Mes: noviembre 2013

13 situaciones que has vivido en Sevilla

Unas cuantas situaciones que seguro que te son familiares si eres de aquí o has vivido aquí. Siempre más allá de los tópicos, claro…

1. Cuando pasas por el “bar del adobo” en la calle Tetuán 

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2. Cuando vas a coger el Metro en plena Madrugá

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3. Cuando te cuelan en alguna discoteca del centro sin hacer cola

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4. Cuando intentas convencer al portero de una caseta de la Feria para entrar.

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5. Cuando regalan algo en la estación de San Bernardo y lo ves desde las escaleras

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6. Cuando te dicen de ir a patinar a la pista de hielo de la Plaza de San Francisco

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7. Cuando tienes la cena de Navidad en la Choza de Manuela

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8. Agosto

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9. Un domingo de agosto

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10. Cuando tu amigo el valiente se arranca por sevillanas

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11. Cuando tu amigo el valiente de antes lleva seis sevillanas. Seguidas.

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12. Paseando por la Avenida en Navidad

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13. Esquivando a los de UNICEF frente a FNAC

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Y me dejo unos cuantos, ¡que no hay que abusar!

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"Tiene arreglo" cambia de nombre: "Entre todos".

Hace ya un tiempo que hablé del programa “Tiene arreglo” por aquí para indagar un poco y sondear la opinión pública acerca del programa, un programa que yo imagino que es una derivación más rentable de aquellos antiguos “maratones televisivos” donde aparecían en una bancada diez o doce famosos haciendo como que cogían llamadas telefónicas creando la falsa ilusión de que cualquier españolito de a pie podría charlar unos minutos con ellos y ya que estamos, donamos unas cuantos euros.

Hace no demasiado se estrenaba en Televisión Española (eso de La Uno a mi me sigue chirriando) el mismo programa con distinto nombre: “Entre todos“, con la misma presentadora y que curiosamente ha recibido fuertes críticas acerca de si se está explotando un formato de caridad televisada o cómo hacer rentables las desgracias de los demás. Unos chicos trabajadores sociales llamaron por teléfono al programa y los pusieron de vuelta y media:

Es decir: “Tiene arreglo” comenzó a emitirse en Canal Sur en Septiembre de 2011 y desde entonces apenas ha tenido una repercusión más allá de cuatro o cinco artículos de periódicos o blogs criticando el hecho de que un programa de televisión esté supliendo las funciones de distintos organismos estatales y siempre sin salir de la región; en cambio al pasar a la palestra nacional no han tardado en llegar las primeras exigencias de retirada del programa.

No sé vosotros, pero a mi me da la sensación de que mientras el programa permaneciese en Andalucía no había problema alguno, pero ahora que es algo general, “vamos a meterle mano”. Como si aquí fuese casi un bien social pero en cambio, resulta que es una vergüenza para España. ¿Acaso la caridad sólo está “bien” si es en el sur, donde estamos acostumbrados a vivir de los demás? ¿No había problema mientras fuese “cosa de pobres, entre pobres”? (Nótese la ironía, por favor)

Por mi parte y como ya dije, me encuentro en una posición intermedia: por un lado “Entre todos” me produce asco ver como se lucran (con audiencia en éste caso) con unas desgracias ajenas que, con programa o sin él, seguirán existiendo. Por otro lado, puedo llegar a sentir alegría tras comprobar que ciertamente las ayudas llegan y que al menos a algunas familias van a echarle una mano para seguir adelante.

¿Y tú? ¿Qué opinas?

Y el 15M triunfó: la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana.

Durante la gestación de lo que hoy se conoce 15M, aquél verano en el que casi todo eran buenas intenciones, propuestas e ideas más o menos brillantes -aún me escuecen las biodanzas, ¡lo siento!- siempre se dijo que lo que había que conseguir era derribar este sistema político bipartidista y con muy, muy poca vergüenza.  Al principio todo se vistió de “chiquillada” por parte de una prensa desconcertada y de unos políticos a los que se les pilló con las bragas por los tobillos y sin saber hacia donde correr. Se ignoró por completo que miles de personas estaban inventando hasta nuevos métodos para manifestarse y protestar haciendo valer los derechos que nuestra sacrosanta -y tan violada- Constitución otorga.

