Mes: junio 2013

Si esto es arte, yo soy Leticia Sabater.

A mi me ha dejado sin palabras. Yo no sé vosotros, pero me encantaría que un “experto” en estas artes me explicara cómo puede llegar a apreciarse a una mamarracha dando gritos de esa manera en mitad de un salón. Y no sé quién tiene más culpa, si ella por hacer la mongola con las mismas gafas que llevaba en 1974 o la caterva de modernos a su alrededor haciendo como que entienden algo.

Que si, que vale, que quizás mi mente está poco evolucionada, que no estoy hecho para comprender las sutilezas del arte conceptual y que soy un insensible por no percibir el mensaje de sufrimiento, tristeza y amargura que la viuda de John Lenon pretende transmitirme.

Pero a mi me parece un pedazo de mierda gigantesco.

A mi me cae mejor la versión de Ono que hicieron los de Muchachada Nui, la verdad.

“Llevo muchos años haciendo el imbécil”.

Suficiente internet por hoy. 
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Contradicciones.

Uno va por ahí, matando horas ya muertas, saltando de vídeo en vídeo en Youtube cuando de pronto algo perfora tu cráneo y llega hasta lo más profundo de tu ser.

No, no son más más torturas como las del otro día. Es algo más tirando hacia lo metafísico. Pero primero, veamos el vídeo.

¿Veis? Qué sonido, ¿verdad? Tan místico, tan agradable, si fuera algo tangible sería miel derramándose por el borde del tarro. ¿Y ellos, qué tal? Hippies de libro, con sus rastas de hippie, sus gorros de hippie, sus pantalones de hippie, sus collares de hippies…vamos, un hippie de verdad, de los auténticos, de los convencidos! (Y bravo por ellos, por cierto)

…pero un momento. ¿Qué son esos instrumentos del diablo? ¿Qué clase de brujería es esa?

Entonces es cuando uno empieza a buscar hasta que se le termina por ir la cabeza, pero justo antes de eso te enteras de cosas como que esos instrumentos se llaman “Hang”  y se fabrican en Suiza aunque bien podrían venir del Caribe.

¿Qué qué tiene que ver esto con el título o con el resto de la entrada?

Pues ahí donde veis a estos dos hippies de bandera han tenido que viajar a la fábrica matriz en Berna, donde sólo los propietarios de la patente del tambor metálico pueden fabricarlos en todo el mundo, y desde 2009 “sólo” se han producido unos 6000 instrumentos. Sólo se venden en dicha fábrica, nada de internet ni moderneces esas antihippies. Previamente a la visita hay que enviar una carta, la cual si es seleccionada es entonces cuando te permiten comprar el instrumento, aunque la carta puede tardar meses en ser contestada, según Wikipedia.

¿Y del precio?

Bueno, si somos tan modernos que compramos instrumentos nada más que se inventan, en éste caso nos hubiera salido por la módica cantidad de 400 euros, más o menos. Pero ahora mismo, como somos más modernos aún y tan hippies, el instrumento cuesta alrededor de 2000 euros. Si si, se puede ser muy hippie y se puede tener 2000 euros para gastarse en un instrumento y luego tocarlo en la calle. Ojo, que a juzgar por las caras del de la derecha, debe estar disfrutando un montón y en otros vídeos con otros músicos se les ve como mínimo felices. Pero es que un hippie depresivo no es un auténtico hippie. Ya me entendéis.

Lo cierto es que me impacta un poco que personas así, que suelen proclamar que adoran una vida sencilla y tranquila, sin grandes lujos ni excesos, sin pensar en posesiones materiales y buscando paz tanto interior como exterior, se puedan gastar el dineral que debe costar ir a Berna y traerse una cáscara metálica de éstas. Que a mi me parece cojonudo, os lo prometo: de hecho me gusta el sonido y el ritmo que tienen.

Pero que no. Es decir, que si, pero que no.

Y se acabaron las prácticas.

Mañana es mi último día de prácticas. No diré “¡por fin!” como suele decirse al finalizar el curso porque no lo siento así. La verdad es que me voy con la pena de que en principio, no podré quedarme. No sé si me llamarán o no, pero de momento no se absolutamente nada lo cual me da a entender que el asunto está difícil.

La verdad es que estos tres meses han sido fantásticos. Algunos días más pesados, otros días mas amenos pero todos y cada uno de ellos han tenido su toquecito especial, por una cosa o por otra. En estos tres meses he conocido a personalidades de todos los ámbitos: política, literatura, música, cine, televisión…y a los más importantes de todos ellos: los que se convirtieron en “micro-relaciones” (que por cierto, tengo más para contar). Ellos son los que me hacían sentir ese “pellizquito” cuando se marchaban tras cuatro o cinco noches con nosotros, tras verles durante todo el día, tras preguntarte dónde ir o dónde comer y volver satisfechos y agradecidos, y que llegan a despedirse con un beso, con un abrazo o con un enorme y sincero “Gracias”. Esas personas son las que echaré de menos, si bien sé que en todos los hoteles cuecen habas. Pero siempre hay una primera vez y esa primera vez siempre queda grabada a fuego en nuestra memoria, así que ellos se quedarán conmigo.

