Mes: enero 2013

Un instituto contra el frío: parte II (sanción)

Bueno, pues ya está. El miércoles pasado una comisión de convivencia formada por padres, alumnos y profesores decidió lo siguiente respecto a nuestra pequeña “revolución” para pedir calefacción en el instituto:

“Le comunico, en su calidad de alumno/-a del curso TAL, que le ha sido impuesta la corrección o medida disciplinaria de 5 días sin poder asistir al centro educativo, una vez comprobada la autoría de la/s siguiente/s conducta/s contraria/s a las normas de convivencia:

-Cualquier acto dirigido directamente a impedir el normal desarrollo de las actividades del centro. (Promover una sentada en la puerta de la Sala de Profesores).

Contra la presente corrección o medida disciplinaria podrán presentar, en el plazo de dos días lectivos desde la notificación de la misma, reclamación ante quien la impuso, o directamente ante el Consejo Escolar al ser una medida disciplinaria impuesta por el Director”

Y ya está, así acaba todo. Las conclusiones que saco de aquí es que ésta es una medida que considero un “castigo ejemplar” para que a nadie más se le vuelva a ocurrir protestar de otra forma que no sea la estipulada, a través de mínimo dos personas aparte del que se queja. Cualquier otra forma, como veis, será sancionada.

Aclaro algunas cosas:

1. Las clases se “suspendieron” durante quince minutos, no más.
2. El Jefe de Estudios nunca nos negó que no pudiéramos hacerlo, sino que no podíamos hacerlo en ese sitio concreto (escaleras y pasillos cerca de la Sala de Profesores).
3. No se me ha permitido defenderme en ningún momento, sólo reclamar una vez impuesta la sanción.
4. La nota aclara que puedo asistir a exámenes o a entregas de trabajos.

He intentado hablar con el Jefe de Estudios para pedirle una reducción de los días fuera del centro, porque en algunas asignaturas voy a perder hasta diez horas (porque son dobles) de clases, pero sólo me ha remitido al Director del centro, que sólo se limitó a darme la hoja, decirme que firmara para fotocopiarla y a marcharse a hablar con una alumna que estaba fuera del despacho. Y ahí se acaba todo.

He decidido no reclamar más, ni volver a decir ni pío para ayudar al centro. Por los comentarios de algunos profesores que me siguen llegando, la mayoría nos apoya y rechaza esta medida que bajo su punto de vista es totalmente represiva y digna de otras épocas.

Así que aquí acaba la pequeña aventura revolucionaria. Yo la verdad es que estoy orgulloso de lo que he hecho y no me retracto en absoluto de mi queja: quizás de las formas, vale. Pero ahora que lo pienso, tampoco han sido tan malas ya que después de todo ha invitado a la reflexión acerca de si los alumnos de un centro tienen suficientes vías para expresar sus inquietudes y quejas. Y a la vista está que no.

Y además, tengo cinco días sin que me pongan falta. Vacaciones, vaya.

Gracias a los que me habéis mandado vuestro apoyo, por aquí o por otras vías. Eso también cuenta.

EDITO: Según el BOJA que regula estas sanciones, me han impuesto una cifra de días que no me corresponde. Para los actos contrarios a las normas de convivencia son 3 días máximo, y no cinco, que sería ya algo grave.

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Por qué España no saldrá de la crisis nunca.

Hay muchos factores que pueden conjugar una crisis de cualquier tipo: en este caso, nos hallamos inmersos en una crisis sistémica cuya consecuencia más visible es la económica, pero que ha revelado una incluso peor: la humanitaria.

Crisis humanitaria y social, humanitaria en el sentido de humanidad, cercanía, en lo referido al hecho de vivir en comunidades y ciudades, y que al mismo tiempo nos hayamos dado la espalda de una forma tan grave unos a otros. Se nos ha impuesto durante años una feroz competitividad donde todo vale para llegar a ser quien quieras ser, y cuando ya eres esa persona que querías ser, todo lo anterior da exactamente igual.

Llevemos estos dos párrafos a algo más práctico:

Como algunos sabéis, trabajo poniendo copas en un bar aquí en mi ciudad, normalmente en una terraza y para colmo el bar se ha puesto bastante de moda. Normalmente se trabaja “bien”, pero los sábados es un auténtico caos tanto dentro como fuera del local, por la gran cantidad de gente que allí se concentra y siendo un lugar tan pequeño, a veces trabajar en ese espacio es una auténtica tortura. Pero esto es comprensible y nadie tiene la culpa realmente.

