Gente de mierda.

Se acaba el año y nos ponemos finos, sensibles y trascendentales. Yo no iba a ser menos y mientras me guardaba la chorra cartera en su sitio pensaba: ¿Porqué habrá gente tan “de mierda”?

Y entonces como si de una casualidad se tratara, me encuentro el siguiente artículo por Facebook. No tiene desperdicio, aunque tiene una traducción nefasta. Imagino que alguien estaba demasiado motivado con el Google Translate, empiezas a traducir y no paras…

Nota: se que es largo, pero merece la pena. Os lo prometo.

CÓMO LIDIAR CON GENTE DE MIERDA

 LA EPIFANÍA (no sé de donde vendrá esta traducción, pero bueno…)

1) El mundo está lleno de hijos de puta. Por lo tanto, si me cruzo con uno, no es motivo de sorpresa, ni de rabia o frustración.

2) Solamente hay dos tipos de hijo de puta. Uno es la persona normal que ha tenido un mal día. Yo he tenido malos días muchas veces. En este caso lo que esa persona menos necesita es que yo responda a su agresividad con más agresividad. O puede ser que se trate de un hijo de puta verdadero. Una persona que merece que le griten, que lo golpeen y que lo pongan en su sitio. Pero, y aquí viene la parte más interesante, ese no es mi trabajo. Lleno como está el mundo de hijos de puta, sólo es cuestión de tiempo para que este hijo de puta se cruce con otro hijo de puta de igual calibre y se den su mutuo merecido. El mundo es hermoso en su perfección.

Como resultado de esta epifanía me di cuenta de que puedes NO REACCIONAR ante los demás. Es una opción factible. Estás en una situación desagradable y tú decides simplemente NO REACCIONAR. No pelear, no dar explicaciones, no disculparse, nada. Puede que esta idea suene obvia, y quizás lo sea para la mayoría de la gente, pero no tenéis ni idea de lo que significó este descubrimiento para mí. Hasta la fecha yo pensaba que uno debía hacerse respetar: yo rayaba coches, armaba revueltas, y en el cuarto año de bachillerato le pegué un puñetazo en la cara a la hija del rabino. Así que esta epifanía me liberó de un peso grande y me elevó a un nuevo plano, una especie de estado zen en el que puedo elegir cuándo involucrarme en una situación y cuando dejarla pasar.

[…]

La actitud no es un sombrero que te pones y te quitas a placer. Crees que estás transformando tu actitud, pero en realidad la actitud te transforma a ti. En poco tiempo ya no sabes donde terminas tú y dónde empiezan los consejos que te dieron. La identidad es algo poroso, frágil y es tan importante que hay que ser muy delicado con ella.

 […]

Después de darle muchas vueltas al tema, concluí que el único modelo útil como punto de partida para clasificar a los demás sería un modelo diseñado desde mis propias necesidades. Quiero decir, que basarte solo en la personalidad para clasificar a la gente es tan infantil como basar una amistad en gustos musicales. A ver si me explico, todos los modelos externos a mí son inútiles porque ubican al otro como sujeto principal de la interacción. Si estudio a la gente a través del modelo de Jung tengo que estudiarlos desde su perspectiva personal y entonces amoldarme yo a ellos. Eso es poco natural, inútil, consume demasiada energía y no produce buenos resultados. La idea es clasificar a la gente partiendo desde lo que te funciona a ti y a tu paz mental.

Tanto de la Ética a Nicómaco de Aristóteles, como de los sutras de Patanjali se puede extraer esta clasificación de la que voy a hablar a continuación. Así que mi idea no es nueva ni revolucionaria, pero eso no significa que no funcione, la he escogido por encima de las otras formas de clasificación porque parten de la ética, de cómo actuar frente a ellos.

Obviamente, puede que existan mil tipos de persona diferentes que no entran en esta clasificación, estoy segura que si te fijas con el nivel de detalle necesario cada persona es distinta. Pero estos 4 tipos son útiles para clasificar a la gente de acuerdo con tu propia paz mental.

