cultura

Lo que esconden algunas historias de Disney

Desde bien pequeño nos encontramos bombardeados por todo tipo de publicidad con diferentes objetivos pero hay uno que especialmente me inquieta, sobre todo porque se realiza durante la infancia de millones de niños. ¿Qué objetivo puede existir detrás? Bajo mi punto de vista, el objetivo no es otro que adoctrinarlos y prepararlos para un futuro donde lo que prima es el aspecto físico sobre el intelectual; la riqueza frente a la humildad; la apariencia sobre el ser y sólo se puede cambiar y mejorar por arte de “magia” en lugar del esfuerzo. La vía fácil que hoy día podemos ver en sus múltiples formas: operaciones de estética, especulación económica, trampas, trucos, atajos…

He escogido unas cuantas películas del Disney moderno e intentaré trascribir lo que dice, y después lo que realmente dice.

Reconozco que son cuentos e historias, que toda la vida se han contado estas pequeñas parábolas e historias para educar a los más pequeños de una forma que ellos puedan entender pero…¿es ésta la forma correcta? ¿Qué se les está enseñando exactamente con estos cuentos? En realidad los pequeños no siempre entienden el mensaje que se les envía…hasta que lo entienden. Y quizás ya será demasiado tarde para hacerles cambiar de opinión. Las películas que he escogido son:

1. Hércules

Hércules es un dios que queda “atrapado” en la Tierra, donde más tarde será formado como un poderoso guerrero y vencerá al mal, consiguiendo tras muchas dificultades a la chica que desea, Megara, la cual al principio se muestra recelosa y poco receptiva. Su enemigo es Hades, Dios del Inframundo, que no hará otra cosa que poner obstáculos a todo lo que Hércules haga. Del entrenamiento de Hércules se encargará el semidiós Filoctetes, su fiel amigo y el cual guiará a Hércules hasta el mismo Olimpo.

En realidad se nos está diciendo una cosa clarísima: Hércules triunfa porque es fuerte, guapo, musculoso y no le tiene miedo a nada. En ningún momento se cita que deba ser a la vez astuto, inteligente o capaz de resolver tareas complejas. En realidad sólo tiene una: matar a sus enemigos. Gracias a los “trabajos” que realiza se hace inmensamente rico, cosa que vuelve locas a todas las adolescentes que salen en el vídeo. El mensaje que se está enviando a miles de niños es: “Si queréis tener lo mismo que tiene Hércules, tenéis que ser fuertes y hacer todo lo que se os diga”. Sin rodeos: soldados de algún ejército. La película es del año 97, en plena Guerra de Kosovo. Que no digo que se haya hecho una película para decirles a los niños que la guerra no es tan mala y demás, pero bueno. No sería la primera vez que el cine lanza su propaganda pro-militar.

2. Aladín

Aladín es un mendigo que recorre la medina de su ciudad trapicheando, robando para comer él y su mono Abú. Un día encuentra una lámpara maravillosa de la cual sale un genio que le concederá tres deseos, que Aladín decide invertir en conquistar a la princesa Yasmin. A la vez, el malvado Jafar pretende seguir controlando al Sultán, casarse con su hija y heredar el reino. Finalmente, Aladín conquistará a la princesa, la cual conocerá su verdadero origen humilde, y juntos vencerán a Jafar.

Lo que el cuento nos está diciendo a todas luces es que la forma más rápida de conquistar a la persona que queremos es mediante engaños y ardides, basándose estos en la más pura apariencia: tener dinero, riquezas y una mejor apariencia es la mejor puerta para conseguir lo que queramos. Si bien Yasmin al principio no quiere saber nada de Aladín, con el tiempo este, que ya ha conseguido convencer al Sultán, la termina conquistando. Por otro lado nos dice también que la única forma de cambiar su estatus social es mediante un “milagro” como lo era la lámpara.

De nuevo encontramos un final feliz tras tanto revuelo: a pesar de que Aladín ha mentido, engañado y simulado ser quien no es, al final tendrá su recompensa: la chica que desea y con ella, el reino.

3. El Jorobado de Notre Dame

La historia nos cuenta la vida de Quasimodo, un joven deforme y jorobado que vive entre las torres de Notre Dame, la Catedral de París. Dicha tarea es encomendada por su padrastro, el Juez Frollo, que lo recogió de pequeño ya que mató accidentalmente a su madre, una gitana. Quasimodo crece acompañado de sus amigas las gárgolas en la Catedral, donde conocerá a Esmeralda, una gitana que como los demás tendrá problemas con la ley. Finalmente su historia se entrelaza con la del Capitán Febo, apuesto soldado con el que Esmeralda encontrará el amor a pesar de sus diferencias.