Después vinieron las comparaciones: el 15M es ETA. Ada Colau es ETA. Las tartas son ETA. Mamá es ETA. Las cejas de la panadera son ETA. Yo mismo soy ETA. Y al final por hacernos los guays, la verdadera ETA termina en la calle. Cuántas risas se han echado esos grandes periódicos viendo a los muchachos acampar en las plazas como si fuera una colonia de verano, ¿verdad? Y cuántas carcajadas viendo sus reivindicaciones: “Por un futuro mejor”, “No hay pan para tanto chorizo”, “Vendo Opel Corsa”… ¿Quienes se han creído para llorar así? Los políticos somos nosotros, no ellos. Aquí nadie llora mejor que nosotros.”

Pero entonces la cosa se puso seria. “Unos cuantos muchachos” rodearon el Congreso y la Policía no sabía donde meterse. Unos cuantos muchachos le dieron una manta de palos a unos antidisturbios por atacar a ciudadanos pacíficos. Unos cuantos muchachos han puesto repetidamente en jaque la capacidad de reacción de un Gobierno. Unos cuantos muchachos dijeron “NO LIMPIAMOS MÁS” y cogieron por las pelotas a una alcaldesa adicta al café. Y así les llegó el miedo.

El título de la entrada no es casualidad: la consecuencia más evidente de que todo lo que se gestó en su día hace más de dos años es que el Gobierno está acojonado. ¿Qué motivo habría sino para presentar una ley tan represora y fascista en nombre de la tan difamada y prostituída libertad? A grandes rasgos, de aprobarse dicha ley:

-Grabar en vídeo a un policía y su difusión (un retweet ya se considera difusión) : de 30.001 a 600.000 euros
-Insultar o agredir a un policía, incluso en legítima defensa: de 1.001 a 30.000 euros.
-Llevar puesto “algo” que impida la identificación de un sujeto durante una manifestación. ¿Cuenta el hijab?
-Se considerarán infracción muy grave los escraches. Del tirón.
-Las protestas sin comunicación previa (que se pueden hacer perfectamente) frente a edificios institucionales, centrales nucleares o aeropuertos -por si deciden huir, imagino- también serán infracciones.

Estas son algunas de las perlas que el Gobierno quiere sacar adelante para sustituir la ya manida y mohosa “Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana a.k.a Ley Corcuera”, la famosa de la “patada en la puerta”. ¿Que porqué se llama así? Porque intentaron colar también algo que hoy nos parece normal gracias a la televisión: pegarle una patada a la puerta si un Policía cree que la estás liando parda o poniéndote fino en el salón. No lo consiguieron entonces: ahora es peor aún, pueden requisarte el teléfono sin pedir permiso alguno a un juez para, por ejemplo, obligarte a borrar la foto donde apareces matando a un empresario en pleno Raval.

Pues esta nueva Ley viene básicamente a dejar en bragas a su predecesora. Así como os lo digo. Se acabó manifestarse y descargar la ira que provoca un porrazo en el lomo contra el policía que te lo da; aunque no os lo creáis, detrás de esa armadura cibernética y tras esas mandíbulas apretadas por el odio hay unos seres sensibles y tiernos que piden a Dios y al Gobierno que por favor, “hay unos cuantos muchachos que me están insultando y el psicólogo es carísimo”.

Violencia capilar.

Se acabó reunirse frente a la Casa del Pueblo, el Congreso de los Diputados o “Esa casa de putas tan grande”, ya que sus señorías no pueden seguir trabajando a gusto en su interior ni beberse tranquilos sus gintonics a 3.50. Que por cierto, si ponen buena música me apunto, por mi zona los cubatas valen de 5 euros para arriba. Paga el Estado, claro.

Se acabó que el pueblo diga “Hasta aquí hemos llegado” y se plante allá donde quiera y reivindique lo que crea justo para sus iguales. Se acabaron las huelgas de basuras o los desfiles de tractores por las ciudades, ya que también es sancionable el hecho de interrumpir el paso en la vía pública.

