España

De la Alameda de Sevilla a Gamonal de Burgos.

Las señales son inequívocas: en España ahora mismo basta con tocar las palmas y tienes una revolución en tu propia puerta. Revoluciones de twitter como yo las llamo, puesto que duran lo mismo que un tweet y se pierden en el tiempo igual que lágrimas en la lluvia, como dijo el célebre Nexus. ¿Quién recuerda a los mineros? ¿O a los estudiantes de Valencia? ¿Los palos de la policía en Plaza Cataluña? Nadie. Tenemos tal sobrecarga de información cada día que la que es realmente relevante acaba siendo sepultada por toda la demás. Pero al menos son indicativos de que algo pasa.

Lo que no podía dejar pasar era ésta oportunidad para hablar del Gamonal porque aunque no lo parezca, en Sevilla nos toca bastante de cerca.

Por lo que leo, Gamonal es un barrio obrero de Burgos que se opone a la reurbanización de la calle Vitoria, una de las arterias principales de la ciudad y no es la primera vez: en 2005 también se opuso a la remodelación de otra calle construcción de un párking en el barrio, aunque entonces sí que se detuvo la obra. El proyecto actual supondría reducir los carriles de circulación y eliminar todos los aparcamientos en superficie para meterlos bajo tierra y privatizarlos a precios desorbitados pero claro, como todo, tiene su aquél: el promotor del proyecto estuvo condenado a dos años de cárcel, el Ayuntamiento andan justitos de dinero (¿Cual no?), han cerrado guarderías por no poder reformarlas al no haber fondos…Vamos, lo normal.

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Paul Walker VS El General Armada: ¿Qué muerte importa más?

Iba a decir que “ayer el mundo del cine y la sociedad se levantaba empañada en lágrimas por la muerte de Paul Walker” y a escribir algo acerca de lo rápido que viven algunas personas…pero luego me ha dado pereza.

Si, una pereza terrible porque desde que los humanos nos sentamos a conversar y hacemos “sociedad”, me asombra una barbaridad ver qué es lo que realmente tiene importancia sobre nosotros y qué no, y de qué material estará hecho el cristal ese con el que miramos las cosas para que unas nos afecten terriblemente y otras sencillamente nos las pasemos por el arco del triunfo.


Ayer mismo murió el General Armada, uno de los golpistas del 23-F que en 1981 fue condenado a 30 años y que de haber triunfado la rebelión hubiese sido el Presidente del Gobierno. Vamos, que estaba untado en manteca. Fue condenado a 30 años de cárcel que hubieran finalizado en 2011, hace dos años, pero “por motivos de mala salud” fue indultado la nochebuena de 1988. Debía ser una mala salud de hierro
Ahora todos se deshacen en elogios porque al fin y al cabo, “eran otros tiempos” o “no fue su culpa, se dejó llevar” y así hasta hacerle santo. Que por cierto, por si no lo habéis leído en Wikipedia aún: éste general fue el que quería hacerse el listo dejando que Tejero se comiese el marrón de ir al Parlamento y destrozar el techo, y que él llegase después y le dijese algo como: “Venga Tejero guapo, ya está, ya pasó. Ahora déjanos a los mayores” y así poder asumir él la Jefatura del Estado, y no un simple Guardia Civil.

Un día antes, como decía al principio, fallecía el actor Paul Walker y !oh maldito Destino! que te lo has ido a llevar dentro de un coche, tal y como se pasó la última década interpretando el papel de Brian O’Conner en la saga iniciada por “Too fast, too furious”. Si hombre si, es esa serie de películas en las que cuando sales, coges tu Seat Córdoba del 98 y sales racheando del cine y cogiendo las curvas lo más cerradas posible para que tu novia se pase el trayecto hasta casa agarrada a la asita que hay encima de la ventanilla del copiloto con la mano derecha y con la izquierda el bolso para que no acabe revoloteando sobre la guantera.

