banderas de la tricolor y no pocos manifiestos pidiendo el final de la monarquía, que no corresponde a tiempos modernos. No es posible que en el siglo XXI sigan “gobernando” y representándonos personas a las que, en primer lugar ninguno ha votado y en el caso español, que tengamos a un monarca criado y puesto en el trono por Gracia y Obra de un dictador.

Ahora alguno dirá: “Si, pero cuando se aceptó la Constitución y se votó en referendum, también se aceptaba al Rey”. No os asombréis ante esta estupidez, es un mantra repetido una y otra vez para justificar al Borbón. Simplemente recordadles que cuando te ofrecen un pack Constitución+Rey o nada, lo normal es que escojas la opción menos mala. Es decir, la primera.

Yo por mi parte aún sostengo que al Rey le falta una última jugada magistral: deponer al actual Presidente del Gobierno en favor de otros políticos más capaces y retirarse así, tras estas navidades, como el auténtico salvador de la Patria. Según la Constitución puede hacerlo.

Claro que, según nuestra maravillosa y válida Constitución el Rey puede hacer prácticamente lo que le venga en gana que seguro que nunca le juzgarán como al resto de los españolitos de a pie. Es más, ni siquiera lo van a juzgar. Es lo que le convierte a él en Ciudadano y a nosotros en plebeyos. Qué medieval todo.

Ante esto sólo queda una solución que yo mantengo: que el primer presidente de la III República sea Felipe de Borbón. ¿Que es bueno? Se le reelige. Después de todo habla idiomas y tiene formación, algo de lo que no podrán presumir nunca ninguno de los cuatro últimos presidentes del Gobierno (Aznar está exento: habla texano) y en el caso de que no nos guste, se pondría a otro. Es una solución intermedia, pero algo es algo. Lo que no se yo es si una persona así aceptaría “rebajar” sus poderes y su futura amnistía legal-judicial para poder seguir chupando del bote, pero bueno. Más extrañas cosas se han visto.

Sea como fuere, de aquí a que esto ocurra vamos a notar a los medios de comunicación mostrando más y más noticias, a saber: cumpleaños de alguno de los 8 nietos del Rey, comunión de alguno, primer día de clase de alguna infanta, Letizia ha engordado, rumores de embarazo, Letizia adelgaza, qué mona está… Y finalmente, el desenlace que todos esperamos. Bueno, unos lo esperan más que otros pero al fin y al cabo ninguna persona viva en España ha visto el espectáculo mediático que supone una abdicación y un cambio de esa magnitud en el trono desde que Alfonso XIII recibiera el trono de su madre hace 110 años, y cuanto menos será interesante el debate que generará.

Nos vamos a ahogar en ríos de tinta electrónica, ya veréis.

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2 comments

  1. Mi manera de ver todo el asunto es que en términos generales, el pueblo español sigue siendo monárquico, “borbónico” y “juancarlista”, así que ante una hipotética elección, ganaría el actual sistema (monarquía parlamentaria) por una abrumadora mayoría.
    No hay que olvidar que este país no tiene nivel cultural, económico ni social para dar el gran paso de aceptar una república como sistema de Gobierno, ya que las referencias existentes a ésta, son vagas, lejanas y distorsionadas (a posta).
    Así lo veo yo, aunque me pese decirlo…

    Salud!

  2. Yo creo que el pueblo en realidad sólo es Juancarlista pero no borbónico, porque no recuerda a otro Borbón en el trono. El último lo estuvo hace ya casi 81 años y es complejo que nadie se acuerde con tranquilidad. Por eso, porque este rey “cae bien” igual que su abuelo.

    Pero es una época turbia y mala para los grandes cambios y van a meterlo con calzador. No cuentan ni con las redes sociales ni nada similar y eso tiene un poder de convocatoria, a mi gusto, mayor que el de la TV.

    Y si no, habrá que esperar a ver qué pasa… Aunque de acuerdo estoy en que este país no tiene nivel cultural para tener una república del tipo que queremos algunos.

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