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"Tiene arreglo" cambia de nombre: "Entre todos".

Hace ya un tiempo que hablé del programa “Tiene arreglo” por aquí para indagar un poco y sondear la opinión pública acerca del programa, un programa que yo imagino que es una derivación más rentable de aquellos antiguos “maratones televisivos” donde aparecían en una bancada diez o doce famosos haciendo como que cogían llamadas telefónicas creando la falsa ilusión de que cualquier españolito de a pie podría charlar unos minutos con ellos y ya que estamos, donamos unas cuantos euros.

Hace no demasiado se estrenaba en Televisión Española (eso de La Uno a mi me sigue chirriando) el mismo programa con distinto nombre: “Entre todos“, con la misma presentadora y que curiosamente ha recibido fuertes críticas acerca de si se está explotando un formato de caridad televisada o cómo hacer rentables las desgracias de los demás. Unos chicos trabajadores sociales llamaron por teléfono al programa y los pusieron de vuelta y media:

Es decir: “Tiene arreglo” comenzó a emitirse en Canal Sur en Septiembre de 2011 y desde entonces apenas ha tenido una repercusión más allá de cuatro o cinco artículos de periódicos o blogs criticando el hecho de que un programa de televisión esté supliendo las funciones de distintos organismos estatales y siempre sin salir de la región; en cambio al pasar a la palestra nacional no han tardado en llegar las primeras exigencias de retirada del programa.

No sé vosotros, pero a mi me da la sensación de que mientras el programa permaneciese en Andalucía no había problema alguno, pero ahora que es algo general, “vamos a meterle mano”. Como si aquí fuese casi un bien social pero en cambio, resulta que es una vergüenza para España. ¿Acaso la caridad sólo está “bien” si es en el sur, donde estamos acostumbrados a vivir de los demás? ¿No había problema mientras fuese “cosa de pobres, entre pobres”? (Nótese la ironía, por favor)

Por mi parte y como ya dije, me encuentro en una posición intermedia: por un lado “Entre todos” me produce asco ver como se lucran (con audiencia en éste caso) con unas desgracias ajenas que, con programa o sin él, seguirán existiendo. Por otro lado, puedo llegar a sentir alegría tras comprobar que ciertamente las ayudas llegan y que al menos a algunas familias van a echarle una mano para seguir adelante.

¿Y tú? ¿Qué opinas?

Y el 15M triunfó: la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana.

Durante la gestación de lo que hoy se conoce 15M, aquél verano en el que casi todo eran buenas intenciones, propuestas e ideas más o menos brillantes -aún me escuecen las biodanzas, ¡lo siento!- siempre se dijo que lo que había que conseguir era derribar este sistema político bipartidista y con muy, muy poca vergüenza.  Al principio todo se vistió de “chiquillada” por parte de una prensa desconcertada y de unos políticos a los que se les pilló con las bragas por los tobillos y sin saber hacia donde correr. Se ignoró por completo que miles de personas estaban inventando hasta nuevos métodos para manifestarse y protestar haciendo valer los derechos que nuestra sacrosanta -y tan violada- Constitución otorga.

Después vinieron las comparaciones: el 15M es ETA. Ada Colau es ETA. Las tartas son ETA. Mamá es ETA. Las cejas de la panadera son ETA. Yo mismo soy ETA. Y al final por hacernos los guays, la verdadera ETA termina en la calle. Cuántas risas se han echado esos grandes periódicos viendo a los muchachos acampar en las plazas como si fuera una colonia de verano, ¿verdad? Y cuántas carcajadas viendo sus reivindicaciones: “Por un futuro mejor”, “No hay pan para tanto chorizo”, “Vendo Opel Corsa”… ¿Quienes se han creído para llorar así? Los políticos somos nosotros, no ellos. Aquí nadie llora mejor que nosotros.”

Pero entonces la cosa se puso seria. “Unos cuantos muchachos” rodearon el Congreso y la Policía no sabía donde meterse. Unos cuantos muchachos le dieron una manta de palos a unos antidisturbios por atacar a ciudadanos pacíficos. Unos cuantos muchachos han puesto repetidamente en jaque la capacidad de reacción de un Gobierno. Unos cuantos muchachos dijeron “NO LIMPIAMOS MÁS” y cogieron por las pelotas a una alcaldesa adicta al café. Y así les llegó el miedo.

