Mes: diciembre 2012

Renovatio. Innovatio.

Renovar. De “Renovatio-renovationis”.  Deriva a su vez de la raíz latina “novus-novum”, nuevo. El prefijo “re-” implica “volver a hacer”, significando la palabra “volver a hacer de nuevo”.

Innovar. De “Innovatio-innovationis”, deriva de la misma raíz latina que renovar. En este caso, el prefijo “In-” que hace referencia a “desde dentro”, “hacia adentro”. Es decir, algo nuevo que surge de uno mismo.

Renovatio. Innovatio.

Renovar e innovar. Dos conceptos que no paran de dar vueltas en mi cabeza ahora que termina el año. Parece un poco absurdo ya que dicen que cualquier momento, en cualquier lugar es perfecto para iniciar un cambio. Pero los seres humanos somos “animalitos” muy simbólicos y tendemos a utilizar elementos visibles para asimilar mejor los conceptos, memorizarlos y compartir la información que contienen.

No hace falta decir que vivimos en años de cambio y no sólo de crisis. Pero esto es desde hace bastante ya, donde todo ocurre a una velocidad vertiginosa, apenas dando margen a entender qué pasa a nuestro alrededor cuando ya hay algo nuevo para asimilar. Y eso es algo que me encanta, porque implica viveza, dinamismo, movimiento. El agua estancada termina apestando, ¿verdad?

2012 va a terminar para mi como un año insulso, soso, pobre y prácticamente vacío en cuanto a lo personal se refiere. He hecho todo lo que tenía que hacer precisamente porque tenía que hacerlo, no porque lo deseara o lo necesitara. Trabajo porque hay que trabajar, estudio porque hay que estudiar y socializo porque hay que hacerlo. “Hay que”. Me dicen que “me falta pasión” y yo lo llamo “es más de lo mismo”. Que son rachas. Que esto se pasa.

Son formas diferentes de entenderlo, al fin y al cabo.

Ahí, en la erradicación de ese “más de lo mismo” es donde entran en juego la renovación y la innovación, conceptos que a su vez están íntimamente ligados. Son mis dos únicos propósitos no sólo para este año, sino de aquí en adelante. Ni siquiera son propósitos: puede entenderse hasta como un estilo de vida, depende de cómo se mire. Eso si, con un orden.

Primero, renovación. Renovación porque si se quiere crecer y cambiar, se debe partir de lo que se es para continuar adelante. Y de donde se viene. Y de lo que se hizo y se aprendió. De las experiencias positivas y de los fallos. Es tomar lo antiguo para transformarlo, para volver a hacerlo. Rehacerlo.

Después, innovación. Porque si renovar es adecuado, hacerlo sin innovar puede significar volver a hacer exactamente lo mismo, una copia de lo anterior. Algo que solemos llamar “rutina” cuando nos aburre y “buena vida” cuando nos gusta, pero al fin y al cabo es lo mismo de ayer y seguramente mañana no cambiará. Por eso se debe crear.

Por ejemplo, cuando uno se harta de la vida que lleva y dice: necesito un cambio. Y para lograr ese cambio, hace exactamente lo mismo que ha hecho hasta ese momento. Así no. Si se quieren resultados diferentes, hace falta hacer cosas diferentes.

En unas horas entraremos en 2013. De entrada, en menos de tres meses estaré cumpliendo uno de mis objetivos académicos, que a su vez significan cambios laborales: por fin trabajaré en algo que realmente me gusta y para lo que estoy formándome. Se acabó hacer trabajos que sólo dan dinero y normalmente, poco. Esto ya implica per se una “renovatio” de las condiciones que me rodean. Se establecen de nuevo, y es un primer paso a la vez que una oportunidad. La “innovatio” en cambio debe provenir de mi mismo, y quizás estas nuevas condiciones lo hagan ligeramente más fácil.

