Y se acabaron las prácticas.

Mañana es mi último día de prácticas. No diré “¡por fin!” como suele decirse al finalizar el curso porque no lo siento así. La verdad es que me voy con la pena de que en principio, no podré quedarme. No sé si me llamarán o no, pero de momento no se absolutamente nada lo cual me da a entender que el asunto está difícil.

La verdad es que estos tres meses han sido fantásticos. Algunos días más pesados, otros días mas amenos pero todos y cada uno de ellos han tenido su toquecito especial, por una cosa o por otra. En estos tres meses he conocido a personalidades de todos los ámbitos: política, literatura, música, cine, televisión…y a los más importantes de todos ellos: los que se convirtieron en “micro-relaciones” (que por cierto, tengo más para contar). Ellos son los que me hacían sentir ese “pellizquito” cuando se marchaban tras cuatro o cinco noches con nosotros, tras verles durante todo el día, tras preguntarte dónde ir o dónde comer y volver satisfechos y agradecidos, y que llegan a despedirse con un beso, con un abrazo o con un enorme y sincero “Gracias”. Esas personas son las que echaré de menos, si bien sé que en todos los hoteles cuecen habas. Pero siempre hay una primera vez y esa primera vez siempre queda grabada a fuego en nuestra memoria, así que ellos se quedarán conmigo.

Pero más importante que los huéspedes y de ellos las “personalidades” son los compañeros del propio hotel. Son gente que en general considero muy profesional incluso con sus defectos, gente que en su mayoría ha estado dispuesta en cada momento a ayudarme, a resolver mis dudas, mis curiosidades, mis despistes e incluso cubrirme cuando he fallado. No con todo el mundo ha sido el mismo trato, pero en general son gente que tardaré en olvidar. También se quedarán conmigo.

Y como es buen gesto y de buen gusto agradecer, aquí va mi agradecimiento a todas esas personas que han hecho de estos tres meses algo más que unas prácticas: os doy las gracias por haberme enseñado cada uno de vosotros algo para aprender, aunque fuese incluso sin quererlo. Desde las camareras de pisos hasta los recepcionistas, pasando por centralita, equipaje, los ambassadors, algún que otro jefe, la gente de cocina, de economato, del bar, del restaurante, seguridad, gobernantas y subgobernantas.

Muchísimas gracias por todo. Os quedaréis conmigo 🙂

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