Tópicos con patatas.

Si hay algo de lo que he hablado varias veces y con suerte con bastante difusión es acerca de los tópicos que pesan sobre cada uno de nosotros seamos de donde seamos, a nivel local o nacional, simplemente por haber nacido en un sitio concreto. Dado que cada lugar tiene sus tópicos, yo me voy a centrar en los de mi ciudad de nacimiento: Sevilla.

De nosotros se dice -y en general, de los andaluces- que vivimos al día, que vamos de fiesta en fiesta, que somos muy religiosos y que nos encanta la vida en la calle. Se dice que somos vagos, que lo de trabajar no va con nosotros y que odiamos terriblemente al resto de provincias precisamente por sobredosis de amor hacia nuestra ciudad. Pero sobre todo: fiesta, siesta, cerveza, jamón, Semana Santa y olé.

¿Porqué esta reflexión?

Una de las mejores cosas que tenía el ir y volver de Barcelona a Sevilla durante tres años era encontrarme la revista GQ en los vuelos de Vueling. La verdad es que a nivel de entretenimiento es una revista que está bastante bien y completa, tiene bastantes artículos y entrevistas muy interesantes y siempre encuentras recomendaciones de lugares, productos y cosas por hacer que en más de una ocasión me han sido bastante útiles. Pero no se como, de rebote estos días y en su versión virtual -no sé si habrá salido en papel- me encuentro el siguiente artículo a colación de las primeras frases de ésta entrada:

En este fantástico artículo -nótese la ironía- cubierto por una pátina de humor del barato, nos encontramos una ristra de tópicos enumerados y clasificados por secciones como “Geografía”, “Gastronomía”, “Turismo” o “Sevillanía” que si bien debo admitir que hasta cierto punto tiene su gracia, tras leer líneas y líneas de masdelomismo no se me ocurrió otra que comentar mi completo desacuerdo con sus afirmaciones, algunas de las cuales son las que siguen:

“-Todas sus calles llevan a tomarse una cervecita en El Salvador.”

No. No todas las calles llevan al Salvador, aunque sea una parada típica. Se reduce una ciudad a la mínima expresión, más típica si cabe. Luego se marchan los turistas -entre otros- pensando que la ciudad termina ahí.

Nota: El Salvador es una plaza muy concurrida del centro de la ciudad, a los pies de la segunda mayor iglesia de la ciudad y de la que destacan los bares que en ella se encuentran y las reuniones que allí se forman.

“-El resto del año, Sevilla tiene un calor especial.”

Tampoco. La temperatura media anual de Sevilla es de 19.2º, algo que no podemos considerar “calor”. Ésto significa que si en verano nos ponemos a más de 40º durante bastantes días, en invierno te puedes encontrar días donde las máximas no llegan ni a los 10º, rozando las mínimas los -5º, que para estar situados casi a nivel del mar y tan al sur, no está nada mal.

“-Si eres sevillano, eres de una cofradía. Al igual que cuando eres español tienes que ser del Barça o del Madrid.”

Lo que hablaba del tópico de religiosidad, una nueva generalización que implica que aquí todos somos religiosos.

“-La aldea del Rocío es un barrio más de Sevilla.”

Triplete. Y gracias por fomentar el pique con los almonteños. Nos hace falta.

“-En Sevilla un balón no se te va fuera de la pista, se “embarca”.

-Un sevillano no usa abrigos, sudaderas, jerseys o rebecas, usa “chalecos”.

-Un sevillano no va en pantalones cortos, va en “calzonas”.

-Un sevillano no te dice “¿en serio?”, te dice “¿si o qué?”.

 Localismos. Localismos everywhere. Cualquier ciudad tiene a estas alturas un meme de Facebook con algo similar acerca de su ciudad. ¿Qué relevancia tiene entonces?

El artículo, leído por cualquiera que no sea de aquí -incluso si eres de aquí- lo que viene a reafirmar son todos los tópicos que pesan sobre los nacidos en Sevilla pasando por alto numerosas situaciones que se dan en la ciudad, que escapan a toda tradición y que aportan con mucho una gran variedad a la propia ciudad, que como cualquier otra, desea mantener sus tradiciones y a la vez pretende adaptarse a la realidad tan cambiante. Parece como si aquí fuese imposible avanzar: todo tienen que ser cervezas en el Salvador, cofradías, El Rocío, Chipiona y Matalascañas, Feria, incienso y compadreo. Como si no hubiera más ciudad que la que dibujan las guías de turismo o la que los medios de comunicación venden al resto del país y del mundo. Como si aquí no hubiera grandes empresas aeronáuticas o energéticas, como si no existieran grandes centrales térmicas de última tecnología o barrios que se han revitalizado a base de saltarse todos los tópicos como el Soho Benita, o una buena parte del sector juvenil que está deseando vivir sus tradiciones y a la vez, transformarlas y modernizarlas sin tener al casposo de turno detrás echando espumarajos por la boca diciendo el manido “Sevilla e’ asín“.

Y ojo, porque si te sales del tiesto lo mejor que vas a recibir es una lluvia de críticas diciendo que si “un poquito de humor” (¡a mi, precisamente!), que si “si son tópicos, es porque tienen buena parte de verdad” o que “si no te gusta el artículo, es que no eres sevillano”. Estos han sido algunas de las respuestas a un comentario que he hecho y que podréis ver si entráis en el enlace al artículo. Por suerte, mi crítica hacia el artículo ha recibido más apoyos que detractores.

Que si, que vale. Que admito que buena parte de las cosas que dice son ciertas, y que a veces nosotros mismos jugamos con los tópicos para reírnos de nosotros mismos. Pero hay que saber cuándo parar. Porque cuando tienes a un país entero bombardeándote constantemente con lo que eres por haber nacido donde has nacido, una y otra vez, de todas las formas y con todas las variantes posibles, pues llega un punto en el que cansa. Y de una revista que se define como “moderna y cosmopolita” como lo es GQ, pues la verdad es que me deja un punto amargo bastante considerable.

Las últimas líneas se las dedico al autor del artículo, de nombre Alfredo Murillo, por si algún día termina cayendo por aquí: estimado autor, te prometo que ésto no va contra ti -ni contra la revista- y más cuando eres tú mismo reconoces que Internet es el Reino de los Ofendidos, y no te quito la razón. Pero desde mi humilde opinión sólo quería que supieras que aquí hay un sevillano harto de cargar con esa pesada losa que son los tópicos que desde tu tribuna te encargas (como tantos otros, para mi pesar) de difundir y que muchos otros intentamos, de una vez por todas, quitarnos de encima.

Nota aclaratoria: a mi me encanta ésta ciudad y más desde hace unos años hasta ahora y precisamente por eso me preocupa la imagen que se vierte de la ciudad al exterior. Para los que dicen lo del humor: revisad el resto del blog. No veréis más absurdeces juntas. 

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