opinión

Y el 15M triunfó: la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana.

Durante la gestación de lo que hoy se conoce 15M, aquél verano en el que casi todo eran buenas intenciones, propuestas e ideas más o menos brillantes -aún me escuecen las biodanzas, ¡lo siento!- siempre se dijo que lo que había que conseguir era derribar este sistema político bipartidista y con muy, muy poca vergüenza.  Al principio todo se vistió de “chiquillada” por parte de una prensa desconcertada y de unos políticos a los que se les pilló con las bragas por los tobillos y sin saber hacia donde correr. Se ignoró por completo que miles de personas estaban inventando hasta nuevos métodos para manifestarse y protestar haciendo valer los derechos que nuestra sacrosanta -y tan violada- Constitución otorga.

Después vinieron las comparaciones: el 15M es ETA. Ada Colau es ETA. Las tartas son ETA. Mamá es ETA. Las cejas de la panadera son ETA. Yo mismo soy ETA. Y al final por hacernos los guays, la verdadera ETA termina en la calle. Cuántas risas se han echado esos grandes periódicos viendo a los muchachos acampar en las plazas como si fuera una colonia de verano, ¿verdad? Y cuántas carcajadas viendo sus reivindicaciones: “Por un futuro mejor”, “No hay pan para tanto chorizo”, “Vendo Opel Corsa”… ¿Quienes se han creído para llorar así? Los políticos somos nosotros, no ellos. Aquí nadie llora mejor que nosotros.”

Pero entonces la cosa se puso seria. “Unos cuantos muchachos” rodearon el Congreso y la Policía no sabía donde meterse. Unos cuantos muchachos le dieron una manta de palos a unos antidisturbios por atacar a ciudadanos pacíficos. Unos cuantos muchachos han puesto repetidamente en jaque la capacidad de reacción de un Gobierno. Unos cuantos muchachos dijeron “NO LIMPIAMOS MÁS” y cogieron por las pelotas a una alcaldesa adicta al café. Y así les llegó el miedo.

El título de la entrada no es casualidad: la consecuencia más evidente de que todo lo que se gestó en su día hace más de dos años es que el Gobierno está acojonado. ¿Qué motivo habría sino para presentar una ley tan represora y fascista en nombre de la tan difamada y prostituída libertad? A grandes rasgos, de aprobarse dicha ley:

-Grabar en vídeo a un policía y su difusión (un retweet ya se considera difusión) : de 30.001 a 600.000 euros
-Insultar o agredir a un policía, incluso en legítima defensa: de 1.001 a 30.000 euros.
-Llevar puesto “algo” que impida la identificación de un sujeto durante una manifestación. ¿Cuenta el hijab?
-Se considerarán infracción muy grave los escraches. Del tirón.
-Las protestas sin comunicación previa (que se pueden hacer perfectamente) frente a edificios institucionales, centrales nucleares o aeropuertos -por si deciden huir, imagino- también serán infracciones.

Estas son algunas de las perlas que el Gobierno quiere sacar adelante para sustituir la ya manida y mohosa “Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana a.k.a Ley Corcuera”, la famosa de la “patada en la puerta”. ¿Que porqué se llama así? Porque intentaron colar también algo que hoy nos parece normal gracias a la televisión: pegarle una patada a la puerta si un Policía cree que la estás liando parda o poniéndote fino en el salón. No lo consiguieron entonces: ahora es peor aún, pueden requisarte el teléfono sin pedir permiso alguno a un juez para, por ejemplo, obligarte a borrar la foto donde apareces matando a un empresario en pleno Raval.

Pues esta nueva Ley viene básicamente a dejar en bragas a su predecesora. Así como os lo digo. Se acabó manifestarse y descargar la ira que provoca un porrazo en el lomo contra el policía que te lo da; aunque no os lo creáis, detrás de esa armadura cibernética y tras esas mandíbulas apretadas por el odio hay unos seres sensibles y tiernos que piden a Dios y al Gobierno que por favor, “hay unos cuantos muchachos que me están insultando y el psicólogo es carísimo”.

Violencia capilar.

