denuncia

De la Alameda de Sevilla a Gamonal de Burgos.

Las señales son inequívocas: en España ahora mismo basta con tocar las palmas y tienes una revolución en tu propia puerta. Revoluciones de twitter como yo las llamo, puesto que duran lo mismo que un tweet y se pierden en el tiempo igual que lágrimas en la lluvia, como dijo el célebre Nexus. ¿Quién recuerda a los mineros? ¿O a los estudiantes de Valencia? ¿Los palos de la policía en Plaza Cataluña? Nadie. Tenemos tal sobrecarga de información cada día que la que es realmente relevante acaba siendo sepultada por toda la demás. Pero al menos son indicativos de que algo pasa.

Lo que no podía dejar pasar era ésta oportunidad para hablar del Gamonal porque aunque no lo parezca, en Sevilla nos toca bastante de cerca.

Por lo que leo, Gamonal es un barrio obrero de Burgos que se opone a la reurbanización de la calle Vitoria, una de las arterias principales de la ciudad y no es la primera vez: en 2005 también se opuso a la remodelación de otra calle construcción de un párking en el barrio, aunque entonces sí que se detuvo la obra. El proyecto actual supondría reducir los carriles de circulación y eliminar todos los aparcamientos en superficie para meterlos bajo tierra y privatizarlos a precios desorbitados pero claro, como todo, tiene su aquél: el promotor del proyecto estuvo condenado a dos años de cárcel, el Ayuntamiento andan justitos de dinero (¿Cual no?), han cerrado guarderías por no poder reformarlas al no haber fondos…Vamos, lo normal.

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¿Engañado por una librería vía Amazon? (y II) [¡SOLUCIONADO!]

Victoria.

Tras mi “pequeña batalla” con la tienda SE CULTURA y de rebote con Amazon que explicaba en la anterior entrada, finalmente he conseguido el libro que tanto esperaba haciendo valer la ley tal y como debería ser siempre, aunque a punto estuve de dejarlo de lado y olvidarme del asunto. Fue gracias a los comentarios que dejásteis en el blog que me animaron bastante a seguir con mi pequeña e insignificante lucha, pero que ha hecho valer al consumidor frente a una empresa que trataba de engañarme.

La solución fue “sencilla”: en primer lugar abrí un chat con Atención al Cliente de Amazon. Aunque tengo la conversación guardada, creo que es demasiado larga como para reproducirla aquí así que me limitaré a hacer un escueto resumen: expuse al comercial mi problema y aunque admitió que era irregular, me instó a que fuese a una oficina de Consumidores para terminar de solucionar el hecho de que una empresa intentase engañarme y cansarme hasta que desistiera. Por un momento pensé que era la única solución, pero otros comentarios me recomendaron, más que el chat, que llamase directamente.

Me atendió en primer lugar un asistente de Amazon llamado Francisco Ch., al cual le estoy muy agradecido por lo comprensivo que fue. Le expliqué mi problema, expuse en qué leyes se basaba mi queja (que fue sencillamente en la Ley del Consumidor) y que en los Términos y Condiciones de Amazón sólo se especificaba que fuese para los productos de venta directa de Amazon. Las tiendas suelen tener condiciones propias y SE CULTURA no tenía absolutamente nada referido al error en el precio.

La medida que tomó fue contundente: se les enviaría un mensaje del cual me enviaron una copia a mi correo por si yo no estaba de acuerdo, para rectificar. El mensaje era el siguiente:

En el mensaje se dice bien claro: “recuerden que si un pedido fue enviado, no puede ser cancelado en error de precio. ” La empresa finalmente no contactó conmigo, pero el asistente me dijo que en menos de 3 días se pondrían ellos, como Amazon, en contacto conmigo para terminar de confirmar la entrega y el pago. Efectivamente, el viernes por la mañana me llamó otro asistente, Tomás G., para confirmar que efectivamente yo tenía razón y que hacía muy bien en hacer valer mis derechos, en informarles a ellos y en denunciar de forma pública este tipo de abusos, ya que el resto de compradores tienen derecho a saber qué vendedores son buenos y cuáles no. La verdad es que me sorprendió bastante la sinceridad de éste último asistente, de lo cual le estoy muy agradecido. También me dijo que la tienda había recibido un aviso grave de que si volvía a repetir dicha práctica sería expulsada de la venta en Amazon con el consiguiente perjuicio económico.