Pero sigamos profundizando. Durante el trabajo, te encuentras las siguientes situaciones (no siempre, pero bastantes veces) merecedoras del máximo galardón al egoísmo puro y duro:

-Tener todo el mobiliario en el mejor orden posible (mesas, sillas, banquetas, ceniceros, velas) y que cada uno monte y desmonte el “escenario” a su antojo, sin avisar, sin preguntar si se puede o no. Como si yo me metiera en casa de alguien y desordenara los sofás para sentarme más cómodo.

-Después de lo anterior, que ni siquiera tengan la decencia de poner “mas o menos” las cosas como estaban. No hace falta dejarlo calcado, pero si has juntado dos mesas, vuelve a dejarlas separadas si no te importa.

-Lo sucia que es la gente, “que recoja él, que es su trabajo” y comentarios similares en la misma escala de mezquindad. Familias enteras, padres e hijos que llenan todo lo que tienen alrededor de cosas como paquetitos de chucherías, batidos, zumos, refrescos ajenos al local (latas, sobre todo)…

-Hablando de familias: los niños. Padres y madres, entiendo que quieran salir a tomar algo, pero un bar de copas NO ES LUGAR para que haya niños pequeños correteando entre los demás clientes. Primero por el riesgo que supone, segundo porque donde hay drogas (en este caso legales) mejor que no haya críos. Ya tendrán tiempo para descubrirlas. Por otro lado, la mayoría de estos pequeños seres suelen entorpecer el trabajo de los demás. Contraten a una niñera 3 o 4 horas, que les saldrá más a cuenta.

– No se sorprendan si la camarera les pone mala cara tras pedirle las copas UNA A UNA, resulta que ella tiene sangre en las venas. Siéntense, relájense, tomen su tiempo para pensar y decidir qué quieren. En realidad la única prisa en ese lugar la tienen ustedes, no nosotros. Nosotros podemos llegar a tener prisa porque así lo han querido ustedes.

-¿No le molesta cuando le dice “NO” (por el motivo que sea) a un familiar o amigo, esta persona vaya a preguntarle a otra persona para que le de el si? Como cuando mamá dice NO y papá que SI ¿Cómo se siente? Desautorizado, ¿verdad? Pues a nosotros también nos pasa, ya ves. Cuando yo le digo a algo que NO (no puede entrar ahí, no me permiten hacer tal cosa, no puedo invitarle) es porque NO, y punto. Está bien que lo sugiera (hay muchas formas) y algunas veces se pueden hacer excepciones. Pero no es habitual.

-En el local hay puertas, escalones pequeños y escaleras más largas y yo tengo que cruzarlas todas. Normalmente la gente se aparta si voy con una bandeja cargada de copas sucias, pero mucha otra gente utiliza el peso de su cuerpo para establecer su prioridad de paso. Si vuelcan y termina pringado de ron, whisky y cocacola hasta las cejas, piense para la próxima vez en dejar pasar tranquilamente al chico de la bandeja.

Son cinco ejemplos que suceden casi cada fin de semana, pero todos ellos se resumen a una sola cosa: yo.

Porque YO soy el cliente y YO mando.
Porque YO pago y se hace lo que YO quiero.
Porque YO he venido aquí donde trabajas
Porque YO estaba primero
Porque YO no he venido aquí a esperar.
Porque TÚ no sabes quién soy YO.

Ya hablé en su día del egoísmo como veneno social, y esto quizás es una relación más social-laboral. Esta gente es la misma que habla de crisis, de políticos que dan la espalda al pueblo, de gobernantes egoístas que se forran a nuestra costa pero…¿y tú? ¿Acaso te crees muy distintos a ellos? Has ido a hacer algo tan sencillo como tomarte una puñetera copa, bailar un rato y charlar con tus amigos y al mismo tiempo estás literalmente puteando a un simple trabajador y aunque quizás no sea de forma consciente, si sea por omisión.

No te pido que hagas mi trabajo, sino que me dejes hacerlo a mí. Si ves a los políticos y piensas “No hay derecho” o “No hay justicia”… empieza por ti primero. Porque España puede que salga de la crisis económica, pero vive instaurada en un sistema egoísta donde el YO es lo único que importa, y me da igual cuánto tenga que hacer para que YO tenga lo que YO quiero.