Se acabó reunirse frente a la Casa del Pueblo, el Congreso de los Diputados o “Esa casa de putas tan grande”, ya que sus señorías no pueden seguir trabajando a gusto en su interior ni beberse tranquilos sus gintonics a 3.50. Que por cierto, si ponen buena música me apunto, por mi zona los cubatas valen de 5 euros para arriba. Paga el Estado, claro.

Se acabó que el pueblo diga “Hasta aquí hemos llegado” y se plante allá donde quiera y reivindique lo que crea justo para sus iguales. Se acabaron las huelgas de basuras o los desfiles de tractores por las ciudades, ya que también es sancionable el hecho de interrumpir el paso en la vía pública.

Pero todo ésto me da esperanzas, porque yo me imagino a un Gobierno acojonado porque ya no sabe cómo contener a un pueblo que cada día está más y más furioso; un pueblo que está abriendo los ojos a tantas injusticias y que está al borde de la desesperación por ver como los que roban a manos llenas salen impunes o indultados, en cambio ten valor para retrasarte en el pago de una letra del banco.

El 15M inició una nueva forma de manifestarse, de moverse, e incluso de pensar de forma más colectiva y su consecuencia principal es que tenemos a un gobierno lanzando leyes a diestro y siniestro y aprovechándose de una mayoría absoluta para aplicarla cuanto antes. El pueblo está forzando al Gobierno a defenderse de fascistoides maneras. Están asustados.

Y lo sabemos.

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Y ahora…¿Quién nos gobierna?

Vamos a ser positivos. Vamos a asumir que tras la tirada de manta que acaba de protagonizar Luis Bárcenas termina por provocar la caída sin frenos y cuesta abajo en la que se ve sumido el PP. Vamos a pensar que por un momento la Justicia en este país funciona y que dan por buenos los famosos “papeles”. Y que nos levantamos un día y de pronto todos los titulares coinciden: “Dimite Rajoy“. Desde este punto pueden pasar varias cosas:

1. Que se convoquen nuevas elecciones
2. Que se le sustituya por alguien del propio gobierno menos cubierto de mierda
3. Que se le sustituya definitivamente por un plasma

Sigamos siendo positivos y pensemos que se convocan elecciones generales. Cada partido presentaría su candidato y daría comienzo el festival del humor pero…¿qué candidato sería capaz de coger en este momento las riendas del país y poner un poco de orden en el caos?

Veamos pues qué nos puede ofrecer a día de hoy la política española:

En el PP: 
-La Vicepresidente del Gobierno, Soraya Saez de Santamaría. Sigue siendo la segunda al mando y puede encontrar trufas.
-Esperanza Aguirre, como parte del PP más radical y extremo. Hoy ha desayunado dos culebras con limón.
-Alberto Ruiz Gallardón, porque gracias a sus cejas siempre tendríamos buenas caricaturas.

En el PSOE:
Rubalcabra Rubalcava, como Presidente del partido en la oposición.
-Elena Valenciano también conocida como “La que no se entera de ná
-Felipe González. Si, ¿qué pasa? Si vuelve Aznar él también puede. Aquí no hay momia política que valga.

En IU:
-Llamazares a.k.a “El moro“. Si Anguita es el Califa, él no iba a ser menos. EE.UU tiembla ante tal posibilidad. No pongo a Cayo Lara (el candidato de verdad) porque…pues no sé, no tenía por donde sacarle el chiste.
-Alberto Garzón, el diputado más joven del Parlamento. Botellón gratis para todos, pásalo (por WhatsApp, claro)
-Julio Anguita, al nivel de Gonzalez y Aznar. Matadme.

Canta Bárcenas, canta!

En UPyD:
-Rosa Díez, que si saliese elegida no estaría segura de si gobierna el PSOE o el PP.
-Toni Cantó, por aquello de las “7 vidas”. Y porque podría ganar a Rajoy diciendo tonterías.
-Encarni Rodriguez, la señora de la limpieza. Sin duda será capaz de decir cosas más coherentes que los dos anteriores.

Estos serían los candidatos de los principales partidos. Los cuatro jinetes del Apocalipsis que podrían relevar a Rajoy en la dirección de este enorme barco que no sabe a dónde va. Cualquier opción es a partes iguales triste y divertida, como un payaso muerto. Pero aún podemos encontrar otros tantos candidatos que si bien estarían fuera de las formaciones políticas, podrían ser bastante útiles a la hora de sentarse en el Trono de Hierro Sillón presidencial. Veamos quiénes son:

Jordi Évole: quizás no dirija muy bien el país, pero todos los domingos tendríamos un bonito programa acerca de farmacéuticas malvadas o de alimentación bioquímica patrocinado por el Gobierno. Ya es algo más que los discursitos actuales.