Con éste último asistente se cerró la venta: me hizo comprobar que había recibido el reembolso correctamente, cosa que así fue, y a la vez que hablaba conmigo me iba indicando cómo hacer la compra de nuevo. En el momento de comprar al precio actual (alrededor de 35 euros sin gastos de envío) me dijo que escogiese esa opción y que además, por las molestias, seleccionase el envío que tardaba entre 2-3 días, en lugar del que tarda entre 3-5 días que es el habitual. Al finalizar la venta, el asistente redujo el precio hasta que coincidiera con el original, 15,27 euros.

Pues efectivamente, no han pasado ni dos días laborables cuando ha llegado el libro a casa en perfectas condiciones, de primera mano (la compra inicial era de segunda mano) y con el embalaje correcto, antes de las 12 del mediodía.

Así que puedo darme enormemente por satisfecho por varias razones: en primer lugar, porque se ha cumplido la Ley tal y como debe ser. En segundo lugar, por la ayuda recibida de tanta gente que incluso me enviaron mails privados para asesorarme legalmente si lo necesitaba. Y en tercer lugar a Amazon, por la celeridad a la hora de solucionar mi problema, por la buena atención a pesar del chat previo (quizás ese asistente no tuviese “poder” suficiente para ayudarme), por regalarme el envío entre 2 y 3 días y por haber superado ese mismo plazo. La verdad es que la resolución de mi problema ha sido impecable y ojalá otras empresas (de telefonía, se me ocurren) tuvieran esa capacidad.

Así es como se aprende que cuando veamos una irregularidad de este tipo lo importante es no desistir, pedir ayuda y compartir nuestro problema, ya que puede ser de ayuda a otras personas. De nuevo, muchas gracias!

ACTUALIZACIÓN IMPORTANTE:

Acabo de recibir el siguiente correo desde Amazon:

Destaco lo más importante: “Gracias al inconveniente que fue reportado por su parte, en Amazon hemos decidido retirar a este vendedor por la experiencia que ha sufrido usted como cliente

La verdad es que éste no era mi objetivo, yo sólo quería el libro al precio correspondiente, y se les dijo que estaban haciendo algo ilegal al cancelar los envíos para cambiarles el precio. Pero bueno, mi obligación era reclamar y aquí está el resultado.

¿Engañado por una librería vía Amazon?

Mira que soy de los que dicen que comprar por Internet suele ser seguro, pero hoy me tengo que tragar mis propias palabras.

Andaba buscando un libro por distintas librerías llamado “Diccionario de Plantas Medicinales“, de Jordi Cebrián. Es un buen diccionario bastante específico y tenía varias referencias de el y después de buscarlo por todos los sitios posibles siempre lo encontraba al mismo precio: alrededor de 35 euros. Para un libro de ese tipo no es especialmente caro, pero tampoco es barato así que decidí pensármelo bien.

De casualidad, un conocido me dijo que en Amazon los vendían de segunda mano por muy buen precio incluso con los gastos de envío: ahora pasaba a costar 15,27€ y ahí ni me lo pensé. Me registré en Amazon e hice la compra de inmediato. Eso fue el miércoles 10 de Julio tal y como se ve en la captura. Inmediatamente recibí un correo confirmando la compra y al mirar en el banco me aparecía ese mismo saldo retenido. Al día siguiente recibí otro correo confirmando el envío del producto y la fecha de llegada, que sería alrededor del 18 de Julio, es decir, mañana jueves.

Bien, pues hoy mismo he recibido un nuevo correo por parte de la librería diciéndome que ha habido un error en el precio y me confirman el reembolso. Como nota me ponen lo siguiente:

“Notas: Debido a un error en el precio publicitado, nos vemos obligados a cancelar su pedido. Procedemos al reembolso del mismo. Lamentamos profundamente lo sucedido. Un cordial saludo”. 