El General Armada. De Walker no pongo foto porque ese sí sabéis quién es.  ABC.es

El caso es la repercusión que han tenido ambas muertes en mi entorno y lo relativa que es la importancia para la sociedad: el general golpista ha muerto plácidamente en su cama tras años y años de cuidar camelias en su casa de La Coruña; un general que a punto estuvo de volver a sumir a España en una dictadura militar, y no parece importarle a nadie el hecho de que haya escapado con esa impunidad.
En cambio, la muerte de un actor cuya capacidad interpretativa deja que desear, cuyo único valor es tener buen físico y que encima su único premio de mayor relevancia haya sido otorgado por la MTV ha aparecido en todos los medios una y otra vez y hasta con cierto morbo, ya que hay un vídeo disponible del coche en llamas con el actor dentro. Al actor no se le ve, por si habíais ido corriendo a Youtube a buscarlo. Las redes sociales están colmadas de mensajes de despedidas, llantos virtuales y una turba de plañideras lamentando la muerte de “un ser tan especial”.

Con esto quiero decir que efectivamente, en este mundo hay muertes de primera y muertes de segunda, y hasta de tercera y cuarta clase. La muerte de un actor que en principio tampoco es para tanto es la que ocupa más horas en medios de comunicación y redes sociales. Al General golpista ni lo mencionamos a pesar de su relevancia para la Historia de España y ni mucho menos nos acordamos ya del desastre de Filipinas o de la necesidad urgente que existe de que vivamos a otro ritmo para evitar sentenciar el lugar donde vivimos.

Puede que yo esté todo el día pensando en cómo mejorar éste mundo, pero os garantizo que lo que no estoy haciendo es lo contrario.

"Tiene arreglo" cambia de nombre: "Entre todos".

Hace ya un tiempo que hablé del programa “Tiene arreglo” por aquí para indagar un poco y sondear la opinión pública acerca del programa, un programa que yo imagino que es una derivación más rentable de aquellos antiguos “maratones televisivos” donde aparecían en una bancada diez o doce famosos haciendo como que cogían llamadas telefónicas creando la falsa ilusión de que cualquier españolito de a pie podría charlar unos minutos con ellos y ya que estamos, donamos unas cuantos euros.

Hace no demasiado se estrenaba en Televisión Española (eso de La Uno a mi me sigue chirriando) el mismo programa con distinto nombre: “Entre todos“, con la misma presentadora y que curiosamente ha recibido fuertes críticas acerca de si se está explotando un formato de caridad televisada o cómo hacer rentables las desgracias de los demás. Unos chicos trabajadores sociales llamaron por teléfono al programa y los pusieron de vuelta y media:

Es decir: “Tiene arreglo” comenzó a emitirse en Canal Sur en Septiembre de 2011 y desde entonces apenas ha tenido una repercusión más allá de cuatro o cinco artículos de periódicos o blogs criticando el hecho de que un programa de televisión esté supliendo las funciones de distintos organismos estatales y siempre sin salir de la región; en cambio al pasar a la palestra nacional no han tardado en llegar las primeras exigencias de retirada del programa.

No sé vosotros, pero a mi me da la sensación de que mientras el programa permaneciese en Andalucía no había problema alguno, pero ahora que es algo general, “vamos a meterle mano”. Como si aquí fuese casi un bien social pero en cambio, resulta que es una vergüenza para España. ¿Acaso la caridad sólo está “bien” si es en el sur, donde estamos acostumbrados a vivir de los demás? ¿No había problema mientras fuese “cosa de pobres, entre pobres”? (Nótese la ironía, por favor)

Por mi parte y como ya dije, me encuentro en una posición intermedia: por un lado “Entre todos” me produce asco ver como se lucran (con audiencia en éste caso) con unas desgracias ajenas que, con programa o sin él, seguirán existiendo. Por otro lado, puedo llegar a sentir alegría tras comprobar que ciertamente las ayudas llegan y que al menos a algunas familias van a echarle una mano para seguir adelante.

¿Y tú? ¿Qué opinas?

Y el 15M triunfó: la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana.

Durante la gestación de lo que hoy se conoce 15M, aquél verano en el que casi todo eran buenas intenciones, propuestas e ideas más o menos brillantes -aún me escuecen las biodanzas, ¡lo siento!- siempre se dijo que lo que había que conseguir era derribar este sistema político bipartidista y con muy, muy poca vergüenza.  Al principio todo se vistió de “chiquillada” por parte de una prensa desconcertada y de unos políticos a los que se les pilló con las bragas por los tobillos y sin saber hacia donde correr. Se ignoró por completo que miles de personas estaban inventando hasta nuevos métodos para manifestarse y protestar haciendo valer los derechos que nuestra sacrosanta -y tan violada- Constitución otorga.