Y así nos va, para que un sencillo camarero tenga que estar quejándose de estas cosas, con lo fácil que hubiera sido colaborar unos con otros para hacer de nuestra sociedad algo más parecido a algo “humano”. Porque hasta que no vayamos todos a una no habrá forma de salir de este pozo.

Feliz fin de semana.

Recomendación: una de las mejores lecturas acerca de la crisis española y su origen lo hizo Aleix Saló a través de un comic bastante bueno, “Españistán“. Totalmente recomendada su lectura que podéis adquirir por muy poco precio en el siguiente enlace.

Revista Mongolia VS Macarena: FIGHT!

No sé ni qué escriben, ni para quién ni cómo. No sé quienes son ni desde cuándo lo son. Sólo se que son unos maestros. Y valientes, muy valientes.

Valientes porque hay que tenerlos muy grandes para hacer algo como lo que ellos han hecho. Porque hoy día en nuestra sociedad occidental, moderna y progresista, esa sociedad que alumbró filósofos y artistas, científicos y escritores, músicos y pensadores…en esa misma sociedad ahora, durante el siglo XXI,donde se dicen cosas como estas…

El SIDA es simplemente una retribución por una conducta sexual impropia”  Teresa de Calcuta

El SIDA es un acto de justicia” André-Joseph Leonard, Arzobispo de Bruselas

La Tierra es plana, y quienquiera que rechace esta afirmación es un ateo y merece ser castigado” Abdel Aziz Ibn Baaz.
Hay menores que desean el abuso. Incluso si te descuidas, te provocan” Bernardo Álvarez Alfonso, Obispo de Tenerife.

… tú no puedes hacer una simple sátira de las de toda la vida. Prohibido bajo pena de “ofensa religiosa”. No voy a seguir poniendo citas absurdas porque justo acabo de desayunar y no me quiero hacer el interesante vomitando en directo pero a lo que vengo a referirme con estas referencias es a la escasa “sensibilidad” de algunas religiones hacia el resto de la Humanidad y a lo mal que se toman cualquier cosa que digas o hagas sobre ellos. Tu puedes cortarle la cabeza a un cristiano en directo en una televisión tunecina (y juro por Dios que esto es cierto y desgraciadamente lo he visto con mis ojos) pero atrévete a pintarle la cara a Mahoma.

Puedes insultar y violar repetidamente y con saña a la inteligencia diciendo barbaridades como las de arriba pero pobre de ti como se te ocurra hacer algo como esto:

Exacto amigos. A estos señores de la Revista Mongolia se les ha ocurrido utilizar la imagen de la Macarena, tan venerada en Sevilla como poco visitada los domingos en su Basílica (donde está 24/7, haciéndole compañía a Queipo de Llano) y ha levantado no poca polémica en Twitter. Incluso el mismísimo alcalde de nuestra gloriosa ciudad se ha sumado a las protestas alegando “respeto” por las creencias de los demás.

¿Respeto? ¿Teresa de Calcuta respeta a los demás o hace uso de su libertad de expresión? El Obispo de Tenerife no se sentirá incómodo porque miles de familias afectadas por temas de abusos infantiles (ya no hablemos de abusos por parte de curas y demás, claro) se quejen por sus declaraciones, ¿no?

¿Y qué me dices de los musulmanes, que pueden pegarte rápidamente una cuchillada o imponer la Sharia en las calles del moderno Londres, pero debes respetar sus creencias evitando dibujarle la cara al Profeta. Que digo yo que si no saben cómo es la cara de verdad…¿cómo pueden ofenderles, si no tienen la original para compararlas?

Aun así, los de la Revista Mongolia, que desde aquí quiero agradecer las risas que me he echado a cuenta de los tweets salvajes y rabiosos de más de un fanático pidiendo explicaciones, disculpas, ejecuciones y/o lapidaciones. Una barbaridad para tan poca madera, señoras.

Poco después han sacado una portada nueva como respuesta si cabe más sublime que la anterior:

Exacto queridos niños, este es Queipo de Llano, el propietario del fajín que hasta hace muy poco vestía la ofendida diosa sevillana, el mismo que yace por los siglos de los siglos y con el beneplácito de la jerarquía eclesiástica a los pies de la auténtica Reina de los Cielos.