He trabajado algún tiempo en tiendas y siempre nos han dicho lo mismo: “tened muchísimo cuidado con el etiquetaje de los productos, porque si os equivocáis de precio los compradores tienen derecho a llevarse el producto por el precio que aparece en ellas. ” Esto se basa directamente en la Ley del Consumidor:

“Art. 85. Cláusulas abusivas por vincular el contrato a la voluntad del empresario.

10. Las cláusulas que prevean la estipulación del precio en el momento de la entrega del bien o servicio o las que otorguen al empresario la facultad de aumentar el precio final sobre el convenido, sin que en ambos casos existan razones objetivas y sin reconocer al consumidor y usuario el derecho a resolver el contrato si el precio final resulta muy superior al inicialmente estipulado.”

Es decir, que se considera abusivo que el empresario pueda aumentar el precio final sobre el convenido sin que haya una razón objetiva. Un error no es una razón objetiva, porque puede ser un error o un “error” como quien dice. Pero… ¿qué pasa cuando compras un producto, te cobran 10 euros, te envían el producto, está a punto de llegar según sus previsiones, te cancelan el envío y te dicen que ha sido un error, que si lo quieres que ahora pagues el nuevo precio? ¿No se está llevando la contraria al artículo?

En mi caso, el vendedor ha cancelado la venta en base a un error que en principio les obliga a venderme dicho producto al precio que tenían estipulado y más aún habiendo confirmado todos los pasos. Pero nada, los chicos de SE CULTURA han decidido que esa norma con ellos no va, que cancelan y que si quiero el libro que pague el doble, 31,98 euros. Rebusco en las condiciones de venta de la librería y en ningún lugar pone algo referente al tema de errores en el precio. Entonces pensé que quizás Amazon tuviera alguna norma de este tipo, o alguna exención o similar y me encuentro lo siguiente:

¿Qué ocurre si hay un error en el precio de un producto?

    A pesar de nuestros esfuerzos, es posible que el precio de una mínima cantidad de los 1,5 millones de productos de nuestro catálogo sea incorrecto. Sin embargo, podemos asegurarte que comprobamos el precio de los productos durante el proceso de preparación y envío de cada pedido. Si el precio correcto de un producto es más bajo que el precio indicado, te cobraremos el importe más bajo. En el caso contrario, podremos, a nuestra discreción, o bien ponernos en contacto contigo antes del envío del pedido para que nos des nuevas instrucciones, o bien cancelar tu pedido y comunicarte dicha cancelación.


Vaya hombre, ahora que parecía que tenía razón! Pero…¡espera un momento! Amazon dice que comprueba el precio de los productos durante el proceso de preparación y envío…y mi preparación y mi envío ya se habían producido! E incluso el cobro! Y con las correspondientes confirmaciones! Luego doy por entendido que Amazon ha comprobado el precio de mi producto y lo ha dado por bueno hasta tal punto que lo ha cobrado. Si hubiese un error en dicho precio…¿no habría cancelado el pedido antes de enviarlo o cuando mi saldo estaba retenido, sin llegar a cobrarlo? ¿No será que la tienda al ver la venta realizada se ha dado cuenta de que el precio era demasiado bajo y ha querido rectificar aprovechando que Amazon “lo permite”?

Durante estos días he esperado para ver si me reembolsaban el dinero. Nada. Hoy les he mandado un mensaje a la librería diciéndole que o me mandan el producto al precio que ofertaban o que me devuelvan el dinero. De momento nada.

Mi pregunta es: ¿Ahora qué hago? No se si es que se están retrasando más de lo debido en hacer la devolución, pasan del tema o se pasan la pelota de Amazon a la librería hasta que yo me aburra. Una devolución por lo que me cuenta gente con más experiencia en el asunto se hace en apenas segundos con un TPV. Por internet incluso puede tardar algo más, entre 24 y 48 horas tengo entendido. Pero estamos a 17 de Julio y creo que ya es suficiente con un lunes y un martes de por medio. Si fuese un fin de semana o hubiera festivos durante estos días lo entendería, pero no es el caso.