Carmen de Mairena: mandaría al carajo a todo el mundo mucho antes de ser incluso elegida Presidente del Gobierno. Eso si, el Ministerio de Interior pasaría a llamarse “Ministerio de mi Coño”. Las cosas claras.

Lucía La Piedra: fomentará el Palotismo Institucional y le sacará brillo a todas vuestras propuestas. Ya no es actriz porno pero donde hubo fuego…

Edd Stark: es divertido porque si se va mucho de la lengua, le terminan cortando la cabeza. ¿Que es de ficción? ¿Y Rajoy no?

Jorge Cadaval a.k.a “El alto de los Morancos”: dado que puede interpretar a varios personajes a la vez, ahorraríamos un montón en Ministros y otros cargos innecesarios.

Desde Menéame me dicen que añada a Jose Mota:

Imita muy bien a los del PP y a los del PSOE. Que falla uno, pues imita a un persona de otro partido y nos ahorramos gastos en elecciones. Total da lo mismo.” (Chapulina)

Como siempre se dice, “son todos los que están, pero no están todos los que son”. Lo que pasa es que me da pereza poner más cosas. Además, durante la redacción de esta entrada Rajoy ha “declarado” cosas como ésta ante las preguntas (dos como máximo y parece que una de ellas ha sido “pactada“) relativas a los SMS entre él y Barcenas.

“Sobre este asunto, lo que quiero decir es que el Estado de Derecho no se somete al chantaje. En este asunto lo sustancial es que la Justicia está trabajando de forma independiente y con la colaboración del fiscal. No hay, no ha habido ni habrá ni sugerencias ni presiones ni a la Justicia, ni a Hacienda, ni a la Policía ni a ningún otro escalón administrativo que esté sujeto a este proceso. Y la mejor prueba es que las personas son las mismas que lo llevaban antes de la formación  del actual Gobierno. Las instituciones actúan, han actuado y actuarán de acuerdo a las leyes y a la Constitución”. 

Después le han hecho otra pregunta y ha respondido exactamente lo mismo pero cambiando el orden de las palabras. Y si le hubieran preguntado por la defensa de las Fiestas de San Agustín, que se realizan en el pueblo de Villanueva de Los Frailes, yo creo que hubiera respondido lo mismo.

Este verano, digan lo que digan, viene bien calentito…

Lo que esconden algunas historias de Disney

Desde bien pequeño nos encontramos bombardeados por todo tipo de publicidad con diferentes objetivos pero hay uno que especialmente me inquieta, sobre todo porque se realiza durante la infancia de millones de niños. ¿Qué objetivo puede existir detrás? Bajo mi punto de vista, el objetivo no es otro que adoctrinarlos y prepararlos para un futuro donde lo que prima es el aspecto físico sobre el intelectual; la riqueza frente a la humildad; la apariencia sobre el ser y sólo se puede cambiar y mejorar por arte de “magia” en lugar del esfuerzo. La vía fácil que hoy día podemos ver en sus múltiples formas: operaciones de estética, especulación económica, trampas, trucos, atajos…

He escogido unas cuantas películas del Disney moderno e intentaré trascribir lo que dice, y después lo que realmente dice.

Reconozco que son cuentos e historias, que toda la vida se han contado estas pequeñas parábolas e historias para educar a los más pequeños de una forma que ellos puedan entender pero…¿es ésta la forma correcta? ¿Qué se les está enseñando exactamente con estos cuentos? En realidad los pequeños no siempre entienden el mensaje que se les envía…hasta que lo entienden. Y quizás ya será demasiado tarde para hacerles cambiar de opinión. Las películas que he escogido son:

1. Hércules

Hércules es un dios que queda “atrapado” en la Tierra, donde más tarde será formado como un poderoso guerrero y vencerá al mal, consiguiendo tras muchas dificultades a la chica que desea, Megara, la cual al principio se muestra recelosa y poco receptiva. Su enemigo es Hades, Dios del Inframundo, que no hará otra cosa que poner obstáculos a todo lo que Hércules haga. Del entrenamiento de Hércules se encargará el semidiós Filoctetes, su fiel amigo y el cual guiará a Hércules hasta el mismo Olimpo.

