Un instituto contra el frío: parte I.

Durante estos días he protagonizado una pequeña “historia” que me gustaría que conocierais, por si se torna injusta en su desenlace. Os pongo en antecedentes:

Estudio en un instituto donde además de Formación Profesional se imparte Bachillerato y Secundaria. El instituto es un edificio del año 1992 si no me equivoco, y cuyo aislamiento del exterior es prácticamente inexistente. Las condiciones térmicas para dar clase son horribles en enero-febrero y mayo-junio: en el primer caso el frío es insoportable dentro de las aulas y en el segundo, en Sevilla, os podéis imaginar. El resto del año es bastante aceptable y aunque puedan existir otros problemas, ahora no me refiero a ellos.

(Nota: aunque no lo creáis, en Sevilla en invierno hace frío. Para mi frío es salir de casa a 2 o 3 grados)

El caso es que el jueves pasado dos compañeras y yo, cansados por no poder dar clases con unas condiciones mínimas apropiadas, se nos ocurrió organizar una protesta que en principio iba a ser una sentada pero que derivó en una recogida de firmas, que habían de ser enviadas no hacia el centro hacia la Administración pertinente. Nuestro irreverente acto consistió en ir clase por clase (pidiendo permiso al profesor, explicando la situación e incluso con el beneplácito de algunos docentes) proponiendo a los alumnos recoger firmas durante una hora concreta durante el horario de clase, para movilizarlos un poco, advirtiendo de que la queja no iba contra el Director, Jefe de Estudios o profesor alguno. También advertimos que no se trataba de ir reventando el centro, sino de que se nos vea.

Lo de ir clase por clase tampoco estaba previsto, simplemente buscábamos al Delegado de Estudiantes del centro y surgió sobre la marcha. En ningún momento nos paramos a pensar que pudiera ser interpretado como una rebelión o como que fueran a darse actos violentos. Al contrario, fue de hecho mucho más pacífico de lo que yo imaginaba, ya que la gente se limitó a reunirse, escuchar y marcharse. Pitos cuando dijimos que había que irse, pero poco más. Lo cierto es que los chavales que allí estaban tuvieron un comportamiento fantástico. Para localizar al Delegado acudimos al Jefe de Estudios que nos facilitó su nombre, pero no le contamos el plan de ir clase por clase más que nada porque no estaba previsto. Si, demasiada improvisación, fallo grave.

Pasadas un par de horas se nos presenta el Jefe de Estudios en clase. Cabreado, nos dijo que esto no era posible, que teníamos que desconvocarla, que no podían concentrarse los alumnos en ese punto (la confluencia de un pasillo con una escalera) porque podría ser que la estructura del edificio cediera… con lo que concluimos que se iba a hacer igual, pero en el salón de actos. No nos lo negó, nos dijo que avisáramos.

Al día siguiente, el de la protesta, se concentró la gente en el punto “peligroso” (no pudimos llegar antes para cambiar el sitio como nos había dicho el Jefe de Estudios) y el director ya andaba por allí dando zancadas y diciéndonos claramente que se nos abriría un expediente si la gente no se iba. Solicitamos las llaves del salón de actos y no nos dio tiempo ni a pedirlas. Yo intenté hablar con él para hacerle entrar en razón pero se negó: se metió en un despacho y comenzó a redactar un acta sobre lo sucedido, lo cual no es un expediente. Durante ese tiempo (apenas 10 minutos) nosotros nos dedicamos a disolver la concentración contándoles a los alumnos (unos 100-150) qué es lo que había pasado y qué íbamos a hacer: todos a sus clases y que recojan las firmas allí. Algo que deberíamos haber planteado desde el principio, quizás. Fallo nuestro, que reconocimos sin problema ante todos.

Tras redactar el acta, entramos al despacho mis dos compañeras y yo, con el director y el jefe de estudios además de la profesora que nos prepara las prácticas. También había algún profesor que yo no conocía, como testigo.

Se nos hizo firmar el acta y yo hice constar que estaba incompleta, ya que en ella no aparecía que la concentración se había disuelto en menos de cinco minutos desde que la redactaran. Esto se añadió posteriormente en todas las copias, al menos la mía y la del Director.

Una vez firmadas, el director y el jefe de estudios se relajaron y empezamos a hablar de lo sucedido de una forma más cordial. Durante esa charla ni se levantó la voz, ni se dijo nada fuera de lugar ni similar. Nada. Todo absolutamente correcto por ambas partes y de donde salí hasta contento porque se nos había escuchado con paciencia y comprensión. A las bravas, y utilizando vías no “habituales”, pero se nos escuchó y nosotros escuchamos las razones del centro: problemas de presupuesto, pocos fondos, mala estructura…nada que lamentablemente no supiéramos. Volvimos a clase con nuestra acta pero tranquilos, ya que no significaba la apertura de un expediente. Debo añadir que yo, en todo el tiempo que llevo estudiando, no tengo nada ni de lejos parecido a un parte o falta de ese tipo.

Añado también que después, a título personal, algunos profesores nos dieron su apoyo por lo que habíamos hecho. Por tanto, tan tan mal no estaría, creo yo. Esto ocurrió el viernes pasado.

Llega el lunes y joder, calefacción en marcha! Ha funcionado! Y el día pasa tranquilo y se puede dar clase de una forma normal. Y pensé que ahí había terminado mi queja, aún sin saber si la habían puesto por lo que había pasado el viernes o porque estaba previsto.