En resumen:

-Compro un producto a un precio que Amazon revisa y confirma antes de continuar con la compra.
-Se confirma la compra. Me retienen el dinero en la cuenta.
-Se confirma el envío. Me cobran lo retenido.
-SE CULTURA cancela el envío aduciendo un error en el precio pero no devuelven lo cobrado.

¿Alguien puede ayudarme? ¿Os ha pasado algo similar y habéis podido arreglarlo?

Un instituto contra el frío: parte II (sanción)

Bueno, pues ya está. El miércoles pasado una comisión de convivencia formada por padres, alumnos y profesores decidió lo siguiente respecto a nuestra pequeña “revolución” para pedir calefacción en el instituto:

“Le comunico, en su calidad de alumno/-a del curso TAL, que le ha sido impuesta la corrección o medida disciplinaria de 5 días sin poder asistir al centro educativo, una vez comprobada la autoría de la/s siguiente/s conducta/s contraria/s a las normas de convivencia:

-Cualquier acto dirigido directamente a impedir el normal desarrollo de las actividades del centro. (Promover una sentada en la puerta de la Sala de Profesores).

Contra la presente corrección o medida disciplinaria podrán presentar, en el plazo de dos días lectivos desde la notificación de la misma, reclamación ante quien la impuso, o directamente ante el Consejo Escolar al ser una medida disciplinaria impuesta por el Director”

Y ya está, así acaba todo. Las conclusiones que saco de aquí es que ésta es una medida que considero un “castigo ejemplar” para que a nadie más se le vuelva a ocurrir protestar de otra forma que no sea la estipulada, a través de mínimo dos personas aparte del que se queja. Cualquier otra forma, como veis, será sancionada.

Aclaro algunas cosas:

1. Las clases se “suspendieron” durante quince minutos, no más.
2. El Jefe de Estudios nunca nos negó que no pudiéramos hacerlo, sino que no podíamos hacerlo en ese sitio concreto (escaleras y pasillos cerca de la Sala de Profesores).
3. No se me ha permitido defenderme en ningún momento, sólo reclamar una vez impuesta la sanción.
4. La nota aclara que puedo asistir a exámenes o a entregas de trabajos.

He intentado hablar con el Jefe de Estudios para pedirle una reducción de los días fuera del centro, porque en algunas asignaturas voy a perder hasta diez horas (porque son dobles) de clases, pero sólo me ha remitido al Director del centro, que sólo se limitó a darme la hoja, decirme que firmara para fotocopiarla y a marcharse a hablar con una alumna que estaba fuera del despacho. Y ahí se acaba todo.

He decidido no reclamar más, ni volver a decir ni pío para ayudar al centro. Por los comentarios de algunos profesores que me siguen llegando, la mayoría nos apoya y rechaza esta medida que bajo su punto de vista es totalmente represiva y digna de otras épocas.

Así que aquí acaba la pequeña aventura revolucionaria. Yo la verdad es que estoy orgulloso de lo que he hecho y no me retracto en absoluto de mi queja: quizás de las formas, vale. Pero ahora que lo pienso, tampoco han sido tan malas ya que después de todo ha invitado a la reflexión acerca de si los alumnos de un centro tienen suficientes vías para expresar sus inquietudes y quejas. Y a la vista está que no.

Y además, tengo cinco días sin que me pongan falta. Vacaciones, vaya.

Gracias a los que me habéis mandado vuestro apoyo, por aquí o por otras vías. Eso también cuenta.

EDITO: Según el BOJA que regula estas sanciones, me han impuesto una cifra de días que no me corresponde. Para los actos contrarios a las normas de convivencia son 3 días máximo, y no cinco, que sería ya algo grave.

Un instituto contra el frío: parte I.

Durante estos días he protagonizado una pequeña “historia” que me gustaría que conocierais, por si se torna injusta en su desenlace. Os pongo en antecedentes:

Estudio en un instituto donde además de Formación Profesional se imparte Bachillerato y Secundaria. El instituto es un edificio del año 1992 si no me equivoco, y cuyo aislamiento del exterior es prácticamente inexistente. Las condiciones térmicas para dar clase son horribles en enero-febrero y mayo-junio: en el primer caso el frío es insoportable dentro de las aulas y en el segundo, en Sevilla, os podéis imaginar. El resto del año es bastante aceptable y aunque puedan existir otros problemas, ahora no me refiero a ellos.