En realidad se nos está diciendo una cosa clarísima: Hércules triunfa porque es fuerte, guapo, musculoso y no le tiene miedo a nada. En ningún momento se cita que deba ser a la vez astuto, inteligente o capaz de resolver tareas complejas. En realidad sólo tiene una: matar a sus enemigos. Gracias a los “trabajos” que realiza se hace inmensamente rico, cosa que vuelve locas a todas las adolescentes que salen en el vídeo. El mensaje que se está enviando a miles de niños es: “Si queréis tener lo mismo que tiene Hércules, tenéis que ser fuertes y hacer todo lo que se os diga”. Sin rodeos: soldados de algún ejército. La película es del año 97, en plena Guerra de Kosovo. Que no digo que se haya hecho una película para decirles a los niños que la guerra no es tan mala y demás, pero bueno. No sería la primera vez que el cine lanza su propaganda pro-militar.

2. Aladín

Aladín es un mendigo que recorre la medina de su ciudad trapicheando, robando para comer él y su mono Abú. Un día encuentra una lámpara maravillosa de la cual sale un genio que le concederá tres deseos, que Aladín decide invertir en conquistar a la princesa Yasmin. A la vez, el malvado Jafar pretende seguir controlando al Sultán, casarse con su hija y heredar el reino. Finalmente, Aladín conquistará a la princesa, la cual conocerá su verdadero origen humilde, y juntos vencerán a Jafar.

Lo que el cuento nos está diciendo a todas luces es que la forma más rápida de conquistar a la persona que queremos es mediante engaños y ardides, basándose estos en la más pura apariencia: tener dinero, riquezas y una mejor apariencia es la mejor puerta para conseguir lo que queramos. Si bien Yasmin al principio no quiere saber nada de Aladín, con el tiempo este, que ya ha conseguido convencer al Sultán, la termina conquistando. Por otro lado nos dice también que la única forma de cambiar su estatus social es mediante un “milagro” como lo era la lámpara.

De nuevo encontramos un final feliz tras tanto revuelo: a pesar de que Aladín ha mentido, engañado y simulado ser quien no es, al final tendrá su recompensa: la chica que desea y con ella, el reino.

3. El Jorobado de Notre Dame

La historia nos cuenta la vida de Quasimodo, un joven deforme y jorobado que vive entre las torres de Notre Dame, la Catedral de París. Dicha tarea es encomendada por su padrastro, el Juez Frollo, que lo recogió de pequeño ya que mató accidentalmente a su madre, una gitana. Quasimodo crece acompañado de sus amigas las gárgolas en la Catedral, donde conocerá a Esmeralda, una gitana que como los demás tendrá problemas con la ley. Finalmente su historia se entrelaza con la del Capitán Febo, apuesto soldado con el que Esmeralda encontrará el amor a pesar de sus diferencias.

Aquí encontramos tres niveles de “preferencia”, un orden que viene dado por el estatus social y la apariencia física: en la cima encontramos a Febo y Frollo; uno por guapo y otro por su posición social; más abajo a Esmeralda, que si bien es gitana sigue siendo físicamente espectacular, tanto que incluso llega a llamar la atención del cruel juez. Y finalmente el Jorobado, que siendo feo y apartado de la sociedad desde pequeño es el último escalón de esta pirámide. Finalmente Esmeralda y Febo superan sus diferencias de clase y se enamoran dejando al feo de lado y recluido en sus torres. Gana la belleza frente a la fealdad; la posición social frente al origen. Al menos el malo muere debido a su propia soberbia lo cual está lanzando un mensaje más: “no seáis soberbios y no os propaséis con vuestra actitud, porque mirad cómo se acaba.” Dentro de lo que cabe, éste último mensaje no está mal.

Habría que añadir la crueldad del pueblo contra todo aquello que noten como “distinto” (El jorobado) al cual llegan incluso a humillar y torturar para después ser aceptado (el sufrimiento que precede a la recompensa) y bien que cabe destacar el impecable papel de la Iglesia como protectora y benefactora de todos los seres, sean feos, gitanos o crueles.