Aquí encontramos tres niveles de “preferencia”, un orden que viene dado por el estatus social y la apariencia física: en la cima encontramos a Febo y Frollo; uno por guapo y otro por su posición social; más abajo a Esmeralda, que si bien es gitana sigue siendo físicamente espectacular, tanto que incluso llega a llamar la atención del cruel juez. Y finalmente el Jorobado, que siendo feo y apartado de la sociedad desde pequeño es el último escalón de esta pirámide. Finalmente Esmeralda y Febo superan sus diferencias de clase y se enamoran dejando al feo de lado y recluido en sus torres. Gana la belleza frente a la fealdad; la posición social frente al origen. Al menos el malo muere debido a su propia soberbia lo cual está lanzando un mensaje más: “no seáis soberbios y no os propaséis con vuestra actitud, porque mirad cómo se acaba.” Dentro de lo que cabe, éste último mensaje no está mal.

Habría que añadir la crueldad del pueblo contra todo aquello que noten como “distinto” (El jorobado) al cual llegan incluso a humillar y torturar para después ser aceptado (el sufrimiento que precede a la recompensa) y bien que cabe destacar el impecable papel de la Iglesia como protectora y benefactora de todos los seres, sean feos, gitanos o crueles.

Aprovecho y añado éste vídeo donde deja en evidencia lo sexuales que son algunas de las películas de Disney, y ésta no iba a ser menos.

4. Pocahontas

Esta película cuenta la relación entre la joven Pocahontas, hija del jefe indio de su tribu, con John Smith, un soldado inglés ávido de encontrar aventuras y sorpresas en el Nuevo Mundo. Los conflictos culturales son graves ya que el pueblo de Pocahontas se siente invadido y el de John Smith cree tener plenos derechos para tomar ese territorio, y a pesar de ello la historia de amor entre ambos se hace más fuerte. Finalmente, durante un conflicto con el padre de Pocahontas, Smith es herido y debe volver a Inglaterra, sin Pocahontas.

Aquí el asunto es más geopolítico: se está justificando el imperialismo de Europa/América (Occidente) sobre los demás. A los niños se les dice que “no pasa nada por conquistar, siempre y cuando nos llevemos bien”. La película en éste caso es de 1995, en plena Guerra de los Balcanes. El mensaje final que yo interpreto de esta película es “No es tan malo imponer nuestra política en esa región, al final nos llevaremos bien”.

5. La Sirenita

Basada en uno de los cuentos de Andersen, la historia en si es enrevesada: Ariel, que vive bajo el mar junto a sus amigos, se enamora del Príncipe Eric y decide recurrir a la Bruja del Mar para poder llegar hasta él. La bruja le proporcionará un par de piernas a cambio de su voz: si consigue besar al príncipe en tres dias, se quedará como humana y recuperará su voz; si no, la Bruja se quedará con la voz y ella se transformará en alguna de las plantas acuáticas de la cueva de Úrsula. Viendo que la sirena está a punto de conseguir su objetivo, Úrsula se entromente y termina perdiendo la voz de Ariel, que la recupera y está a punto de besar al príncipe a tiempo, pero no lo consigue. Finalmente es arrastrada al fondo del mar, donde su padre se verá obligado a convertirse en planta marina para que Ariel quede libre. Úrsula se convierte en Reina del Mar, aunque finalmente es derrotada por el Príncipe Eric, que se casará con la Sirena

Esta historia es de las que Disney adaptó en su día de otros cuentos más antiguos como también lo son “Blancanieves”, “La Cenicienta”, “La Bella Durmiente” y similares. Cuentos que por cierto, son mucho más crueles que los de Disney, porque si alguien decidiera publicar esos cuentos tal cual entrarían dentro del género de Terror cuanto menos.

Aquí la historia está en la diferencia de mundos en los que Ariel y Eric viven, y donde todos se empeñan en que es mejor vivir separados de los que son diferentes a nosotros. Sólo hay unas pocas excepciones, pero requieren un esfuerzo enorme y un sufrimiento que implicará gravemente hasta nuestros parientes. Lo brutal de la transformación de Ariel de “pez” a “humano” deja patente que la belleza se paga, y muy cara. De nuevo nos encontramos con el mismo patrón de que lo bello termina triunfando frente a la fealdad de Úrsula, que desea la voz de Ariel ya que era la voz más bonita de todo el mar (esto entroncaría con la tradición de las sirenas cantarinas griegas, imagino).