Después vinieron las comparaciones: el 15M es ETA. Ada Colau es ETA. Las tartas son ETA. Mamá es ETA. Las cejas de la panadera son ETA. Yo mismo soy ETA. Y al final por hacernos los guays, la verdadera ETA termina en la calle. Cuántas risas se han echado esos grandes periódicos viendo a los muchachos acampar en las plazas como si fuera una colonia de verano, ¿verdad? Y cuántas carcajadas viendo sus reivindicaciones: “Por un futuro mejor”, “No hay pan para tanto chorizo”, “Vendo Opel Corsa”… ¿Quienes se han creído para llorar así? Los políticos somos nosotros, no ellos. Aquí nadie llora mejor que nosotros.”

Pero entonces la cosa se puso seria. “Unos cuantos muchachos” rodearon el Congreso y la Policía no sabía donde meterse. Unos cuantos muchachos le dieron una manta de palos a unos antidisturbios por atacar a ciudadanos pacíficos. Unos cuantos muchachos han puesto repetidamente en jaque la capacidad de reacción de un Gobierno. Unos cuantos muchachos dijeron “NO LIMPIAMOS MÁS” y cogieron por las pelotas a una alcaldesa adicta al café. Y así les llegó el miedo.

El título de la entrada no es casualidad: la consecuencia más evidente de que todo lo que se gestó en su día hace más de dos años es que el Gobierno está acojonado. ¿Qué motivo habría sino para presentar una ley tan represora y fascista en nombre de la tan difamada y prostituída libertad? A grandes rasgos, de aprobarse dicha ley:

-Grabar en vídeo a un policía y su difusión (un retweet ya se considera difusión) : de 30.001 a 600.000 euros
-Insultar o agredir a un policía, incluso en legítima defensa: de 1.001 a 30.000 euros.
-Llevar puesto “algo” que impida la identificación de un sujeto durante una manifestación. ¿Cuenta el hijab?
-Se considerarán infracción muy grave los escraches. Del tirón.
-Las protestas sin comunicación previa (que se pueden hacer perfectamente) frente a edificios institucionales, centrales nucleares o aeropuertos -por si deciden huir, imagino- también serán infracciones.

Estas son algunas de las perlas que el Gobierno quiere sacar adelante para sustituir la ya manida y mohosa “Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana a.k.a Ley Corcuera”, la famosa de la “patada en la puerta”. ¿Que porqué se llama así? Porque intentaron colar también algo que hoy nos parece normal gracias a la televisión: pegarle una patada a la puerta si un Policía cree que la estás liando parda o poniéndote fino en el salón. No lo consiguieron entonces: ahora es peor aún, pueden requisarte el teléfono sin pedir permiso alguno a un juez para, por ejemplo, obligarte a borrar la foto donde apareces matando a un empresario en pleno Raval.

Pues esta nueva Ley viene básicamente a dejar en bragas a su predecesora. Así como os lo digo. Se acabó manifestarse y descargar la ira que provoca un porrazo en el lomo contra el policía que te lo da; aunque no os lo creáis, detrás de esa armadura cibernética y tras esas mandíbulas apretadas por el odio hay unos seres sensibles y tiernos que piden a Dios y al Gobierno que por favor, “hay unos cuantos muchachos que me están insultando y el psicólogo es carísimo”.

Violencia capilar.

Se acabó reunirse frente a la Casa del Pueblo, el Congreso de los Diputados o “Esa casa de putas tan grande”, ya que sus señorías no pueden seguir trabajando a gusto en su interior ni beberse tranquilos sus gintonics a 3.50. Que por cierto, si ponen buena música me apunto, por mi zona los cubatas valen de 5 euros para arriba. Paga el Estado, claro.

Se acabó que el pueblo diga “Hasta aquí hemos llegado” y se plante allá donde quiera y reivindique lo que crea justo para sus iguales. Se acabaron las huelgas de basuras o los desfiles de tractores por las ciudades, ya que también es sancionable el hecho de interrumpir el paso en la vía pública.

Pero todo ésto me da esperanzas, porque yo me imagino a un Gobierno acojonado porque ya no sabe cómo contener a un pueblo que cada día está más y más furioso; un pueblo que está abriendo los ojos a tantas injusticias y que está al borde de la desesperación por ver como los que roban a manos llenas salen impunes o indultados, en cambio ten valor para retrasarte en el pago de una letra del banco.

