Paul Walker VS El General Armada: ¿Qué muerte importa más?

Iba a decir que “ayer el mundo del cine y la sociedad se levantaba empañada en lágrimas por la muerte de Paul Walker” y a escribir algo acerca de lo rápido que viven algunas personas…pero luego me ha dado pereza.

Si, una pereza terrible porque desde que los humanos nos sentamos a conversar y hacemos “sociedad”, me asombra una barbaridad ver qué es lo que realmente tiene importancia sobre nosotros y qué no, y de qué material estará hecho el cristal ese con el que miramos las cosas para que unas nos afecten terriblemente y otras sencillamente nos las pasemos por el arco del triunfo.


Ayer mismo murió el General Armada, uno de los golpistas del 23-F que en 1981 fue condenado a 30 años y que de haber triunfado la rebelión hubiese sido el Presidente del Gobierno. Vamos, que estaba untado en manteca. Fue condenado a 30 años de cárcel que hubieran finalizado en 2011, hace dos años, pero “por motivos de mala salud” fue indultado la nochebuena de 1988. Debía ser una mala salud de hierro
Ahora todos se deshacen en elogios porque al fin y al cabo, “eran otros tiempos” o “no fue su culpa, se dejó llevar” y así hasta hacerle santo. Que por cierto, por si no lo habéis leído en Wikipedia aún: éste general fue el que quería hacerse el listo dejando que Tejero se comiese el marrón de ir al Parlamento y destrozar el techo, y que él llegase después y le dijese algo como: “Venga Tejero guapo, ya está, ya pasó. Ahora déjanos a los mayores” y así poder asumir él la Jefatura del Estado, y no un simple Guardia Civil.

Un día antes, como decía al principio, fallecía el actor Paul Walker y !oh maldito Destino! que te lo has ido a llevar dentro de un coche, tal y como se pasó la última década interpretando el papel de Brian O’Conner en la saga iniciada por “Too fast, too furious”. Si hombre si, es esa serie de películas en las que cuando sales, coges tu Seat Córdoba del 98 y sales racheando del cine y cogiendo las curvas lo más cerradas posible para que tu novia se pase el trayecto hasta casa agarrada a la asita que hay encima de la ventanilla del copiloto con la mano derecha y con la izquierda el bolso para que no acabe revoloteando sobre la guantera.

El General Armada. De Walker no pongo foto porque ese sí sabéis quién es.  ABC.es

El caso es la repercusión que han tenido ambas muertes en mi entorno y lo relativa que es la importancia para la sociedad: el general golpista ha muerto plácidamente en su cama tras años y años de cuidar camelias en su casa de La Coruña; un general que a punto estuvo de volver a sumir a España en una dictadura militar, y no parece importarle a nadie el hecho de que haya escapado con esa impunidad.
En cambio, la muerte de un actor cuya capacidad interpretativa deja que desear, cuyo único valor es tener buen físico y que encima su único premio de mayor relevancia haya sido otorgado por la MTV ha aparecido en todos los medios una y otra vez y hasta con cierto morbo, ya que hay un vídeo disponible del coche en llamas con el actor dentro. Al actor no se le ve, por si habíais ido corriendo a Youtube a buscarlo. Las redes sociales están colmadas de mensajes de despedidas, llantos virtuales y una turba de plañideras lamentando la muerte de “un ser tan especial”.

Con esto quiero decir que efectivamente, en este mundo hay muertes de primera y muertes de segunda, y hasta de tercera y cuarta clase. La muerte de un actor que en principio tampoco es para tanto es la que ocupa más horas en medios de comunicación y redes sociales. Al General golpista ni lo mencionamos a pesar de su relevancia para la Historia de España y ni mucho menos nos acordamos ya del desastre de Filipinas o de la necesidad urgente que existe de que vivamos a otro ritmo para evitar sentenciar el lugar donde vivimos.

Puede que yo esté todo el día pensando en cómo mejorar éste mundo, pero os garantizo que lo que no estoy haciendo es lo contrario.

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3 comments

  1. Hoy he aprendido algo de historia como me gusta (simple y clara). La muerte es solamente un paso más en la vida. Lo que pasa es que todo depende de que tan famoso y relevante eres…

    El General solamente le “importa” a cierto público. Pero el papacito de Walker es otro cuento. ¿Qué adolescente hormonal no sabe quien es? Era un tipo, que estaba en sus 40, el general creó que hace rato pasó por ahí. La franquicia en la que trabajaba da millones, así su actuación no sea de un Oscar. El General hizo algo en una época que la mayoría ni quiere recordar o no conoce… Una triste realidad, pero es lo que hay.

    Lo siento, pero sí, hay muertes más relevantes que otras y cuando le pones a un General, que la mayoría del mundo ni siquiera ha escuchado, al lado de un bizcocho como Walker sin camiseta. La balanza es clara.

  2. Cuanta razón macho. Y nadie dice sobre la muerte el 14 de diciembre de Peter O´Toole, actor protagonista por ejemplo de “Lawrence de Arabia”. En esta sociedad lo que premia es la ostentación, este justificada o no. Esas cosas me dan coraje de verdad…

  3. La calidad interpretativa de ambos es incomparable, y aun así fíjate a quién se le han dedicado DÍAS de telediarios y a quién no.

    En fin, la gente tiene la mierda que desea, calentita y bien aliñada, todos los días en su plato. Luego nos quejamos.

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