El mismo que ejecutó a mas de 8.000 personas sólo en Sevilla y se le pueden sumar entre 3 y 5.000 más en la Masacre de la Carretera de Almería, así por poner, muerto arriba muerto abajo.

Y se ofenden estos, fíjate tú qué cosas, por poner una imagen de la Macarena que fuera de Sevilla nadie sabría identificarla a simple vista sin confundirla con otra docena de vírgenes, fantásticas y preciosas todo hay que decirlo. Pero oféndete tú por las declaraciones de sus religiosos, por soportar esos enlaces religioso-militares-políticos que hoy día mucha gente debe aguantar con dolor y con heridas aún abiertas.

Y luego el sensible soy yo. Gracias, Revista Mongolia. De vez en cuando hace falta remover estas cosas.

Un instituto contra el frío: parte I.

Durante estos días he protagonizado una pequeña “historia” que me gustaría que conocierais, por si se torna injusta en su desenlace. Os pongo en antecedentes:

Estudio en un instituto donde además de Formación Profesional se imparte Bachillerato y Secundaria. El instituto es un edificio del año 1992 si no me equivoco, y cuyo aislamiento del exterior es prácticamente inexistente. Las condiciones térmicas para dar clase son horribles en enero-febrero y mayo-junio: en el primer caso el frío es insoportable dentro de las aulas y en el segundo, en Sevilla, os podéis imaginar. El resto del año es bastante aceptable y aunque puedan existir otros problemas, ahora no me refiero a ellos.

(Nota: aunque no lo creáis, en Sevilla en invierno hace frío. Para mi frío es salir de casa a 2 o 3 grados)

El caso es que el jueves pasado dos compañeras y yo, cansados por no poder dar clases con unas condiciones mínimas apropiadas, se nos ocurrió organizar una protesta que en principio iba a ser una sentada pero que derivó en una recogida de firmas, que habían de ser enviadas no hacia el centro hacia la Administración pertinente. Nuestro irreverente acto consistió en ir clase por clase (pidiendo permiso al profesor, explicando la situación e incluso con el beneplácito de algunos docentes) proponiendo a los alumnos recoger firmas durante una hora concreta durante el horario de clase, para movilizarlos un poco, advirtiendo de que la queja no iba contra el Director, Jefe de Estudios o profesor alguno. También advertimos que no se trataba de ir reventando el centro, sino de que se nos vea.

Lo de ir clase por clase tampoco estaba previsto, simplemente buscábamos al Delegado de Estudiantes del centro y surgió sobre la marcha. En ningún momento nos paramos a pensar que pudiera ser interpretado como una rebelión o como que fueran a darse actos violentos. Al contrario, fue de hecho mucho más pacífico de lo que yo imaginaba, ya que la gente se limitó a reunirse, escuchar y marcharse. Pitos cuando dijimos que había que irse, pero poco más. Lo cierto es que los chavales que allí estaban tuvieron un comportamiento fantástico. Para localizar al Delegado acudimos al Jefe de Estudios que nos facilitó su nombre, pero no le contamos el plan de ir clase por clase más que nada porque no estaba previsto. Si, demasiada improvisación, fallo grave.

Pasadas un par de horas se nos presenta el Jefe de Estudios en clase. Cabreado, nos dijo que esto no era posible, que teníamos que desconvocarla, que no podían concentrarse los alumnos en ese punto (la confluencia de un pasillo con una escalera) porque podría ser que la estructura del edificio cediera… con lo que concluimos que se iba a hacer igual, pero en el salón de actos. No nos lo negó, nos dijo que avisáramos.

Al día siguiente, el de la protesta, se concentró la gente en el punto “peligroso” (no pudimos llegar antes para cambiar el sitio como nos había dicho el Jefe de Estudios) y el director ya andaba por allí dando zancadas y diciéndonos claramente que se nos abriría un expediente si la gente no se iba. Solicitamos las llaves del salón de actos y no nos dio tiempo ni a pedirlas. Yo intenté hablar con él para hacerle entrar en razón pero se negó: se metió en un despacho y comenzó a redactar un acta sobre lo sucedido, lo cual no es un expediente. Durante ese tiempo (apenas 10 minutos) nosotros nos dedicamos a disolver la concentración contándoles a los alumnos (unos 100-150) qué es lo que había pasado y qué íbamos a hacer: todos a sus clases y que recojan las firmas allí. Algo que deberíamos haber planteado desde el principio, quizás. Fallo nuestro, que reconocimos sin problema ante todos.