El 15M inició una nueva forma de manifestarse, de moverse, e incluso de pensar de forma más colectiva y su consecuencia principal es que tenemos a un gobierno lanzando leyes a diestro y siniestro y aprovechándose de una mayoría absoluta para aplicarla cuanto antes. El pueblo está forzando al Gobierno a defenderse de fascistoides maneras. Están asustados.

Y lo sabemos.

Prestige: más de diez años de absoluta vergüenza

Ayer se cumplían once años desde los españoles contemplábamos con estupor cómo un petrolero accidentado comenzaba su baile mortal frente a las costas gallegas. “Costa da Morte”, no paraban de repetir en televisión. Un nombre perfecto para describir en lo que se convirtió unos días después.

Por resumir, desde el principio: un petrolero con bandera bahameña perteneciente a la empresa Mare Internacional basada en Liberia, transportaba petróleo (fuel-oleo en realidad) propiedad a su vez de una empresa afincada en Gibraltar con destino desconocido lanzaba un SOS el día 13 de Noviembre de 2002: se hundía. Desde ese momento y hasta el hundimiento definitivo el 18 de Noviembre, empieza un tira y afloja entre el armador, el Gobierno español y las empresas de salvamento para averiguar qué hacer con el pastelón.

Y como no podía ser otra, no se llega a un acuerdo: el armador dice que tiene que salvar su carga, valorada en 60 millones de euros, y para ello debe acercarse a costa para que el barco no se hunda en el fondo del mar. El Gobierno dice que no, que no se le puede remolcar al puerto más cercano (La Coruña) porque eso supondría tenerlo cerrado durante meses: que lo remolcan mar adentro. Y las empresas de salvamento allá que van. Pero el armador se niega, ya que además tendrá que pagar el coste de los remolcadores sumado a la pérdida de todo ese petróleo.

Finalmente y como todos sabemos, el barco se hundió y provocó una de las mayores catástrofes medioambientales que ha sufrido España en el último siglo. Pero hay algo más de lo que ayer nos enteramos: de quién era la culpa. Y aquí va la respuesta: DE NADIE.

Y lo pongo así, en mayúsculas y con negrita, para que cada vez que lea este artículo recuerde la enorme bofetada que nos han dado tanto el Tribunal que lo investigaba y juzgaba como el Gobierno. El mensaje que nos envían está clarísimo:

“DEJEN DE MOLESTAR: NOSOTROS SIEMPRE GANAMOS LA PARTIDA.”

Efectivamente, y sumándose a casos como el accidente del Metro de Valencia o el accidente de tren de Santiago, de nuevo el Gobierno sale completamente indemne a pesar de tener, como mínimo, responsabilidad en cuanto a que debe disponer de las infraestructuras necesarias para que jamás se nos pase por la cabeza que algo así pueda ocurrir. ¿Imagináis algo similar en Suecia o en Dinamarca? Pero claro, esos países son democracias reales.

¿Qué culpa tendría cada uno? Cualquiera que conozca un poco del caso se lo puede imaginar:

1. El Gobierno de España, por haber tardado TANTO en tomar la decisión errónea.
2. El Gobierno de Galicia minimizando riesgos.
3. El armador por negarse a cumplir las ordenes de inmediato (y por lo que sí será condenado)
4. La empresa propietaria del barco, por echarlo a navegar siendo monocasco, es decir, con lo justito para que flote y ya si eso vamos viendo.
5. Las autoridades marítimas competentes, por permitir que cerca de nuestro país pasen barcos de éste tipo.

¿Y quiénes fueron las principales víctimas? Creo que con ésta imagen es suficiente para entender que como siempre, las víctimas somos nosotros. 




¿Qué podemos esperar de un sistema y de un país que permite no ya estas barbaridades, sino que no existan culpables?
¿Qué mensaje se está lanzando a la población al dar por hecho que nadie tenga ninguna responsabilidad sobre un suceso tan grave?
¿Qué clase de Justicia “existe” en éste país, donde dicen que “no se puede determinar la culpa” y salen TODOS indemnes de uno de los mayores desastres medioambientales de España?

Un saludo para todos aquellos que sigan pensando que la crisis en éste país empezó en 2008.