1) GENTE FELIZ

La gente cree que el carácter de una persona se mide por las cosas que hace por los que son menos afortunados que él. Angelina Jolie, por ejemplo, es buena porque cuida a los niños pobres de Nepal. Pero la verdadera prueba de carácter no es esa, el carácter de una persona se mide en lo que hace frente a los que son más afortunados que él.

La reacción ante una persona feliz es siempre parecida. Uno puede creer que alguien es feliz sólo porque tiene cosas que nosotros no tenemos. El Éxito básicamente. Nuestro sentimiento hacia ellos se podría calificar de resentimiento. Es un reflejo natural. No digo que todo el mundo lo tiene pero sí que es muy frecuente. Si la persona en cuestión es realmente feliz o no, es irrelevante, para propósitos de esta clasificación basta con que creamos que lo es.

He estado muchas veces en esa situación. Ves al otro y piensas: no entiendo qué hizo para merecerlo, yo soy mucho mejor y una retahíla de mensajes parecidos. Si esa persona no es muy diferente de ti, si consideras que está a tu nivel, entonces lo catalogas de hipócrita, de falso o de mediocre. De que sonríe demasiado y eso no es normal. Porque si tenemos el valor suficiente para admitir que quién está a la par de uno es capaz de ser feliz, todas las excusas para ser miserable quedan en evidencia.

Pero es imposible vivir en paz a menos de que logres sentirte GENUINAMENTE FELIZ por ellos. Esto lo sé por experiencia propia. Ser feliz es tan difícil, requiere un compromiso tal, que quienes lo consiguen no es solamente por suerte. Alegrarse por ellos es algo que necesitamos y no por altruismo o por moral, sino por tu propia salud mental.

Si logras sentirte feliz de verdad por alguien que es feliz, es porque has asumido que la felicidad es una meta posible de alcanzar. Has aprendido que su felicidad no disminuye la tuya. Que la felicidad no es un pan que se comparte y te puedes quedar sin tu trozo. Te has bajado exitosamente de la rueda del hamster. Así que hay que aprender a alegrarse de verdad por los demás. Esta actitud no es fácil de mantener y creo que para hacerlo hay que ejercitarla a diario: dedicar unos momentos cada día a sentirse feliz por las personas felices que uno tiene alrededor. Cultivar sentimientos de amistad hacia ellos. Si me descubro pensando cosas negativas sobre ellos me gustaría aprender a frenarlo antes de que la envidia y los celos me dominen.

 2) GENTE QUE SUFRE

Hay gente que sufre de forma gratuita, esa gente que cree que sufrir es noble. Pero también hay gente que está sufriendo de verdad. Sufren porque tienen problemas que no saben manejar. Quizás sea porque no pueden aceptar que ciertas cosas escapan de su control. Están peleados con la realidad. Sus problemas son reales porque así los sienten.

Yo he sufrido en el pasado, he estado triste y hasta deprimida. A veces mueren personas que te importan, a veces las cosas no funcionan como tú querías, y todo eso te hace sufrir. Así que la mejor actitud frente a gente que sufre es la compasión equilibrada. Identificarse con sus sentimientos sin perder la perspectiva.

A lo que me refiero con eso es que si una persona cercana está sufriendo, muchas veces nuestro reflejo es tratar de “salvarlo” de su situación. Pero tratar de cargar el peso de una persona que sufre es una tarea que no le deseo a nadie. Es imposible sacarlos de su problema porque aunque puede que sean circunstancias externas, están también en su interior. Conviene comprender que cada quien es el único responsable de su propio bienestar. Pero eso no significa que no puedas echarle una mano. Comparte si puedes, ofréceles tu compañía y tu consejo, pero guarda distancia emocional.