Viendo sólo estas cinco películas, uno entiende que todas ofrecen varios mensajes según se interpreten. Si bien es cierto que ya una vez de mayores podemos revisionarlos y entender qué es lo que realmente cuentan esas historias, cuando uno es pequeño sólo entiende algunas cosas muy básicas y en estos casos viene a ser siempre lo mismo: el triunfo de lo “bueno” sobre lo “malo”. ¿Y qué es lo “bueno”? Pues lo de siempre: la belleza canónica, el dinero, la fama, la fuerza, la valentía, lo “nuestro” sobre lo de los demás. A medida que se crece empiezas a entender más cosas:

“No pasa nada si los blancos asaltan a los indios porque al final acaban bien” (imperialismo)
“Es normal que el guapo se vaya con la guapa, y al final acaban todos contentos” (aspecto físico)
“Si quiero ser alguien mejor, tengo que ser más fuerte para luchar contra mis enemigos” (fuerza física)
“Estudiar no es importante; siendo fuerte y valiente podré superar todos los obstáculos”. (ausencia de conocimientos)
“Puedo tenerlo todo, pero todavía puedo tener más” (consumismo)
“El hombre debe/puede conquistar a la mujer de cualquier forma” (machismo)

Esto no sólo se hace con películas Disney, se hace de múltiples formas y la publicidad es la aliada número uno de éstas ideas. Pero es quizás inquietante que ya desde pequeños nos veamos así, inundados por toda ésta información que incluso cuando se es mayor es muy, muy difícil de asimilar.

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Si esto es arte, yo soy Leticia Sabater.

A mi me ha dejado sin palabras. Yo no sé vosotros, pero me encantaría que un “experto” en estas artes me explicara cómo puede llegar a apreciarse a una mamarracha dando gritos de esa manera en mitad de un salón. Y no sé quién tiene más culpa, si ella por hacer la mongola con las mismas gafas que llevaba en 1974 o la caterva de modernos a su alrededor haciendo como que entienden algo.

Que si, que vale, que quizás mi mente está poco evolucionada, que no estoy hecho para comprender las sutilezas del arte conceptual y que soy un insensible por no percibir el mensaje de sufrimiento, tristeza y amargura que la viuda de John Lenon pretende transmitirme.

Pero a mi me parece un pedazo de mierda gigantesco.

A mi me cae mejor la versión de Ono que hicieron los de Muchachada Nui, la verdad.

“Llevo muchos años haciendo el imbécil”.

Suficiente internet por hoy. 

Chris Cooksey

En cuestiones artísticas mucha gente es capaz de quedarse horas y horas mirando un cuadro bocaabajo y notar cómo se humedecen hasta los pantanos de Wisconsin. Sin embargo, en ocasiones creo que hay artistas que a mí, que no soy experto en absolutamente nada, me dejan con la boca abierta y sin saber exactamente que decir. Bueno si: brutal. En el sentido más amplio que pueda tener esa palabra.

Uno de ellos es Chris Cooksey y este es su arte:




Estas son solo muestras, en el nombre del autor tenéis un enlace a su web y su portfolio donde podréis ver cómo este artista es capaz de recrear escenas clásicas y a la vez, modernas e impresionantes. Personalmente me encanta la mezcla que hace del arte clásico y el oriental.

PD: Otro de los grandes artistas, al que además conozco personalmente, es Jaime Mercant. Le pediré un dia que me envíe algunas fotografías porque sencillamente fliparéis con el uso que le da a los colores.




Samonios

Cada año pasa igual, y cada año vuelvo a pensar lo mismo: ¿por qué la gente parece tan cabreada por que en España se celebren festividades extranjeras como Halloween?

No podría dar una respuesta exacta y todo el mundo está en su derecho de hacerlo, pero quizás convenga una pequeña explicación sobre esta festividad, qué es, qué fue y porqué sigue tan relacionada tanto esta como otras festividades con las nuestras actuales.

¿Qué es Halloween hoy?

La palabra “Halloween” deriva directamente de la festividad de “All hallow’s evening” o “Vispera (tarde) de todos los santos”, que se celebra el 31 de Octubre en la mayoría de países de tradición anglosajona. En ella, los niños (y no tan niños) corretean por las casas de sus vecinos pidiendo una especie de “limosna” a cambio de no destrozarle el jardín o hacerle una trastada al vecino tacaño. La imaginería propia de la fiesta se basa en calabazas, colores oscuros, disfraces de muertos vivientes, vampiros, vampiros-puta (esta ultima variante es muy típica también en carnavales) y similares. El país por el cual la mayoría conocemos esta fiesta es Estados Unidos. Quizás por inercia, moda o imposición cultural, esta festividad se ha extendido a otras regiones donde esta fiesta parece estar fuera de lugar pero…¿es esto así? ¿realmente la España actual no tiene nada que ver con las festividades celtas prerromanas? Si y no.