Finalmente, ambos conceptos se pueden aplicar también a las relaciones con los demás. Renovar implicaría “revisar” que efectivamente la interacción con esas personas no sea un constante “volver a hacer”. Hablando en plata: estrechar los círculos. ¿E innovar? Suprimir rutinas con estos círculos. Rutinas como salir sistemáticamente, seguir saludando a quien te vuelve la espalda, perder el tiempo en charlas estúpidas, ya me entendéis. El baile de las máscaras que diría uno que yo me sé 🙂

Sea como fuere este nuevo año, aparte de ser un símbolo como decía al principio, viene cargado de novedades a todos los niveles. Eso de por si ya lo hace interesante, mucho más que este año que termina.

Dicen que soplan aires de cambio y puede que sea verdad. Y por todo esto, quizás ya merezca la pena.

Feliz 2013.

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Gente de mierda.

Se acaba el año y nos ponemos finos, sensibles y trascendentales. Yo no iba a ser menos y mientras me guardaba la chorra cartera en su sitio pensaba: ¿Porqué habrá gente tan “de mierda”?

Y entonces como si de una casualidad se tratara, me encuentro el siguiente artículo por Facebook. No tiene desperdicio, aunque tiene una traducción nefasta. Imagino que alguien estaba demasiado motivado con el Google Translate, empiezas a traducir y no paras…

Nota: se que es largo, pero merece la pena. Os lo prometo.

CÓMO LIDIAR CON GENTE DE MIERDA

 LA EPIFANÍA (no sé de donde vendrá esta traducción, pero bueno…)

1) El mundo está lleno de hijos de puta. Por lo tanto, si me cruzo con uno, no es motivo de sorpresa, ni de rabia o frustración.

2) Solamente hay dos tipos de hijo de puta. Uno es la persona normal que ha tenido un mal día. Yo he tenido malos días muchas veces. En este caso lo que esa persona menos necesita es que yo responda a su agresividad con más agresividad. O puede ser que se trate de un hijo de puta verdadero. Una persona que merece que le griten, que lo golpeen y que lo pongan en su sitio. Pero, y aquí viene la parte más interesante, ese no es mi trabajo. Lleno como está el mundo de hijos de puta, sólo es cuestión de tiempo para que este hijo de puta se cruce con otro hijo de puta de igual calibre y se den su mutuo merecido. El mundo es hermoso en su perfección.

Como resultado de esta epifanía me di cuenta de que puedes NO REACCIONAR ante los demás. Es una opción factible. Estás en una situación desagradable y tú decides simplemente NO REACCIONAR. No pelear, no dar explicaciones, no disculparse, nada. Puede que esta idea suene obvia, y quizás lo sea para la mayoría de la gente, pero no tenéis ni idea de lo que significó este descubrimiento para mí. Hasta la fecha yo pensaba que uno debía hacerse respetar: yo rayaba coches, armaba revueltas, y en el cuarto año de bachillerato le pegué un puñetazo en la cara a la hija del rabino. Así que esta epifanía me liberó de un peso grande y me elevó a un nuevo plano, una especie de estado zen en el que puedo elegir cuándo involucrarme en una situación y cuando dejarla pasar.

[…]

La actitud no es un sombrero que te pones y te quitas a placer. Crees que estás transformando tu actitud, pero en realidad la actitud te transforma a ti. En poco tiempo ya no sabes donde terminas tú y dónde empiezan los consejos que te dieron. La identidad es algo poroso, frágil y es tan importante que hay que ser muy delicado con ella.

 […]

Después de darle muchas vueltas al tema, concluí que el único modelo útil como punto de partida para clasificar a los demás sería un modelo diseñado desde mis propias necesidades. Quiero decir, que basarte solo en la personalidad para clasificar a la gente es tan infantil como basar una amistad en gustos musicales. A ver si me explico, todos los modelos externos a mí son inútiles porque ubican al otro como sujeto principal de la interacción. Si estudio a la gente a través del modelo de Jung tengo que estudiarlos desde su perspectiva personal y entonces amoldarme yo a ellos. Eso es poco natural, inútil, consume demasiada energía y no produce buenos resultados. La idea es clasificar a la gente partiendo desde lo que te funciona a ti y a tu paz mental.