3) GENTE BUENA

Hay gente que es buena. Hacen cosas de forma desinteresada. Realmente existen. A veces cuando alguien me ofrece ayuda de la nada yo dudo de sus intenciones. ¿A qué viene tanta amabilidad? Pero en el fondo me gustaría ser capaz de ser buena como un impulso natural. En inglés tienen un adjetivo mejor para describir a este tipo de persona y es “kind”. Una persona que posee “kindness” se regocija en la amabilidad. Es una bondad de carácter, una bondad natural. No hay esfuerzo detrás de sus acciones y por lo tanto no es un sacrificio, no esperan nada a cambio. A mí me gustaría ser un poco más así. Una práctica buena es apartar un momento del día para recordar a las personas que son buenas contigo en tu vida y sentir agradecimiento hacia ellos. Cultivar hacia ellos la buena voluntad.

4) GENTE DE MIERDA

El tiempo que podemos pasar obsesionados con gente de mierda es increíble. Gastamos saliva, tiempo, energía y espacio mental en ellos. Son la principal causa de que se malgasten neuronas en todo el mundo. La gente de mierda pocas veces está conciente de que son gente de mierda. Por lo general creen que son gente buena, o gente que sufre. Pero no. Son gente de mierda y ya. Y no son los hijos de puta de los que hablaba al principio de este post, aunque muchas veces los dos grupos se solapan. Cuando hablo de gente de mierda me refiero a gente cercana.

La gente de mierda te hará daño sólo porque sí. Porque pueden. No entienden la situación, no aceptan razones, no les importa. Si son muy cercanos a veces ni siquiera te das cuenta del daño que te hacen. Empleas tu energía en buscar excusas para sus actitudes. Pero reconocerlos es fácil: son las voces que escuchas en tu cabeza cuando das vueltas en tu cama intentando dormir y no puedes. En tu cabeza te gritan, y tu les gritas, y ellos vuelven a gritarte y tú a ellos, todo el día, toda la noche, todos los días. Es una pelea contínua con la gente de mierda en tu propia cabeza.

Otra forma de identificarlos es cuando reconoces que cada vez que interactúas con estas personas terminas sintiéndote mal contigo mismo. La gente de mierda te juzga, te hace sentir culpa y vergüenza por ser quien eres. Ellos creen que están haciendo lo correcto, que están cumpliendo con un deber moral. Tú sabes de quiénes te estoy hablando, lo sabes porque seguramente tienes a 10 o 20 personas así en tu vida. Familiares, amigos, un jefe, un conocido, un ex, un compañero de trabajo, da igual, tú sabes quiénes son.

 […]

Son gente de mierda. No importa lo que tú hagas por complacerlos o por mejorar la relación, la gente de mierda no cambia. Nunca serás suficiente para ellos. Son incapaces de afrontar sus propias responsabilidades y cargan a los demás con el peso de su infelicidad. Y tú no puedes evitar sentirte mal y fantasear con mandarlos a la mierda de donde salieron, pegarles un puño en la cara o publicar sus más terribles secretos en internet.

DETENTE.
Sólo existe una forma de lidiar con las personas de mierda: IGNORARLOS POR COMPLETO. No les hables, no les escribas, no pienses en ellos, no gastes ni un solo minuto de tu día en eso. Lo más importante de todo es no criticarlos, ni en tu cabeza ni con los demás. No hables mal de ellos. No existen. Imagina que eres una sartén de teflón y que todo te resbala. Es la única forma de mantenerse a flote.

 Ellos quieren pelear, y si te metes en la mierda con los cerdos tú te ensucias y los cerdos se alegran.”

Es un extracto del libro “Acapulco70 Al Desnudo“. Y es fantástico xD

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2 comments

  1. Muy buena la “epifania”, acabo de toparme con la clásica hija de perra que saca a flote sentimientos negativos y en donde concluyes que el mundo sería mejor sin gente como ésa, pero desgraciadamente lo malo se reproduce rápido y en abundancia, como las cucarachas…

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