Un instituto contra el frío: parte II (sanción)

Bueno, pues ya está. El miércoles pasado una comisión de convivencia formada por padres, alumnos y profesores decidió lo siguiente respecto a nuestra pequeña “revolución” para pedir calefacción en el instituto:

“Le comunico, en su calidad de alumno/-a del curso TAL, que le ha sido impuesta la corrección o medida disciplinaria de 5 días sin poder asistir al centro educativo, una vez comprobada la autoría de la/s siguiente/s conducta/s contraria/s a las normas de convivencia:

-Cualquier acto dirigido directamente a impedir el normal desarrollo de las actividades del centro. (Promover una sentada en la puerta de la Sala de Profesores).

Contra la presente corrección o medida disciplinaria podrán presentar, en el plazo de dos días lectivos desde la notificación de la misma, reclamación ante quien la impuso, o directamente ante el Consejo Escolar al ser una medida disciplinaria impuesta por el Director”

Y ya está, así acaba todo. Las conclusiones que saco de aquí es que ésta es una medida que considero un “castigo ejemplar” para que a nadie más se le vuelva a ocurrir protestar de otra forma que no sea la estipulada, a través de mínimo dos personas aparte del que se queja. Cualquier otra forma, como veis, será sancionada.

Aclaro algunas cosas:

1. Las clases se “suspendieron” durante quince minutos, no más.
2. El Jefe de Estudios nunca nos negó que no pudiéramos hacerlo, sino que no podíamos hacerlo en ese sitio concreto (escaleras y pasillos cerca de la Sala de Profesores).
3. No se me ha permitido defenderme en ningún momento, sólo reclamar una vez impuesta la sanción.
4. La nota aclara que puedo asistir a exámenes o a entregas de trabajos.

He intentado hablar con el Jefe de Estudios para pedirle una reducción de los días fuera del centro, porque en algunas asignaturas voy a perder hasta diez horas (porque son dobles) de clases, pero sólo me ha remitido al Director del centro, que sólo se limitó a darme la hoja, decirme que firmara para fotocopiarla y a marcharse a hablar con una alumna que estaba fuera del despacho. Y ahí se acaba todo.

He decidido no reclamar más, ni volver a decir ni pío para ayudar al centro. Por los comentarios de algunos profesores que me siguen llegando, la mayoría nos apoya y rechaza esta medida que bajo su punto de vista es totalmente represiva y digna de otras épocas.

Así que aquí acaba la pequeña aventura revolucionaria. Yo la verdad es que estoy orgulloso de lo que he hecho y no me retracto en absoluto de mi queja: quizás de las formas, vale. Pero ahora que lo pienso, tampoco han sido tan malas ya que después de todo ha invitado a la reflexión acerca de si los alumnos de un centro tienen suficientes vías para expresar sus inquietudes y quejas. Y a la vista está que no.

Y además, tengo cinco días sin que me pongan falta. Vacaciones, vaya.

Gracias a los que me habéis mandado vuestro apoyo, por aquí o por otras vías. Eso también cuenta.

EDITO: Según el BOJA que regula estas sanciones, me han impuesto una cifra de días que no me corresponde. Para los actos contrarios a las normas de convivencia son 3 días máximo, y no cinco, que sería ya algo grave.

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