Tras redactar el acta, entramos al despacho mis dos compañeras y yo, con el director y el jefe de estudios además de la profesora que nos prepara las prácticas. También había algún profesor que yo no conocía, como testigo.

Se nos hizo firmar el acta y yo hice constar que estaba incompleta, ya que en ella no aparecía que la concentración se había disuelto en menos de cinco minutos desde que la redactaran. Esto se añadió posteriormente en todas las copias, al menos la mía y la del Director.

Una vez firmadas, el director y el jefe de estudios se relajaron y empezamos a hablar de lo sucedido de una forma más cordial. Durante esa charla ni se levantó la voz, ni se dijo nada fuera de lugar ni similar. Nada. Todo absolutamente correcto por ambas partes y de donde salí hasta contento porque se nos había escuchado con paciencia y comprensión. A las bravas, y utilizando vías no “habituales”, pero se nos escuchó y nosotros escuchamos las razones del centro: problemas de presupuesto, pocos fondos, mala estructura…nada que lamentablemente no supiéramos. Volvimos a clase con nuestra acta pero tranquilos, ya que no significaba la apertura de un expediente. Debo añadir que yo, en todo el tiempo que llevo estudiando, no tengo nada ni de lejos parecido a un parte o falta de ese tipo.

Añado también que después, a título personal, algunos profesores nos dieron su apoyo por lo que habíamos hecho. Por tanto, tan tan mal no estaría, creo yo. Esto ocurrió el viernes pasado.

Llega el lunes y joder, calefacción en marcha! Ha funcionado! Y el día pasa tranquilo y se puede dar clase de una forma normal. Y pensé que ahí había terminado mi queja, aún sin saber si la habían puesto por lo que había pasado el viernes o porque estaba previsto.

Pero hoy el Delegado de Alumnos nos encontró a nosotros, para preguntarnos qué había pasado y oír nuestra versión (la misma que estoy contando aquí, prácticamente). El chaval venía sin conocernos y pensaba que eramos los “típicos perroflautas” (según ellos) y se sorprendió al ver que no era así. El chico ha organizado una reunión de delegados para tratar el asunto porque cree que sí que puede haber más consecuencias y llegar hasta la apertura de expediente, y además para finalizar este problema y hacer lo que en un principio se planteó: recoger firmas, enviarlas a la administración. Punto.

Ahora se hará de la forma “correcta”, la que deberíamos haber utilizado: se hablará con los delegados de clase y estos a su vez con los alumnos para recoger el máximo de firmas posibles. Se hablará con los profesores por si quieren dar su apoyo, y a los primeros que se acudirá será al Director y al Jefe de Estudios. El hecho de contar con ellos sería un buen apoyo a la hora de presentarse ante la Administración, tanto ellos como nosotros, porque el respaldo es de 1500 alumnos prácticamente. No es lo mismo que el Director se presente sólo y para los alumnos será muy positivo saber que hasta la Dirección nos apoya.

A partir de éste punto es donde no sé qué pasará. Lo deseable sería recoger todas las firmas posibles en el centro, alumnos, profesores y dirección, y todos a una enviarlas. Puede pasar que todos los docentes se nieguen, pero ya desde el principio teníamos más de un apoyo por su parte. Aunque se negaran, seguiríamos sin ir contra ellos, pues son libres de firmar o no.

Luego también hemos oído que hay otros “asuntillos” de corte privado entre profesores, entre profesores y dirección y similares. Incluso se llegó a decir abiertamente que los profesores nos habían “instigado” para provocar el “caos” y el “desorden”. En absoluto: creo que con esta edad un profesor puede decirme lo que quiera respecto a temas similares, que yo me moveré si lo considero adecuado o no. La propuesta es de los alumnos y desde ahí saldrá adelante. Todo lo que ocurra dentro de esos despachos me da exactamente igual.

Mañana, como decía, habrá una reunión donde intentaré dejar claros los siguientes puntos:

1. Que la protesta no es contra el centro, sino desde el centro.
2. Que no va dirigida hacia nadie en concreto, ni hacia profesores ni hacia Dirección sino hacia la Administración.
3. Que si hay intereses ocultos, problemas entre profesores o disputas previas yo no los conozco ni me interesan. El único interés es dar y recibir clases en condiciones apropiadas. 