Aprovecho y añado éste vídeo donde deja en evidencia lo sexuales que son algunas de las películas de Disney, y ésta no iba a ser menos.

4. Pocahontas

Esta película cuenta la relación entre la joven Pocahontas, hija del jefe indio de su tribu, con John Smith, un soldado inglés ávido de encontrar aventuras y sorpresas en el Nuevo Mundo. Los conflictos culturales son graves ya que el pueblo de Pocahontas se siente invadido y el de John Smith cree tener plenos derechos para tomar ese territorio, y a pesar de ello la historia de amor entre ambos se hace más fuerte. Finalmente, durante un conflicto con el padre de Pocahontas, Smith es herido y debe volver a Inglaterra, sin Pocahontas.

Aquí el asunto es más geopolítico: se está justificando el imperialismo de Europa/América (Occidente) sobre los demás. A los niños se les dice que “no pasa nada por conquistar, siempre y cuando nos llevemos bien”. La película en éste caso es de 1995, en plena Guerra de los Balcanes. El mensaje final que yo interpreto de esta película es “No es tan malo imponer nuestra política en esa región, al final nos llevaremos bien”.

5. La Sirenita

Basada en uno de los cuentos de Andersen, la historia en si es enrevesada: Ariel, que vive bajo el mar junto a sus amigos, se enamora del Príncipe Eric y decide recurrir a la Bruja del Mar para poder llegar hasta él. La bruja le proporcionará un par de piernas a cambio de su voz: si consigue besar al príncipe en tres dias, se quedará como humana y recuperará su voz; si no, la Bruja se quedará con la voz y ella se transformará en alguna de las plantas acuáticas de la cueva de Úrsula. Viendo que la sirena está a punto de conseguir su objetivo, Úrsula se entromente y termina perdiendo la voz de Ariel, que la recupera y está a punto de besar al príncipe a tiempo, pero no lo consigue. Finalmente es arrastrada al fondo del mar, donde su padre se verá obligado a convertirse en planta marina para que Ariel quede libre. Úrsula se convierte en Reina del Mar, aunque finalmente es derrotada por el Príncipe Eric, que se casará con la Sirena

Esta historia es de las que Disney adaptó en su día de otros cuentos más antiguos como también lo son “Blancanieves”, “La Cenicienta”, “La Bella Durmiente” y similares. Cuentos que por cierto, son mucho más crueles que los de Disney, porque si alguien decidiera publicar esos cuentos tal cual entrarían dentro del género de Terror cuanto menos.

Aquí la historia está en la diferencia de mundos en los que Ariel y Eric viven, y donde todos se empeñan en que es mejor vivir separados de los que son diferentes a nosotros. Sólo hay unas pocas excepciones, pero requieren un esfuerzo enorme y un sufrimiento que implicará gravemente hasta nuestros parientes. Lo brutal de la transformación de Ariel de “pez” a “humano” deja patente que la belleza se paga, y muy cara. De nuevo nos encontramos con el mismo patrón de que lo bello termina triunfando frente a la fealdad de Úrsula, que desea la voz de Ariel ya que era la voz más bonita de todo el mar (esto entroncaría con la tradición de las sirenas cantarinas griegas, imagino).

Viendo sólo estas cinco películas, uno entiende que todas ofrecen varios mensajes según se interpreten. Si bien es cierto que ya una vez de mayores podemos revisionarlos y entender qué es lo que realmente cuentan esas historias, cuando uno es pequeño sólo entiende algunas cosas muy básicas y en estos casos viene a ser siempre lo mismo: el triunfo de lo “bueno” sobre lo “malo”. ¿Y qué es lo “bueno”? Pues lo de siempre: la belleza canónica, el dinero, la fama, la fuerza, la valentía, lo “nuestro” sobre lo de los demás. A medida que se crece empiezas a entender más cosas:

“No pasa nada si los blancos asaltan a los indios porque al final acaban bien” (imperialismo)
“Es normal que el guapo se vaya con la guapa, y al final acaban todos contentos” (aspecto físico)
“Si quiero ser alguien mejor, tengo que ser más fuerte para luchar contra mis enemigos” (fuerza física)
“Estudiar no es importante; siendo fuerte y valiente podré superar todos los obstáculos”. (ausencia de conocimientos)
“Puedo tenerlo todo, pero todavía puedo tener más” (consumismo)
“El hombre debe/puede conquistar a la mujer de cualquier forma” (machismo)

Esto no sólo se hace con películas Disney, se hace de múltiples formas y la publicidad es la aliada número uno de éstas ideas. Pero es quizás inquietante que ya desde pequeños nos veamos así, inundados por toda ésta información que incluso cuando se es mayor es muy, muy difícil de asimilar.