Tanto de la Ética a Nicómaco de Aristóteles, como de los sutras de Patanjali se puede extraer esta clasificación de la que voy a hablar a continuación. Así que mi idea no es nueva ni revolucionaria, pero eso no significa que no funcione, la he escogido por encima de las otras formas de clasificación porque parten de la ética, de cómo actuar frente a ellos.

Obviamente, puede que existan mil tipos de persona diferentes que no entran en esta clasificación, estoy segura que si te fijas con el nivel de detalle necesario cada persona es distinta. Pero estos 4 tipos son útiles para clasificar a la gente de acuerdo con tu propia paz mental.

1) GENTE FELIZ

La gente cree que el carácter de una persona se mide por las cosas que hace por los que son menos afortunados que él. Angelina Jolie, por ejemplo, es buena porque cuida a los niños pobres de Nepal. Pero la verdadera prueba de carácter no es esa, el carácter de una persona se mide en lo que hace frente a los que son más afortunados que él.

La reacción ante una persona feliz es siempre parecida. Uno puede creer que alguien es feliz sólo porque tiene cosas que nosotros no tenemos. El Éxito básicamente. Nuestro sentimiento hacia ellos se podría calificar de resentimiento. Es un reflejo natural. No digo que todo el mundo lo tiene pero sí que es muy frecuente. Si la persona en cuestión es realmente feliz o no, es irrelevante, para propósitos de esta clasificación basta con que creamos que lo es.

He estado muchas veces en esa situación. Ves al otro y piensas: no entiendo qué hizo para merecerlo, yo soy mucho mejor y una retahíla de mensajes parecidos. Si esa persona no es muy diferente de ti, si consideras que está a tu nivel, entonces lo catalogas de hipócrita, de falso o de mediocre. De que sonríe demasiado y eso no es normal. Porque si tenemos el valor suficiente para admitir que quién está a la par de uno es capaz de ser feliz, todas las excusas para ser miserable quedan en evidencia.

Pero es imposible vivir en paz a menos de que logres sentirte GENUINAMENTE FELIZ por ellos. Esto lo sé por experiencia propia. Ser feliz es tan difícil, requiere un compromiso tal, que quienes lo consiguen no es solamente por suerte. Alegrarse por ellos es algo que necesitamos y no por altruismo o por moral, sino por tu propia salud mental.

Si logras sentirte feliz de verdad por alguien que es feliz, es porque has asumido que la felicidad es una meta posible de alcanzar. Has aprendido que su felicidad no disminuye la tuya. Que la felicidad no es un pan que se comparte y te puedes quedar sin tu trozo. Te has bajado exitosamente de la rueda del hamster. Así que hay que aprender a alegrarse de verdad por los demás. Esta actitud no es fácil de mantener y creo que para hacerlo hay que ejercitarla a diario: dedicar unos momentos cada día a sentirse feliz por las personas felices que uno tiene alrededor. Cultivar sentimientos de amistad hacia ellos. Si me descubro pensando cosas negativas sobre ellos me gustaría aprender a frenarlo antes de que la envidia y los celos me dominen.

 2) GENTE QUE SUFRE

Hay gente que sufre de forma gratuita, esa gente que cree que sufrir es noble. Pero también hay gente que está sufriendo de verdad. Sufren porque tienen problemas que no saben manejar. Quizás sea porque no pueden aceptar que ciertas cosas escapan de su control. Están peleados con la realidad. Sus problemas son reales porque así los sienten.

Yo he sufrido en el pasado, he estado triste y hasta deprimida. A veces mueren personas que te importan, a veces las cosas no funcionan como tú querías, y todo eso te hace sufrir. Así que la mejor actitud frente a gente que sufre es la compasión equilibrada. Identificarse con sus sentimientos sin perder la perspectiva.