El título de la entrada no es casualidad: la consecuencia más evidente de que todo lo que se gestó en su día hace más de dos años es que el Gobierno está acojonado. ¿Qué motivo habría sino para presentar una ley tan represora y fascista en nombre de la tan difamada y prostituída libertad? A grandes rasgos, de aprobarse dicha ley:

-Grabar en vídeo a un policía y su difusión (un retweet ya se considera difusión) : de 30.001 a 600.000 euros
-Insultar o agredir a un policía, incluso en legítima defensa: de 1.001 a 30.000 euros.
-Llevar puesto “algo” que impida la identificación de un sujeto durante una manifestación. ¿Cuenta el hijab?
-Se considerarán infracción muy grave los escraches. Del tirón.
-Las protestas sin comunicación previa (que se pueden hacer perfectamente) frente a edificios institucionales, centrales nucleares o aeropuertos -por si deciden huir, imagino- también serán infracciones.

Estas son algunas de las perlas que el Gobierno quiere sacar adelante para sustituir la ya manida y mohosa “Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana a.k.a Ley Corcuera”, la famosa de la “patada en la puerta”. ¿Que porqué se llama así? Porque intentaron colar también algo que hoy nos parece normal gracias a la televisión: pegarle una patada a la puerta si un Policía cree que la estás liando parda o poniéndote fino en el salón. No lo consiguieron entonces: ahora es peor aún, pueden requisarte el teléfono sin pedir permiso alguno a un juez para, por ejemplo, obligarte a borrar la foto donde apareces matando a un empresario en pleno Raval.

Pues esta nueva Ley viene básicamente a dejar en bragas a su predecesora. Así como os lo digo. Se acabó manifestarse y descargar la ira que provoca un porrazo en el lomo contra el policía que te lo da; aunque no os lo creáis, detrás de esa armadura cibernética y tras esas mandíbulas apretadas por el odio hay unos seres sensibles y tiernos que piden a Dios y al Gobierno que por favor, “hay unos cuantos muchachos que me están insultando y el psicólogo es carísimo”.

Violencia capilar.

Se acabó reunirse frente a la Casa del Pueblo, el Congreso de los Diputados o “Esa casa de putas tan grande”, ya que sus señorías no pueden seguir trabajando a gusto en su interior ni beberse tranquilos sus gintonics a 3.50. Que por cierto, si ponen buena música me apunto, por mi zona los cubatas valen de 5 euros para arriba. Paga el Estado, claro.

Se acabó que el pueblo diga “Hasta aquí hemos llegado” y se plante allá donde quiera y reivindique lo que crea justo para sus iguales. Se acabaron las huelgas de basuras o los desfiles de tractores por las ciudades, ya que también es sancionable el hecho de interrumpir el paso en la vía pública.

Pero todo ésto me da esperanzas, porque yo me imagino a un Gobierno acojonado porque ya no sabe cómo contener a un pueblo que cada día está más y más furioso; un pueblo que está abriendo los ojos a tantas injusticias y que está al borde de la desesperación por ver como los que roban a manos llenas salen impunes o indultados, en cambio ten valor para retrasarte en el pago de una letra del banco.

El 15M inició una nueva forma de manifestarse, de moverse, e incluso de pensar de forma más colectiva y su consecuencia principal es que tenemos a un gobierno lanzando leyes a diestro y siniestro y aprovechándose de una mayoría absoluta para aplicarla cuanto antes. El pueblo está forzando al Gobierno a defenderse de fascistoides maneras. Están asustados.

Y lo sabemos.

Viva la República!

Hoy, 14 de Abril de 2013, se cumplen 82 años desde que éste mismo país que pisamos (algunos) se acostaba monárquico y se levantaba republicano, acabando así de forma legítima con la dinastía de los Borbones de nuestro país. El pueblo español a través del voto consiguió que en las grandes capitales de provincia hubiera una mayoría de concejales republicanos que desembocó en la abdicación de rey Alfonso XIII y su exilio a Francia, de donde ya no volvería.