Pero más importante que los huéspedes y de ellos las “personalidades” son los compañeros del propio hotel. Son gente que en general considero muy profesional incluso con sus defectos, gente que en su mayoría ha estado dispuesta en cada momento a ayudarme, a resolver mis dudas, mis curiosidades, mis despistes e incluso cubrirme cuando he fallado. No con todo el mundo ha sido el mismo trato, pero en general son gente que tardaré en olvidar. También se quedarán conmigo.

Y como es buen gesto y de buen gusto agradecer, aquí va mi agradecimiento a todas esas personas que han hecho de estos tres meses algo más que unas prácticas: os doy las gracias por haberme enseñado cada uno de vosotros algo para aprender, aunque fuese incluso sin quererlo. Desde las camareras de pisos hasta los recepcionistas, pasando por centralita, equipaje, los ambassadors, algún que otro jefe, la gente de cocina, de economato, del bar, del restaurante, seguridad, gobernantas y subgobernantas.

Muchísimas gracias por todo. Os quedaréis conmigo 🙂

Violando vuestro cerebro.

Si llegáis hasta el final del último vídeo sin sangrar por la nariz, os regalo un paquete de caramelos que tengo justo aquí guardado desde la última cabalgata de Reyes. Gran reserva, oiga.

Mira, mira que contoneos. Es hipnótico. Dicen que el aro no para de moverse porque ha entrado en órbita.

Los conejitos del Ecuador. Se pegó tres meses Colon en una puñetera carabela de 20 metros de largo para ésto… Atended, que es “tecno”.

Seguro que estáis todos intentando averiguar cómo cojones ha puesto de acuerdo a tantos perros para hacer ejercicio a la vez. Lo sabía. 
Porque los pepinillos también merecen ser sorprendidos. 

Con ésto ya tenéis para toda la semana. Sed felices y tened buen lunes.

Surra de bunda (NSFW)

ATENCIÓN: Los vídeos que se muestran a continuación han de ser contemplados como objeto de estudio documental y no como algo erótico o relativo al sexo. Si queréis algo hardcore os ponéis el telediario de TVE pero el de mediodía, como hacemos todos.

No soy muy de hacer estas entradas, pero es que sólo la carita de los “voluntarios” para semejante baile ya merece la pena no una entrada, sino un blog entero!

La “surra de bunda” es lo que su propio nombre parece indicar: se traduce como “azotar el culo”. Es un baile brasileño creado por “Las Tequileras” (esto más que un nombre parece una declaración de intenciones), tres muchachas de Sao Paulo que también tienen pinta de hacer bodas, bautizos y comuniones. El baile en sí es bastante salvaje, hasta el punto en el que se llega a ver cómo la damisela, tras unos contoneos armoniosos y nada desacompasados, coloca sus tobillos en los hombros de la víctima para llegar a meterse la nariz de éste entre los mofletes del culo, pero violentamente.

¿Violentamente?

Violentamente.

Después ya, según la bailarina que sea pues igual las ves lanzándose en caída libre hasta la entrepierna de su víctima o matando un tiburón a pellizcos. Bueno, esto último no ocurre, pero lo parece por lo brutas que son. Aquí las famosas “Tequileras” en sus comienzos, hace ya unos tres años.

Luego ya los vídeos que te vas encontrando pues pueden derivar en lo que podríamos considerar a medio camino entre una masacre y un genocidio….testicular. Yo creo que en realidad él no es consciente de donde está ni de qué hace ahí en medio. Esto es lo que llaman “Sentadão”: Así a ojo esto son ochenta kgs de peso, principalmente piernas, cayendo sin control sobre la pobre víctima que seguramente será devorada tras éste complejo ritual.

Pero tienen más víctimas, y a éste seguro que no lo dejaron escapar, que está la cosa muy mala. 

Este otro vídeo ya es más de recrearse olfativamente hablando. Porque lo vais a oler. 

Ahora viene lo divertido: ¿os imagináis que fuera una mujer la que se sienta en el suelo? ¿que viene un bailarín y le frota sus partes pudendas por la frente? ¿que aprovecha su posición de poder para denigrar a la muchacha?

Bueno vale, eso se llama reggaeton. No he dicho nada.

Al menos con ésto ya tenéis entretenimiento para un rato. Pasad buen fin de semana!