Pero hoy el Delegado de Alumnos nos encontró a nosotros, para preguntarnos qué había pasado y oír nuestra versión (la misma que estoy contando aquí, prácticamente). El chaval venía sin conocernos y pensaba que eramos los “típicos perroflautas” (según ellos) y se sorprendió al ver que no era así. El chico ha organizado una reunión de delegados para tratar el asunto porque cree que sí que puede haber más consecuencias y llegar hasta la apertura de expediente, y además para finalizar este problema y hacer lo que en un principio se planteó: recoger firmas, enviarlas a la administración. Punto.

Ahora se hará de la forma “correcta”, la que deberíamos haber utilizado: se hablará con los delegados de clase y estos a su vez con los alumnos para recoger el máximo de firmas posibles. Se hablará con los profesores por si quieren dar su apoyo, y a los primeros que se acudirá será al Director y al Jefe de Estudios. El hecho de contar con ellos sería un buen apoyo a la hora de presentarse ante la Administración, tanto ellos como nosotros, porque el respaldo es de 1500 alumnos prácticamente. No es lo mismo que el Director se presente sólo y para los alumnos será muy positivo saber que hasta la Dirección nos apoya.

A partir de éste punto es donde no sé qué pasará. Lo deseable sería recoger todas las firmas posibles en el centro, alumnos, profesores y dirección, y todos a una enviarlas. Puede pasar que todos los docentes se nieguen, pero ya desde el principio teníamos más de un apoyo por su parte. Aunque se negaran, seguiríamos sin ir contra ellos, pues son libres de firmar o no.

Luego también hemos oído que hay otros “asuntillos” de corte privado entre profesores, entre profesores y dirección y similares. Incluso se llegó a decir abiertamente que los profesores nos habían “instigado” para provocar el “caos” y el “desorden”. En absoluto: creo que con esta edad un profesor puede decirme lo que quiera respecto a temas similares, que yo me moveré si lo considero adecuado o no. La propuesta es de los alumnos y desde ahí saldrá adelante. Todo lo que ocurra dentro de esos despachos me da exactamente igual.

Mañana, como decía, habrá una reunión donde intentaré dejar claros los siguientes puntos:

1. Que la protesta no es contra el centro, sino desde el centro.
2. Que no va dirigida hacia nadie en concreto, ni hacia profesores ni hacia Dirección sino hacia la Administración.
3. Que si hay intereses ocultos, problemas entre profesores o disputas previas yo no los conozco ni me interesan. El único interés es dar y recibir clases en condiciones apropiadas. 

Sea como sea, creo que nuestra queja es algo normal y que entra dentro de los deberes de un ciudadano y estudiante reclamar  lo que crea conveniente para recibir la educación en condiciones, siempre y cuando esté razonado y fundamentado en algo. No queremos asientos tapizados en cuero ni Macs en las mesas, lo que queremos es que durante dos horas al día se ponga la calefacción, y que en verano nos dejen poner un ventilador al menos y que podamos vestir ropa adecuada. Algo que no he puesto aún es que en mi centro está prohibido utilizar, en verano (en cualquier momento) sandalias, pantalones cortos o similares. Toda una contradicción.

En fin, basta ya de rollos. En los próximos días, más. Veremos a ver si no se me joden todas las prácticas por reclamar lo que consideramos justo y ojalá la Parte II sea diciendo que se reunieron las firmas de todos, la Administración nos escuchó y que las condiciones ahora son mejores.

2 comentarios

  1. Sinceramente: Hay ciertos expedientes, multas y detenciones que yo creo que hay que lucir con orgullo.

    Si en algún momento me hicieran un expediente por tratar de expresar mi opinión yo lo enmarcaría y lo luciría con orgullo.

    Creo que habéis hecho bien. Y creo que si el problema es que no les han gustado “las formas” por riesgo de derrumbe de una planta, o por problemas de organización la defensa es muy simple:

    – soy menor y no tengo por que saber cosas que no me han explicado. Explicadme cual es el procedimiento para realizar esta clase de actividades y yo lo sigo.

    Si después de eso te dicen que es que “no lo puedes hacer” entonces es el momento de seguir adelante y lucir con orgullo el expediente no por defender la educación (que también) sino por defender la libertad de expresión y en último extremo la democracia.

    Lo que te digo: para enmarcarlo y ponerlo en el currículum.

  2. En primer lugar, gracias por tu comentario y por tu apoyo.

    Después, decirte que no soy menor de edad y en realidad fallamos nosotros en cuanto a forma, un error que reconocimos, ya que podríamos haberle preguntado al delegado de nuestra clase o bien al del centro. Y fue durante su búsqueda cuando fuimos hablando con los alumnos y profesores también. Y la mayoría de profesores (salvo dos excepciones) dieron cierto apoyo también, como decía más arriba. Mi “crimen” realmente ha sido saltarme el lento proceso de representación e ir directamente al grano como alumno, de la misma forma que la gente del 15M se levantó y dijo que no quería políticos, sino tener voz propia.

    En breve imagino que tomarán una decisión y me imagino que no será nada justa, pero bueno. Como bien dices, si pasa algo, será una falta que podré enarbolar con orgullo y no seré el único que lo piense.

    🙂

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