Durante los seis años que duró esa segunda etapa republicana España fue uno de los países pioneros en educación e igualdad de voto; se alcanzó cierta separación entre la Iglesia y el Estado, y se elaboró una Constitución que hoy ya nos gustaría tener.

Como pequeño homenaje y porque es un gran discurso, os dejo este video donde el gran Julio Anguita que espero que os haga reflexionar acerca de qué tipo de República queremos y para qué la queremos. Dura algo más de hora y media aunque el discurso en si es más breve, pero es muy ameno de escuchar y puede aclarar muchas dudas acerca de un sistema de gobierno que hoy más que nunca se siente más cerca.

Salud y República!

Monarquía hasta en la sopa.

Últimamente estamos viendo cómo los Príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, aparecen en todas las cadenas de televisión y en casi todos los periódicos ocupando minutos y más minutos, o primeras planas a todo color. ¿A qué se debe este repentino interés por la Familia Real?

Os lo cuento: no es un secreto que la salud de Juan Carlos I, nuestro Rey por gracia divina y franquista, está cada día más deteriorada. A sus 74 años, el monarca de origen italiano tiene que estar viendo llegar cada día más rápido el día en el que abdique y ceda el trono a su vástago Felipe, que si todo sale según lo previsto reinará bajo el nombre de Felipe VI de España.

En España, el movimiento republicano es cada día más fuerte y visible. En casi todas las manifestaciones que pueden verse últimamente no es difícil encontrar banderas de la tricolor y no pocos manifiestos pidiendo el final de la monarquía, que no corresponde a tiempos modernos. No es posible que en el siglo XXI sigan “gobernando” y representándonos personas a las que, en primer lugar ninguno ha votado y en el caso español, que tengamos a un monarca criado y puesto en el trono por Gracia y Obra de un dictador.

Ahora alguno dirá: “Si, pero cuando se aceptó la Constitución y se votó en referendum, también se aceptaba al Rey”. No os asombréis ante esta estupidez, es un mantra repetido una y otra vez para justificar al Borbón. Simplemente recordadles que cuando te ofrecen un pack Constitución+Rey o nada, lo normal es que escojas la opción menos mala. Es decir, la primera.

Yo por mi parte aún sostengo que al Rey le falta una última jugada magistral: deponer al actual Presidente del Gobierno en favor de otros políticos más capaces y retirarse así, tras estas navidades, como el auténtico salvador de la Patria. Según la Constitución puede hacerlo.

Claro que, según nuestra maravillosa y válida Constitución el Rey puede hacer prácticamente lo que le venga en gana que seguro que nunca le juzgarán como al resto de los españolitos de a pie. Es más, ni siquiera lo van a juzgar. Es lo que le convierte a él en Ciudadano y a nosotros en plebeyos. Qué medieval todo.

Ante esto sólo queda una solución que yo mantengo: que el primer presidente de la III República sea Felipe de Borbón. ¿Que es bueno? Se le reelige. Después de todo habla idiomas y tiene formación, algo de lo que no podrán presumir nunca ninguno de los cuatro últimos presidentes del Gobierno (Aznar está exento: habla texano) y en el caso de que no nos guste, se pondría a otro. Es una solución intermedia, pero algo es algo. Lo que no se yo es si una persona así aceptaría “rebajar” sus poderes y su futura amnistía legal-judicial para poder seguir chupando del bote, pero bueno. Más extrañas cosas se han visto.

Sea como fuere, de aquí a que esto ocurra vamos a notar a los medios de comunicación mostrando más y más noticias, a saber: cumpleaños de alguno de los 8 nietos del Rey, comunión de alguno, primer día de clase de alguna infanta, Letizia ha engordado, rumores de embarazo, Letizia adelgaza, qué mona está… Y finalmente, el desenlace que todos esperamos. Bueno, unos lo esperan más que otros pero al fin y al cabo ninguna persona viva en España ha visto el espectáculo mediático que supone una abdicación y un cambio de esa magnitud en el trono desde que Alfonso XIII recibiera el trono de su madre hace 110 años, y cuanto menos será interesante el debate que generará.

Nos vamos a ahogar en ríos de tinta electrónica, ya veréis.