Un instituto contra el frío: parte II (sanción)

Bueno, pues ya está. El miércoles pasado una comisión de convivencia formada por padres, alumnos y profesores decidió lo siguiente respecto a nuestra pequeña “revolución” para pedir calefacción en el instituto:

“Le comunico, en su calidad de alumno/-a del curso TAL, que le ha sido impuesta la corrección o medida disciplinaria de 5 días sin poder asistir al centro educativo, una vez comprobada la autoría de la/s siguiente/s conducta/s contraria/s a las normas de convivencia:

-Cualquier acto dirigido directamente a impedir el normal desarrollo de las actividades del centro. (Promover una sentada en la puerta de la Sala de Profesores).

Contra la presente corrección o medida disciplinaria podrán presentar, en el plazo de dos días lectivos desde la notificación de la misma, reclamación ante quien la impuso, o directamente ante el Consejo Escolar al ser una medida disciplinaria impuesta por el Director”

Y ya está, así acaba todo. Las conclusiones que saco de aquí es que ésta es una medida que considero un “castigo ejemplar” para que a nadie más se le vuelva a ocurrir protestar de otra forma que no sea la estipulada, a través de mínimo dos personas aparte del que se queja. Cualquier otra forma, como veis, será sancionada.

Aclaro algunas cosas:

1. Las clases se “suspendieron” durante quince minutos, no más.
2. El Jefe de Estudios nunca nos negó que no pudiéramos hacerlo, sino que no podíamos hacerlo en ese sitio concreto (escaleras y pasillos cerca de la Sala de Profesores).
3. No se me ha permitido defenderme en ningún momento, sólo reclamar una vez impuesta la sanción.
4. La nota aclara que puedo asistir a exámenes o a entregas de trabajos.

He intentado hablar con el Jefe de Estudios para pedirle una reducción de los días fuera del centro, porque en algunas asignaturas voy a perder hasta diez horas (porque son dobles) de clases, pero sólo me ha remitido al Director del centro, que sólo se limitó a darme la hoja, decirme que firmara para fotocopiarla y a marcharse a hablar con una alumna que estaba fuera del despacho. Y ahí se acaba todo.

He decidido no reclamar más, ni volver a decir ni pío para ayudar al centro. Por los comentarios de algunos profesores que me siguen llegando, la mayoría nos apoya y rechaza esta medida que bajo su punto de vista es totalmente represiva y digna de otras épocas.

Así que aquí acaba la pequeña aventura revolucionaria. Yo la verdad es que estoy orgulloso de lo que he hecho y no me retracto en absoluto de mi queja: quizás de las formas, vale. Pero ahora que lo pienso, tampoco han sido tan malas ya que después de todo ha invitado a la reflexión acerca de si los alumnos de un centro tienen suficientes vías para expresar sus inquietudes y quejas. Y a la vista está que no.

Y además, tengo cinco días sin que me pongan falta. Vacaciones, vaya.

Gracias a los que me habéis mandado vuestro apoyo, por aquí o por otras vías. Eso también cuenta.

EDITO: Según el BOJA que regula estas sanciones, me han impuesto una cifra de días que no me corresponde. Para los actos contrarios a las normas de convivencia son 3 días máximo, y no cinco, que sería ya algo grave.

Un instituto contra el frío: parte I.

Durante estos días he protagonizado una pequeña “historia” que me gustaría que conocierais, por si se torna injusta en su desenlace. Os pongo en antecedentes:

Estudio en un instituto donde además de Formación Profesional se imparte Bachillerato y Secundaria. El instituto es un edificio del año 1992 si no me equivoco, y cuyo aislamiento del exterior es prácticamente inexistente. Las condiciones térmicas para dar clase son horribles en enero-febrero y mayo-junio: en el primer caso el frío es insoportable dentro de las aulas y en el segundo, en Sevilla, os podéis imaginar. El resto del año es bastante aceptable y aunque puedan existir otros problemas, ahora no me refiero a ellos.