A lo que me refiero con eso es que si una persona cercana está sufriendo, muchas veces nuestro reflejo es tratar de “salvarlo” de su situación. Pero tratar de cargar el peso de una persona que sufre es una tarea que no le deseo a nadie. Es imposible sacarlos de su problema porque aunque puede que sean circunstancias externas, están también en su interior. Conviene comprender que cada quien es el único responsable de su propio bienestar. Pero eso no significa que no puedas echarle una mano. Comparte si puedes, ofréceles tu compañía y tu consejo, pero guarda distancia emocional.

3) GENTE BUENA

Hay gente que es buena. Hacen cosas de forma desinteresada. Realmente existen. A veces cuando alguien me ofrece ayuda de la nada yo dudo de sus intenciones. ¿A qué viene tanta amabilidad? Pero en el fondo me gustaría ser capaz de ser buena como un impulso natural. En inglés tienen un adjetivo mejor para describir a este tipo de persona y es “kind”. Una persona que posee “kindness” se regocija en la amabilidad. Es una bondad de carácter, una bondad natural. No hay esfuerzo detrás de sus acciones y por lo tanto no es un sacrificio, no esperan nada a cambio. A mí me gustaría ser un poco más así. Una práctica buena es apartar un momento del día para recordar a las personas que son buenas contigo en tu vida y sentir agradecimiento hacia ellos. Cultivar hacia ellos la buena voluntad.

4) GENTE DE MIERDA

El tiempo que podemos pasar obsesionados con gente de mierda es increíble. Gastamos saliva, tiempo, energía y espacio mental en ellos. Son la principal causa de que se malgasten neuronas en todo el mundo. La gente de mierda pocas veces está conciente de que son gente de mierda. Por lo general creen que son gente buena, o gente que sufre. Pero no. Son gente de mierda y ya. Y no son los hijos de puta de los que hablaba al principio de este post, aunque muchas veces los dos grupos se solapan. Cuando hablo de gente de mierda me refiero a gente cercana.

La gente de mierda te hará daño sólo porque sí. Porque pueden. No entienden la situación, no aceptan razones, no les importa. Si son muy cercanos a veces ni siquiera te das cuenta del daño que te hacen. Empleas tu energía en buscar excusas para sus actitudes. Pero reconocerlos es fácil: son las voces que escuchas en tu cabeza cuando das vueltas en tu cama intentando dormir y no puedes. En tu cabeza te gritan, y tu les gritas, y ellos vuelven a gritarte y tú a ellos, todo el día, toda la noche, todos los días. Es una pelea contínua con la gente de mierda en tu propia cabeza.

Otra forma de identificarlos es cuando reconoces que cada vez que interactúas con estas personas terminas sintiéndote mal contigo mismo. La gente de mierda te juzga, te hace sentir culpa y vergüenza por ser quien eres. Ellos creen que están haciendo lo correcto, que están cumpliendo con un deber moral. Tú sabes de quiénes te estoy hablando, lo sabes porque seguramente tienes a 10 o 20 personas así en tu vida. Familiares, amigos, un jefe, un conocido, un ex, un compañero de trabajo, da igual, tú sabes quiénes son.

 […]

Son gente de mierda. No importa lo que tú hagas por complacerlos o por mejorar la relación, la gente de mierda no cambia. Nunca serás suficiente para ellos. Son incapaces de afrontar sus propias responsabilidades y cargan a los demás con el peso de su infelicidad. Y tú no puedes evitar sentirte mal y fantasear con mandarlos a la mierda de donde salieron, pegarles un puño en la cara o publicar sus más terribles secretos en internet.

DETENTE.
Sólo existe una forma de lidiar con las personas de mierda: IGNORARLOS POR COMPLETO. No les hables, no les escribas, no pienses en ellos, no gastes ni un solo minuto de tu día en eso. Lo más importante de todo es no criticarlos, ni en tu cabeza ni con los demás. No hables mal de ellos. No existen. Imagina que eres una sartén de teflón y que todo te resbala. Es la única forma de mantenerse a flote.

 Ellos quieren pelear, y si te metes en la mierda con los cerdos tú te ensucias y los cerdos se alegran.”