(Nota: aunque no lo creáis, en Sevilla en invierno hace frío. Para mi frío es salir de casa a 2 o 3 grados)

El caso es que el jueves pasado dos compañeras y yo, cansados por no poder dar clases con unas condiciones mínimas apropiadas, se nos ocurrió organizar una protesta que en principio iba a ser una sentada pero que derivó en una recogida de firmas, que habían de ser enviadas no hacia el centro hacia la Administración pertinente. Nuestro irreverente acto consistió en ir clase por clase (pidiendo permiso al profesor, explicando la situación e incluso con el beneplácito de algunos docentes) proponiendo a los alumnos recoger firmas durante una hora concreta durante el horario de clase, para movilizarlos un poco, advirtiendo de que la queja no iba contra el Director, Jefe de Estudios o profesor alguno. También advertimos que no se trataba de ir reventando el centro, sino de que se nos vea.

Lo de ir clase por clase tampoco estaba previsto, simplemente buscábamos al Delegado de Estudiantes del centro y surgió sobre la marcha. En ningún momento nos paramos a pensar que pudiera ser interpretado como una rebelión o como que fueran a darse actos violentos. Al contrario, fue de hecho mucho más pacífico de lo que yo imaginaba, ya que la gente se limitó a reunirse, escuchar y marcharse. Pitos cuando dijimos que había que irse, pero poco más. Lo cierto es que los chavales que allí estaban tuvieron un comportamiento fantástico. Para localizar al Delegado acudimos al Jefe de Estudios que nos facilitó su nombre, pero no le contamos el plan de ir clase por clase más que nada porque no estaba previsto. Si, demasiada improvisación, fallo grave.

Pasadas un par de horas se nos presenta el Jefe de Estudios en clase. Cabreado, nos dijo que esto no era posible, que teníamos que desconvocarla, que no podían concentrarse los alumnos en ese punto (la confluencia de un pasillo con una escalera) porque podría ser que la estructura del edificio cediera… con lo que concluimos que se iba a hacer igual, pero en el salón de actos. No nos lo negó, nos dijo que avisáramos.

Al día siguiente, el de la protesta, se concentró la gente en el punto “peligroso” (no pudimos llegar antes para cambiar el sitio como nos había dicho el Jefe de Estudios) y el director ya andaba por allí dando zancadas y diciéndonos claramente que se nos abriría un expediente si la gente no se iba. Solicitamos las llaves del salón de actos y no nos dio tiempo ni a pedirlas. Yo intenté hablar con él para hacerle entrar en razón pero se negó: se metió en un despacho y comenzó a redactar un acta sobre lo sucedido, lo cual no es un expediente. Durante ese tiempo (apenas 10 minutos) nosotros nos dedicamos a disolver la concentración contándoles a los alumnos (unos 100-150) qué es lo que había pasado y qué íbamos a hacer: todos a sus clases y que recojan las firmas allí. Algo que deberíamos haber planteado desde el principio, quizás. Fallo nuestro, que reconocimos sin problema ante todos.

Tras redactar el acta, entramos al despacho mis dos compañeras y yo, con el director y el jefe de estudios además de la profesora que nos prepara las prácticas. También había algún profesor que yo no conocía, como testigo.

Se nos hizo firmar el acta y yo hice constar que estaba incompleta, ya que en ella no aparecía que la concentración se había disuelto en menos de cinco minutos desde que la redactaran. Esto se añadió posteriormente en todas las copias, al menos la mía y la del Director.

Una vez firmadas, el director y el jefe de estudios se relajaron y empezamos a hablar de lo sucedido de una forma más cordial. Durante esa charla ni se levantó la voz, ni se dijo nada fuera de lugar ni similar. Nada. Todo absolutamente correcto por ambas partes y de donde salí hasta contento porque se nos había escuchado con paciencia y comprensión. A las bravas, y utilizando vías no “habituales”, pero se nos escuchó y nosotros escuchamos las razones del centro: problemas de presupuesto, pocos fondos, mala estructura…nada que lamentablemente no supiéramos. Volvimos a clase con nuestra acta pero tranquilos, ya que no significaba la apertura de un expediente. Debo añadir que yo, en todo el tiempo que llevo estudiando, no tengo nada ni de lejos parecido a un parte o falta de ese tipo.