Sea como sea, creo que nuestra queja es algo normal y que entra dentro de los deberes de un ciudadano y estudiante reclamar  lo que crea conveniente para recibir la educación en condiciones, siempre y cuando esté razonado y fundamentado en algo. No queremos asientos tapizados en cuero ni Macs en las mesas, lo que queremos es que durante dos horas al día se ponga la calefacción, y que en verano nos dejen poner un ventilador al menos y que podamos vestir ropa adecuada. Algo que no he puesto aún es que en mi centro está prohibido utilizar, en verano (en cualquier momento) sandalias, pantalones cortos o similares. Toda una contradicción.

En fin, basta ya de rollos. En los próximos días, más. Veremos a ver si no se me joden todas las prácticas por reclamar lo que consideramos justo y ojalá la Parte II sea diciendo que se reunieron las firmas de todos, la Administración nos escuchó y que las condiciones ahora son mejores.

Tiene arreglo.

No lo conocía hasta que una compañera de clase lo citó.

“Tiene arreglo” es un programa de TeleGriñán Canal Sur donde una persona expone una serie de problemas, normalmente económicos, a través de una cámara y gracias a las donaciones (anónimas o no) de los televidentes se busca ayudarles al máximo para poder resolver dichos problemas. Os dejo un programa completo, coged pañuelos. Sábanas, mejor.

 
 
 
El programa cuenta a su vez con una serie de colaboradores, en principio expertos en el trato con personas (médicos, fisioterapeutas, psicólogos, abogados…) que van aportando su opinión sobre ciertos temas además de aconsejar a los participantes en sus dudas o en sus problemas.

Yo soy de los partidarios de pensar que detrás de una cámara siempre existe una mentira o un guión, según se quiera ver. Me cuesta creer que altruistamente la gente done cifras de hasta 5.000 euros a otras personas sin reparar en las consecuencias. Se ven con frecuencia donaciones de 200, 500 y 1000 euros para ayudar a las personas que ahí aparecen, que parecen necesitarlo.

Y ahora, como siempre, las preguntas:

¿Será verdad que, tal y como aparece, la gente es capaz de donar dinero con esa tranquilidad a personas que nadie sabe cómo los gastará?

Otros tantos se ofrecen a llenar neveras, a pagar X dinero durante X meses, les envían colchones nuevos (haciendo publicidad de las tiendas sin ningún tipo de tapujos) y todo ello mientras una excitada presentadora grita “Toma! Tomaa!” como si de una cheerleader se tratara. El público a su vez, reciclado quizás de alguno de los programas estrellas de la cadena autonómica como pueden ser “Las tardes con María” o el famoso programa de Juan Imedio con los jubilados, grita, baila y salta de alegría cada vez que una donación supera las tres cifras.

¿El programa no se lleva ningún porcentaje de todo el dinero que maneja? ¿No hace falta declarar nada de esas transferencias?

En más de uno de los programas puede verse a la presentadora llorar a lágrima viva con algunas de las historias, que yo no niego que sean ciertas porque habría que ser muy buen actor para mantener e hilar todo lo que cuentan durante una hora entera que dura cada “maratón”, a dos por programa.

¿Es ético vender estas historias de manera pública?

¿O por el contrario, resulta que la gente es más solidaria de lo que en un principio cabe pensar?

Viendo este programa sólo me viene a la mente una cosa: nadie suele hacer nada por los demás sin esperar nada a cambio, y de ser así suelen ser contadas personas que no necesitan acudir a estos programas para llevar a cabo sus acciones solidarias. Es ese punto el que más me escama de todo esto.

En cambio, por otro lado, si de casualidad la televisión estuviera cambiando (cosa que dudo) y este programa fuera cierto tal y como se plantea, quizás la esperanza en la Humanidad no esté del todo perdida. Bien dicen algunos analistas que si España no ha quebrado totalmente es porque existe un remanente de solidaridad de los españoles que no lo están pasando tan mal por aquellos que sí que están pasando verdaderas calamidades por culpa de un sistema económico injusto.

No sé cuánto durará el programa, pero merece la pena verlo alguna vez y evaluar cada uno si le parece que televisar estas acciones altruistas hace que mantengan su esencia o si por el contrario, las convierte en un circo mediático. Quizás el hecho de televisarlas las hace más públicas y llamativas y de ahí el éxito de las donaciones…

 
…cuestión de verlo.