¿Y qué era Halloween antiguamente?

El origen de la festividad parece bien claro: a pesar de que se piensa que esta festividad está dedicada a la victoria de la oscuridad sobre la luz, en realidad eso sólo ocurre en verano. Exacto, es cuando las noches llegan a su mínimo y empiezan a hacerse mas largas, luego “han vencido” a la luz y cuya fiesta opuesta sería en nuestra actual Navidad, donde el día por fin vence a la oscuridad y comienza, poco a poco, a imponerse a las frías noches del invierno que está por venir. Halloween deriva directamente de la festividad dedicada al “culto” o mas bien respeto a los muertos, a los ancestros y a los familiares cercanos que, según ciertas tradiciones, se pensaba que cuidaban del hogar tras fallecer cuyo origen es celta, y que en la antigüedad se llamó Samhain, Samainn, Samon, Samonis, Samonios, etc. Según la superstición durante varias noches el “velo” que separa el mundo de los vivos y los muertos es más fino que nunca y las almas pueden pasar de un lado a otro, sean buenas o malas. Los druidas, sacerdotes celtas, debían entonces ir casa por casa pidiendo una suerte de limosna para ofrecerla a dichos espíritus y que cada uno permaneciera en el mundo correcto.

Existen registros de que en determinadas regiones donde predominaba la cultura celta, aparte de las actuales Irlanda, Gran Bretaña, Francia y si, la Península ibérica aparte del centro de Alemania, se utilizaban unos calendarios solilunares donde aparecen ya determinadas algunas festividades que aunque no lo creáis perviven hoy día transformadas en otras que no difieren tanto en el fondo como si lo hacen en la forma. Uno de esos calendarios, profusamente investigados y desbrozados a pesar de los pocos datos que existen (los celtas no eran dados a dejar muchos registros, al contrario que sus coetáneos latinos), es el de Coligny.

Resumiendo, en este calendario ya aparece esta festividad que citaba antes, Samonios, y que según investigaciones parece ser que marcaba el inicio del año y el conteo de dichas lunas, las cuales debían encajar a su vez con los meses solares de una forma bastante compleja e inexacta. Lo importante es que esta festividad, que ocurre justo después de las ultimas cosechas, se dedica de una forma u otra a honrar a los muertos mediante ofrendas. La posibilidad de que los druidas fueran recolectando parte de la cosecha recién recogida para donarla a los espíritus y que reinara el orden en la sociedad parece bastante plausible. De hecho, el vocablo “Samhain” significa en gaélico “fin del verano”.

En dicho calendario aparece, por ejemplo, que la fiesta de Samonios duraba varias noches (ya que los celtas contaban los días desde el atardecer hasta el siguiente atardecer), de ahí la atribución de importancia a la fecha.

¿Cómo ha perdurado hasta nuestros días esta fiesta y otras de origen celta o pagano?

Aunque no lo parezca la mayoría de nuestras festividades anuales no son de origen judeocristiano. Cuando una sociedad impone sus costumbres a otra de una forma u otra (guerra, política, mezcla…) esto ocurre por fases si las sociedades se unifican o entran en contacto directo. En este caso, una vez el Imperio Romano se convirtió al cristianismo, este estaba en minoría frente a las tradiciones paganas populares. Para poder introducirse de una forma más eficaz, la nueva religión oriental fue transformando las viejas tradiciones en otras más cercanas a su credo, y esto se percibe por ejemplo en el paso de dioses/as a santos/as del cristianismo. Santa Brígida de Irlanda por ejemplo, que “tomó el nombre” de la diosa celta Brigid. De esta forma, la transición es mucho más suave y los gentiles podían entender y asumir rápida y cómodamente la nueva religión. Finalmente, el cristianismo se impuso ante la mayoría pero las festividades quedaron ahí.

Según la tradición existen ocho festividades celtas, las cuales se celebraban con cierta regularidad, de forma cíclica y anual. Las fechas son aproximadas, pero se aceptan las siguientes:

-Samhann, a finales de octubre-principios de noviembre
-Yule, durante el solsticio de invierno.
-Imbolg, a finales de enero-principios de febrero.
-Equinoccio de primavera.
-Beltane, a finales de abril-principios de mayo.
-Litha, durante el solsticio de verano
-Lugh, o Lughnassad, a finales de julio y principios de agosto.
-Equinoccio de Otoño.