(Nota: aunque no lo creáis, en Sevilla en invierno hace frío. Para mi frío es salir de casa a 2 o 3 grados)

El caso es que el jueves pasado dos compañeras y yo, cansados por no poder dar clases con unas condiciones mínimas apropiadas, se nos ocurrió organizar una protesta que en principio iba a ser una sentada pero que derivó en una recogida de firmas, que habían de ser enviadas no hacia el centro hacia la Administración pertinente. Nuestro irreverente acto consistió en ir clase por clase (pidiendo permiso al profesor, explicando la situación e incluso con el beneplácito de algunos docentes) proponiendo a los alumnos recoger firmas durante una hora concreta durante el horario de clase, para movilizarlos un poco, advirtiendo de que la queja no iba contra el Director, Jefe de Estudios o profesor alguno. También advertimos que no se trataba de ir reventando el centro, sino de que se nos vea.

Lo de ir clase por clase tampoco estaba previsto, simplemente buscábamos al Delegado de Estudiantes del centro y surgió sobre la marcha. En ningún momento nos paramos a pensar que pudiera ser interpretado como una rebelión o como que fueran a darse actos violentos. Al contrario, fue de hecho mucho más pacífico de lo que yo imaginaba, ya que la gente se limitó a reunirse, escuchar y marcharse. Pitos cuando dijimos que había que irse, pero poco más. Lo cierto es que los chavales que allí estaban tuvieron un comportamiento fantástico. Para localizar al Delegado acudimos al Jefe de Estudios que nos facilitó su nombre, pero no le contamos el plan de ir clase por clase más que nada porque no estaba previsto. Si, demasiada improvisación, fallo grave.

Pasadas un par de horas se nos presenta el Jefe de Estudios en clase. Cabreado, nos dijo que esto no era posible, que teníamos que desconvocarla, que no podían concentrarse los alumnos en ese punto (la confluencia de un pasillo con una escalera) porque podría ser que la estructura del edificio cediera… con lo que concluimos que se iba a hacer igual, pero en el salón de actos. No nos lo negó, nos dijo que avisáramos.

Al día siguiente, el de la protesta, se concentró la gente en el punto “peligroso” (no pudimos llegar antes para cambiar el sitio como nos había dicho el Jefe de Estudios) y el director ya andaba por allí dando zancadas y diciéndonos claramente que se nos abriría un expediente si la gente no se iba. Solicitamos las llaves del salón de actos y no nos dio tiempo ni a pedirlas. Yo intenté hablar con él para hacerle entrar en razón pero se negó: se metió en un despacho y comenzó a redactar un acta sobre lo sucedido, lo cual no es un expediente. Durante ese tiempo (apenas 10 minutos) nosotros nos dedicamos a disolver la concentración contándoles a los alumnos (unos 100-150) qué es lo que había pasado y qué íbamos a hacer: todos a sus clases y que recojan las firmas allí. Algo que deberíamos haber planteado desde el principio, quizás. Fallo nuestro, que reconocimos sin problema ante todos.

Tras redactar el acta, entramos al despacho mis dos compañeras y yo, con el director y el jefe de estudios además de la profesora que nos prepara las prácticas. También había algún profesor que yo no conocía, como testigo.

Se nos hizo firmar el acta y yo hice constar que estaba incompleta, ya que en ella no aparecía que la concentración se había disuelto en menos de cinco minutos desde que la redactaran. Esto se añadió posteriormente en todas las copias, al menos la mía y la del Director.

Una vez firmadas, el director y el jefe de estudios se relajaron y empezamos a hablar de lo sucedido de una forma más cordial. Durante esa charla ni se levantó la voz, ni se dijo nada fuera de lugar ni similar. Nada. Todo absolutamente correcto por ambas partes y de donde salí hasta contento porque se nos había escuchado con paciencia y comprensión. A las bravas, y utilizando vías no “habituales”, pero se nos escuchó y nosotros escuchamos las razones del centro: problemas de presupuesto, pocos fondos, mala estructura…nada que lamentablemente no supiéramos. Volvimos a clase con nuestra acta pero tranquilos, ya que no significaba la apertura de un expediente. Debo añadir que yo, en todo el tiempo que llevo estudiando, no tengo nada ni de lejos parecido a un parte o falta de ese tipo.

