Más novedades.

Sé que últimamente mi tasa de actualización ha caído un poco y la calidad puede que también. Lo admito, a veces soy un manta para sentarme aquí y ponerme a contar cosas, más que nada porque sigo teniendo la sensación de no tener nada realmente interesante que contar, aunque luego me digan lo contrario…

En estos días he recibido una “buena” noticia: vuelvo a tener trabajo. Desde finales de octubre que terminé la temporada en la terraza donde estaba ni me molesté en buscar otro, primero porque más o menos podía mantenerme y segundo porque estaba ligeramente saturado de hacer siempre lo mismo, desde hace…siete años. En realidad en ese trabajo estaba a gusto: un entorno perfecto, buena relación con los compañeros, buen sueldo para lo que realmente hacía y no había demasiadas molestias.

Ventajas: sitio nuevo, personal nuevo, ambiente distinto. Eso estimula. A mi al menos. La tarea es la misma pero siempre hay nuevas habilidades para aprender y desarrollar.  Otra más: dinero. Podré comprar algún pequeño detalle a la familia en Navidad, ya que normalmente no puedo y nunca está de mas, aunque sea un libro de estos de bolsillo.

Desventajas: adiós vida social. Pero claro, para tenerla sin demasiados obstáculos hace falta un mínimo de fondo económico. No te hablo yo de gastarme 200 euros por salida, pero con la cartera vacía tampoco iba a salir. Y tampoco puedo estar trabajando aquí más allá de marzo, momento en el cual empiece las prácticas de lo que realmente me gusta.

En definitiva: exámenes terminados (y aprobados), nuevo trabajo pero vida social anulada.

Y en realidad…tampoco está tan mal. Total, para lo que hay que ver… 🙂

PD: Ahora que no tendré clases y “más tiempo libre” prometo hacer alguna actualización consistente y con contenido de verdad, y no estas chufas. Si puedo y retomando una vieja costumbre, haré una entrada con las anécdotas de este trabajo y que por donde estoy y por el público que tengo, promete bastante. Os dejo un entrante para ir haciendo estómago:

(Sujeto: señora de edad comprendida entre… 20 y 60 años, así a ojo. Pido permiso para pasar por donde está ella bandeja en mano y en alto.)

-“Perdón, ¿me permite pasar?
-Yo a ti te permito lo que tú quieras, rubio.”

Extra combo: “cadencia” al hablar, mirada de lascivia y amigas igual de finas.

Hasta la próxima, amiguitos.

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