Cuatro de las fiestas coinciden con los equinoccios/solsticios y las otras cuatro quedan aproximadamente cuarenta y cinco días después. ¿Hay correspondencia con estas festividades en nuestro mundo judeocristiano? Pues si, las hay.

Samhain, la Vispera de todos los santos. Se honra a los muertos con diferentes ofrendas (flores, plegarias) rogando por su protección. En numerosos pueblos de todo el occidente europeo persiste la tradición de ir por las casas recolectando comida para donarla a los muertos, como en Asturias.

-Yule, Navidad. Existen indicios de que si Jesucristo existió, nació probablemente en primavera y no a las puertas del invierno. En esta festividad también se celebraban ritos a otros dioses como MIthra. Es la fiesta de la luz, donde por fin las noches empezarán a ser más cortas. El sol se impone sobre la oscuridad. Tanto Jesucristo como Mithra son deidades solares que vencen al mal, a la oscuridad.

-Imbolg, la Candelaria: el día se hace fuerte, pero no lo suficiente. Se encienden luces, velas y demás para que pueda ser de día el máximo de tiempo. El invierno va llegando a su fin poco a poco.

-El equinoccio de primavera, nombrado a veces como Ostara. Parece que en inglés deriva en Easter. Se celebra entonces la Pascua, donde se conmemora el “renacer” de Jesús así como la vida renace tras el duro invierno.

Beltane o Bealtaine, los mayos. En Cantabria y Galicia se siguen celebrando festividades que tienen que ver con el fuego (Beltane significa “Buen-fuego”) y marcaba el inicio del pastoreo. No coincide con ninguna fiesta cristiana importante salvo Pentecostés, que queda al final de mayo.

-Litha, San Juan. Se celebra el fin de las noches cortas y el principio de las largas, por eso se encienden hogueras, para que la noche más corta del año ni siquiera exista.

-Lugh, en agosto. No coincide con ninguna festividad cristiana importante, aunque está cerca de la Asunción. Al ser una fiesta intermedia (no coincide con los equinoccios/solsticios) varía según la zona.

-El equinoccio de otoño no coincide tampoco con ninguna festividad importante cristiana, pero forma parte de la triada de la cosecha, junto con la festividad anterior y la siguiente.

Como podéis ver, aunque no todas las festividades cristianas tengan un trasfondo pagano, muchas de ellas siguen fuertemente ligadas y han perdurado de una forma u otra, más o menos directa, hasta nuestros días.

¿Y de qué estaba yo hablando?

En definitiva, como decía al principio, bastante gente reacciona mal al hecho de que se celebre Haloween en nuestras tierras, como si fuera una tradición realmente ajena. Que realmente lo es, ya que salta desde épocas celtas a las migraciones irlandesas a EE.UU, y de ahí a través del cine y el intercambio cultural hacia Europa de nuevo. Pero esto no quita que las viejas tradiciones prerromanas sigan vivas durante nuestros días, transformadas o adulteradas, y no está de más conocer el origen de algunas creencias y ritos que en realidad no nos son tan extraños como parece.

Estoy guarnío.

Encontrado en Facebook, de Quike Ramirez Aramburo. Podéis ver el original aquí.

Simplemente fantástico.

“Hoy estoy guarnío.

Y lo que más me gusta de estar guarnío es poder decir que estoy guarnío. Es una expresión que me encanta, como tantas otras que son tan nuestras. Como cuando uno se harta de comer y acaba engollipao (o engoñipao), o cuando riegas las macetas más de la cuenta y las dejas enguachinnas.

Yo nunca pido churros, sino calentitos; de niño nunca iba a las atracciones, sino a los cacharritos. Y cuando me tangaba en el colegio lo que hacía era rabona (qué pellas ni pellas!). A lo largo de mi vida he conocido a más apollardaos que tontos y a más esnortaos que despistaos, pero nunca a ningún antipático, sólo a malajes o saboríos.

Aquí lo mucho es una jartá o una pechá, y lo poco es una mijita. Y la gente no pasea, da vuertas. Lo que está muy sucio está empercochao y lo que limpias a fondo lo dejas escamondao. Si se te va la olla te quedas majarón y si das mucho la lata te llaman pejiguera. Los borrachos, que son papaos, no deambulan sino que dan camballás, y la gente no odia la mentira sino el falserío.

Lo roto está descuajaringao y lo pasado de fecha, revenío. Los cobardes son jiñaos y lo muy visto está manío.

Por expresiones como estas y las miles que quedan en el tintero, cada vez me gusta más el andaluz, y quien diga que hablamos mal que aprenda a entendernos y verá como le coge el gusto. Buenos días!

(Y que conste que lo que acabo de soltar no es ninguna tontería, sino una chuminá)”