Añado también que después, a título personal, algunos profesores nos dieron su apoyo por lo que habíamos hecho. Por tanto, tan tan mal no estaría, creo yo. Esto ocurrió el viernes pasado.

Llega el lunes y joder, calefacción en marcha! Ha funcionado! Y el día pasa tranquilo y se puede dar clase de una forma normal. Y pensé que ahí había terminado mi queja, aún sin saber si la habían puesto por lo que había pasado el viernes o porque estaba previsto.

Pero hoy el Delegado de Alumnos nos encontró a nosotros, para preguntarnos qué había pasado y oír nuestra versión (la misma que estoy contando aquí, prácticamente). El chaval venía sin conocernos y pensaba que eramos los “típicos perroflautas” (según ellos) y se sorprendió al ver que no era así. El chico ha organizado una reunión de delegados para tratar el asunto porque cree que sí que puede haber más consecuencias y llegar hasta la apertura de expediente, y además para finalizar este problema y hacer lo que en un principio se planteó: recoger firmas, enviarlas a la administración. Punto.

Ahora se hará de la forma “correcta”, la que deberíamos haber utilizado: se hablará con los delegados de clase y estos a su vez con los alumnos para recoger el máximo de firmas posibles. Se hablará con los profesores por si quieren dar su apoyo, y a los primeros que se acudirá será al Director y al Jefe de Estudios. El hecho de contar con ellos sería un buen apoyo a la hora de presentarse ante la Administración, tanto ellos como nosotros, porque el respaldo es de 1500 alumnos prácticamente. No es lo mismo que el Director se presente sólo y para los alumnos será muy positivo saber que hasta la Dirección nos apoya.

A partir de éste punto es donde no sé qué pasará. Lo deseable sería recoger todas las firmas posibles en el centro, alumnos, profesores y dirección, y todos a una enviarlas. Puede pasar que todos los docentes se nieguen, pero ya desde el principio teníamos más de un apoyo por su parte. Aunque se negaran, seguiríamos sin ir contra ellos, pues son libres de firmar o no.

Luego también hemos oído que hay otros “asuntillos” de corte privado entre profesores, entre profesores y dirección y similares. Incluso se llegó a decir abiertamente que los profesores nos habían “instigado” para provocar el “caos” y el “desorden”. En absoluto: creo que con esta edad un profesor puede decirme lo que quiera respecto a temas similares, que yo me moveré si lo considero adecuado o no. La propuesta es de los alumnos y desde ahí saldrá adelante. Todo lo que ocurra dentro de esos despachos me da exactamente igual.

Mañana, como decía, habrá una reunión donde intentaré dejar claros los siguientes puntos:

1. Que la protesta no es contra el centro, sino desde el centro.
2. Que no va dirigida hacia nadie en concreto, ni hacia profesores ni hacia Dirección sino hacia la Administración.
3. Que si hay intereses ocultos, problemas entre profesores o disputas previas yo no los conozco ni me interesan. El único interés es dar y recibir clases en condiciones apropiadas. 

Sea como sea, creo que nuestra queja es algo normal y que entra dentro de los deberes de un ciudadano y estudiante reclamar  lo que crea conveniente para recibir la educación en condiciones, siempre y cuando esté razonado y fundamentado en algo. No queremos asientos tapizados en cuero ni Macs en las mesas, lo que queremos es que durante dos horas al día se ponga la calefacción, y que en verano nos dejen poner un ventilador al menos y que podamos vestir ropa adecuada. Algo que no he puesto aún es que en mi centro está prohibido utilizar, en verano (en cualquier momento) sandalias, pantalones cortos o similares. Toda una contradicción.

En fin, basta ya de rollos. En los próximos días, más. Veremos a ver si no se me joden todas las prácticas por reclamar lo que consideramos justo y ojalá la Parte II sea diciendo que se reunieron las firmas de todos, la Administración nos escuchó y que las condiciones ahora son mejores.