Añado también que después, a título personal, algunos profesores nos dieron su apoyo por lo que habíamos hecho. Por tanto, tan tan mal no estaría, creo yo. Esto ocurrió el viernes pasado.

Llega el lunes y joder, calefacción en marcha! Ha funcionado! Y el día pasa tranquilo y se puede dar clase de una forma normal. Y pensé que ahí había terminado mi queja, aún sin saber si la habían puesto por lo que había pasado el viernes o porque estaba previsto.

Pero hoy el Delegado de Alumnos nos encontró a nosotros, para preguntarnos qué había pasado y oír nuestra versión (la misma que estoy contando aquí, prácticamente). El chaval venía sin conocernos y pensaba que eramos los “típicos perroflautas” (según ellos) y se sorprendió al ver que no era así. El chico ha organizado una reunión de delegados para tratar el asunto porque cree que sí que puede haber más consecuencias y llegar hasta la apertura de expediente, y además para finalizar este problema y hacer lo que en un principio se planteó: recoger firmas, enviarlas a la administración. Punto.

Ahora se hará de la forma “correcta”, la que deberíamos haber utilizado: se hablará con los delegados de clase y estos a su vez con los alumnos para recoger el máximo de firmas posibles. Se hablará con los profesores por si quieren dar su apoyo, y a los primeros que se acudirá será al Director y al Jefe de Estudios. El hecho de contar con ellos sería un buen apoyo a la hora de presentarse ante la Administración, tanto ellos como nosotros, porque el respaldo es de 1500 alumnos prácticamente. No es lo mismo que el Director se presente sólo y para los alumnos será muy positivo saber que hasta la Dirección nos apoya.

A partir de éste punto es donde no sé qué pasará. Lo deseable sería recoger todas las firmas posibles en el centro, alumnos, profesores y dirección, y todos a una enviarlas. Puede pasar que todos los docentes se nieguen, pero ya desde el principio teníamos más de un apoyo por su parte. Aunque se negaran, seguiríamos sin ir contra ellos, pues son libres de firmar o no.

Luego también hemos oído que hay otros “asuntillos” de corte privado entre profesores, entre profesores y dirección y similares. Incluso se llegó a decir abiertamente que los profesores nos habían “instigado” para provocar el “caos” y el “desorden”. En absoluto: creo que con esta edad un profesor puede decirme lo que quiera respecto a temas similares, que yo me moveré si lo considero adecuado o no. La propuesta es de los alumnos y desde ahí saldrá adelante. Todo lo que ocurra dentro de esos despachos me da exactamente igual.

Mañana, como decía, habrá una reunión donde intentaré dejar claros los siguientes puntos:

1. Que la protesta no es contra el centro, sino desde el centro.
2. Que no va dirigida hacia nadie en concreto, ni hacia profesores ni hacia Dirección sino hacia la Administración.
3. Que si hay intereses ocultos, problemas entre profesores o disputas previas yo no los conozco ni me interesan. El único interés es dar y recibir clases en condiciones apropiadas. 

Sea como sea, creo que nuestra queja es algo normal y que entra dentro de los deberes de un ciudadano y estudiante reclamar  lo que crea conveniente para recibir la educación en condiciones, siempre y cuando esté razonado y fundamentado en algo. No queremos asientos tapizados en cuero ni Macs en las mesas, lo que queremos es que durante dos horas al día se ponga la calefacción, y que en verano nos dejen poner un ventilador al menos y que podamos vestir ropa adecuada. Algo que no he puesto aún es que en mi centro está prohibido utilizar, en verano (en cualquier momento) sandalias, pantalones cortos o similares. Toda una contradicción.

En fin, basta ya de rollos. En los próximos días, más. Veremos a ver si no se me joden todas las prácticas por reclamar lo que consideramos justo y ojalá la Parte II sea diciendo que se reunieron las firmas de todos, la Administración nos escuchó y que las condiciones ahora son mejores.