Pero todo ésto me da esperanzas, porque yo me imagino a un Gobierno acojonado porque ya no sabe cómo contener a un pueblo que cada día está más y más furioso; un pueblo que está abriendo los ojos a tantas injusticias y que está al borde de la desesperación por ver como los que roban a manos llenas salen impunes o indultados, en cambio ten valor para retrasarte en el pago de una letra del banco.

El 15M inició una nueva forma de manifestarse, de moverse, e incluso de pensar de forma más colectiva y su consecuencia principal es que tenemos a un gobierno lanzando leyes a diestro y siniestro y aprovechándose de una mayoría absoluta para aplicarla cuanto antes. El pueblo está forzando al Gobierno a defenderse de fascistoides maneras. Están asustados.

Y lo sabemos.

Prestige: más de diez años de absoluta vergüenza

Ayer se cumplían once años desde los españoles contemplábamos con estupor cómo un petrolero accidentado comenzaba su baile mortal frente a las costas gallegas. “Costa da Morte”, no paraban de repetir en televisión. Un nombre perfecto para describir en lo que se convirtió unos días después.

Por resumir, desde el principio: un petrolero con bandera bahameña perteneciente a la empresa Mare Internacional basada en Liberia, transportaba petróleo (fuel-oleo en realidad) propiedad a su vez de una empresa afincada en Gibraltar con destino desconocido lanzaba un SOS el día 13 de Noviembre de 2002: se hundía. Desde ese momento y hasta el hundimiento definitivo el 18 de Noviembre, empieza un tira y afloja entre el armador, el Gobierno español y las empresas de salvamento para averiguar qué hacer con el pastelón.

Y como no podía ser otra, no se llega a un acuerdo: el armador dice que tiene que salvar su carga, valorada en 60 millones de euros, y para ello debe acercarse a costa para que el barco no se hunda en el fondo del mar. El Gobierno dice que no, que no se le puede remolcar al puerto más cercano (La Coruña) porque eso supondría tenerlo cerrado durante meses: que lo remolcan mar adentro. Y las empresas de salvamento allá que van. Pero el armador se niega, ya que además tendrá que pagar el coste de los remolcadores sumado a la pérdida de todo ese petróleo.

Finalmente y como todos sabemos, el barco se hundió y provocó una de las mayores catástrofes medioambientales que ha sufrido España en el último siglo. Pero hay algo más de lo que ayer nos enteramos: de quién era la culpa. Y aquí va la respuesta: DE NADIE.

Y lo pongo así, en mayúsculas y con negrita, para que cada vez que lea este artículo recuerde la enorme bofetada que nos han dado tanto el Tribunal que lo investigaba y juzgaba como el Gobierno. El mensaje que nos envían está clarísimo:

“DEJEN DE MOLESTAR: NOSOTROS SIEMPRE GANAMOS LA PARTIDA.”

Efectivamente, y sumándose a casos como el accidente del Metro de Valencia o el accidente de tren de Santiago, de nuevo el Gobierno sale completamente indemne a pesar de tener, como mínimo, responsabilidad en cuanto a que debe disponer de las infraestructuras necesarias para que jamás se nos pase por la cabeza que algo así pueda ocurrir. ¿Imagináis algo similar en Suecia o en Dinamarca? Pero claro, esos países son democracias reales.

¿Qué culpa tendría cada uno? Cualquiera que conozca un poco del caso se lo puede imaginar:

1. El Gobierno de España, por haber tardado TANTO en tomar la decisión errónea.
2. El Gobierno de Galicia minimizando riesgos.
3. El armador por negarse a cumplir las ordenes de inmediato (y por lo que sí será condenado)
4. La empresa propietaria del barco, por echarlo a navegar siendo monocasco, es decir, con lo justito para que flote y ya si eso vamos viendo.
5. Las autoridades marítimas competentes, por permitir que cerca de nuestro país pasen barcos de éste tipo.

¿Y quiénes fueron las principales víctimas? Creo que con ésta imagen es suficiente para entender que como siempre, las víctimas somos nosotros. 




¿Qué podemos esperar de un sistema y de un país que permite no ya estas barbaridades, sino que no existan culpables?
¿Qué mensaje se está lanzando a la población al dar por hecho que nadie tenga ninguna responsabilidad sobre un suceso tan grave?
¿Qué clase de Justicia “existe” en éste país, donde dicen que “no se puede determinar la culpa” y salen TODOS indemnes de uno de los mayores desastres medioambientales de España?