Es un extracto del libro “Acapulco70 Al Desnudo“. Y es fantástico xD

Censurando el porno.

Se ve que vivimos momentos difíciles para la libertad de expresión y ya ni siquiera el porno se salva. Porque que censuren a una TV catalana…o prensa independiente…bueno, uno se acostumbra.

¿Pero esto?

Indignado me hallo. Compartidlo, por favor!

 
 
PD: Que mi indignación anterior era de broma, este video (aunque viejuno) me acaba de alegrar la semana entera!


Más novedades.

Sé que últimamente mi tasa de actualización ha caído un poco y la calidad puede que también. Lo admito, a veces soy un manta para sentarme aquí y ponerme a contar cosas, más que nada porque sigo teniendo la sensación de no tener nada realmente interesante que contar, aunque luego me digan lo contrario…

En estos días he recibido una “buena” noticia: vuelvo a tener trabajo. Desde finales de octubre que terminé la temporada en la terraza donde estaba ni me molesté en buscar otro, primero porque más o menos podía mantenerme y segundo porque estaba ligeramente saturado de hacer siempre lo mismo, desde hace…siete años. En realidad en ese trabajo estaba a gusto: un entorno perfecto, buena relación con los compañeros, buen sueldo para lo que realmente hacía y no había demasiadas molestias.

Ventajas: sitio nuevo, personal nuevo, ambiente distinto. Eso estimula. A mi al menos. La tarea es la misma pero siempre hay nuevas habilidades para aprender y desarrollar.  Otra más: dinero. Podré comprar algún pequeño detalle a la familia en Navidad, ya que normalmente no puedo y nunca está de mas, aunque sea un libro de estos de bolsillo.

Desventajas: adiós vida social. Pero claro, para tenerla sin demasiados obstáculos hace falta un mínimo de fondo económico. No te hablo yo de gastarme 200 euros por salida, pero con la cartera vacía tampoco iba a salir. Y tampoco puedo estar trabajando aquí más allá de marzo, momento en el cual empiece las prácticas de lo que realmente me gusta.

En definitiva: exámenes terminados (y aprobados), nuevo trabajo pero vida social anulada.

Y en realidad…tampoco está tan mal. Total, para lo que hay que ver… 🙂

PD: Ahora que no tendré clases y “más tiempo libre” prometo hacer alguna actualización consistente y con contenido de verdad, y no estas chufas. Si puedo y retomando una vieja costumbre, haré una entrada con las anécdotas de este trabajo y que por donde estoy y por el público que tengo, promete bastante. Os dejo un entrante para ir haciendo estómago:

(Sujeto: señora de edad comprendida entre… 20 y 60 años, así a ojo. Pido permiso para pasar por donde está ella bandeja en mano y en alto.)

-“Perdón, ¿me permite pasar?
-Yo a ti te permito lo que tú quieras, rubio.”

Extra combo: “cadencia” al hablar, mirada de lascivia y amigas igual de finas.

Hasta la próxima, amiguitos.

Chris Cooksey

En cuestiones artísticas mucha gente es capaz de quedarse horas y horas mirando un cuadro bocaabajo y notar cómo se humedecen hasta los pantanos de Wisconsin. Sin embargo, en ocasiones creo que hay artistas que a mí, que no soy experto en absolutamente nada, me dejan con la boca abierta y sin saber exactamente que decir. Bueno si: brutal. En el sentido más amplio que pueda tener esa palabra.

Uno de ellos es Chris Cooksey y este es su arte:




Estas son solo muestras, en el nombre del autor tenéis un enlace a su web y su portfolio donde podréis ver cómo este artista es capaz de recrear escenas clásicas y a la vez, modernas e impresionantes. Personalmente me encanta la mezcla que hace del arte clásico y el oriental.

PD: Otro de los grandes artistas, al que además conozco personalmente, es Jaime Mercant. Le pediré un dia que me envíe algunas fotografías porque sencillamente fliparéis con el uso que le da a los colores.