Un saludo para todos aquellos que sigan pensando que la crisis en éste país empezó en 2008. 

Un tifón cada día: 10.000 muertes por malnutrición.

Estos días muchos estamos sobrecogidos por el impacto que el tifón Haiyan o Yolanda ha tenido en Filipinas: a día de hoy se contabilizan más de 10.000 muertes y un rango de destrucción nunca visto en el planeta en condiciones similares.

Pero más aún que estas muertes, que son una auténtica desgracia, lo que más me llama la atención es el tratamiento que los Mass Media les dan a éste tipo de noticias según sea el país donde suceden. Pongamos un ejemplo que seguro que muchos recordaréis: el huracán Katrina.

El huracán Katrina golpeó el sur de Estados Unidos fue el más potente de los que ocurrieron durante 2005 en el Atlántico cuantificándose sus daños en unos 110.000 millones de dólares y dejando tras de si 1833 víctimas, al menos en los registros oficiales si bien sigue habiendo un centenar de desaparecidos. La potencia de éste huracán fue menor que el ocurrido en Filipinas, alcanzando rachas de 280 kms/h sostenidos durante más de un minuto, mientras que el tifón superó con creces los 320 kms/h durante ese mismo lapso de tiempo. Todos los medios de comunicación se volcaron durante horas y horas, dedicando portadas desde antes de que el huracán tocase tierra y devastase todo a su paso. La cobertura fue espectacular.

En cambio, el tifón filipino parece ser menos importante para nuestras televisiones y medios en general. Con cinco veces más muertos que el Katrina y unos daños imposibles de cuantificar (aún) parece que si se nace en el Pacífico es menos importante que si te crías en Louisiana. Unos muertos tienen más valor que otros a ojos de los medios ya que si recordáis, hubo hasta programas especiales en TV incluso en ayuda de las víctimas del Katrina.

Aún podemos apretar más las tuercas y comprobar que los grandes medios sólo atienden a aquello que quieren que atendamos: a diario en el mundo existen peores cosas que un gran tifón, que si bien por lo espectacular del suceso llama la atención, sus consecuencias son nimias comparadas con otros problemas graves y que en cambio si tienen solución. Veamos algunos ejemplos:

Cada dia mueren en el mundo más de 20.000 personas por el cáncer. Más de 800 personas cada hora por motivos que podrían tener solución si se les dedicase no ya más atención y ayuda a la prevención, sino inversión científica y médica. En España sólo podemos esperarnos un aumento de los casos debido a los sucesivos recortes en el ámbito.

Cada día mueren en el mundo más de 10.000 niños por malnutrición. Aparece en determinadas campañas televisivas pero no es algo que se muestre a pesar de ser más devastador que un huracán. Sólo hay que echar un vistazo a nuestro alrededor para saber que en Occidente se desperdicia toda la comida que podamos y más.

Cada día mueren en el mundo más de 4300 personas por las complicaciones derivadas del VIH. La gente sólo parece acordarse cuando hay que llevar un lacito rojo o cuando se tiene que cambiar la foto de Facebook. Una buena prevención y educación sexual deberían bastar para evitar nuevos contagios.

Cada día mueren en el mundo más de 3200 personas en accidentes de tráfico, muchos de ellos relacionados con el consumo de alcohol y drogas al volante. La solución es casi obvia.

Con todo esto no quiero sumiros en ninguna depresión: en algunos campos como el del VIH o los accidentes de tráfico se han conseguido mejorar las cifras. Lo que vengo a criticar realmente es el tratamiento que tienen todos estos sucesos, igual de escalofriantes en cifras o más que el Yolanda, pero que debido a que no son igual de llamativos que un destructor ciclón apenas recalan en nuestros televisores o prensa diaria, y pasan desapercibidos ante la población incluso teniendo solución. Si dentro de dos semanas un terremoto se traga media China, nadie recordará ya a las víctimas del Yolanda pero porque tampoco nos dejan: para eso se bombardea a la población con lo que interesa que realmente sepan.