sociedad

De la Alameda de Sevilla a Gamonal de Burgos.

Las señales son inequívocas: en España ahora mismo basta con tocar las palmas y tienes una revolución en tu propia puerta. Revoluciones de twitter como yo las llamo, puesto que duran lo mismo que un tweet y se pierden en el tiempo igual que lágrimas en la lluvia, como dijo el célebre Nexus. ¿Quién recuerda a los mineros? ¿O a los estudiantes de Valencia? ¿Los palos de la policía en Plaza Cataluña? Nadie. Tenemos tal sobrecarga de información cada día que la que es realmente relevante acaba siendo sepultada por toda la demás. Pero al menos son indicativos de que algo pasa.

Lo que no podía dejar pasar era ésta oportunidad para hablar del Gamonal porque aunque no lo parezca, en Sevilla nos toca bastante de cerca.

Por lo que leo, Gamonal es un barrio obrero de Burgos que se opone a la reurbanización de la calle Vitoria, una de las arterias principales de la ciudad y no es la primera vez: en 2005 también se opuso a la remodelación de otra calle construcción de un párking en el barrio, aunque entonces sí que se detuvo la obra. El proyecto actual supondría reducir los carriles de circulación y eliminar todos los aparcamientos en superficie para meterlos bajo tierra y privatizarlos a precios desorbitados pero claro, como todo, tiene su aquél: el promotor del proyecto estuvo condenado a dos años de cárcel, el Ayuntamiento andan justitos de dinero (¿Cual no?), han cerrado guarderías por no poder reformarlas al no haber fondos…Vamos, lo normal.

(más…)

Anuncios

"Tiene arreglo" cambia de nombre: "Entre todos".

Hace ya un tiempo que hablé del programa “Tiene arreglo” por aquí para indagar un poco y sondear la opinión pública acerca del programa, un programa que yo imagino que es una derivación más rentable de aquellos antiguos “maratones televisivos” donde aparecían en una bancada diez o doce famosos haciendo como que cogían llamadas telefónicas creando la falsa ilusión de que cualquier españolito de a pie podría charlar unos minutos con ellos y ya que estamos, donamos unas cuantos euros.

Hace no demasiado se estrenaba en Televisión Española (eso de La Uno a mi me sigue chirriando) el mismo programa con distinto nombre: “Entre todos“, con la misma presentadora y que curiosamente ha recibido fuertes críticas acerca de si se está explotando un formato de caridad televisada o cómo hacer rentables las desgracias de los demás. Unos chicos trabajadores sociales llamaron por teléfono al programa y los pusieron de vuelta y media:

Es decir: “Tiene arreglo” comenzó a emitirse en Canal Sur en Septiembre de 2011 y desde entonces apenas ha tenido una repercusión más allá de cuatro o cinco artículos de periódicos o blogs criticando el hecho de que un programa de televisión esté supliendo las funciones de distintos organismos estatales y siempre sin salir de la región; en cambio al pasar a la palestra nacional no han tardado en llegar las primeras exigencias de retirada del programa.

No sé vosotros, pero a mi me da la sensación de que mientras el programa permaneciese en Andalucía no había problema alguno, pero ahora que es algo general, “vamos a meterle mano”. Como si aquí fuese casi un bien social pero en cambio, resulta que es una vergüenza para España. ¿Acaso la caridad sólo está “bien” si es en el sur, donde estamos acostumbrados a vivir de los demás? ¿No había problema mientras fuese “cosa de pobres, entre pobres”? (Nótese la ironía, por favor)

Por mi parte y como ya dije, me encuentro en una posición intermedia: por un lado “Entre todos” me produce asco ver como se lucran (con audiencia en éste caso) con unas desgracias ajenas que, con programa o sin él, seguirán existiendo. Por otro lado, puedo llegar a sentir alegría tras comprobar que ciertamente las ayudas llegan y que al menos a algunas familias van a echarle una mano para seguir adelante.

¿Y tú? ¿Qué opinas?

Y el 15M triunfó: la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana.

Durante la gestación de lo que hoy se conoce 15M, aquél verano en el que casi todo eran buenas intenciones, propuestas e ideas más o menos brillantes -aún me escuecen las biodanzas, ¡lo siento!- siempre se dijo que lo que había que conseguir era derribar este sistema político bipartidista y con muy, muy poca vergüenza.  Al principio todo se vistió de “chiquillada” por parte de una prensa desconcertada y de unos políticos a los que se les pilló con las bragas por los tobillos y sin saber hacia donde correr. Se ignoró por completo que miles de personas estaban inventando hasta nuevos métodos para manifestarse y protestar haciendo valer los derechos que nuestra sacrosanta -y tan violada- Constitución otorga.

Después vinieron las comparaciones: el 15M es ETA. Ada Colau es ETA. Las tartas son ETA. Mamá es ETA. Las cejas de la panadera son ETA. Yo mismo soy ETA. Y al final por hacernos los guays, la verdadera ETA termina en la calle. Cuántas risas se han echado esos grandes periódicos viendo a los muchachos acampar en las plazas como si fuera una colonia de verano, ¿verdad? Y cuántas carcajadas viendo sus reivindicaciones: “Por un futuro mejor”, “No hay pan para tanto chorizo”, “Vendo Opel Corsa”… ¿Quienes se han creído para llorar así? Los políticos somos nosotros, no ellos. Aquí nadie llora mejor que nosotros.”

Pero entonces la cosa se puso seria. “Unos cuantos muchachos” rodearon el Congreso y la Policía no sabía donde meterse. Unos cuantos muchachos le dieron una manta de palos a unos antidisturbios por atacar a ciudadanos pacíficos. Unos cuantos muchachos han puesto repetidamente en jaque la capacidad de reacción de un Gobierno. Unos cuantos muchachos dijeron “NO LIMPIAMOS MÁS” y cogieron por las pelotas a una alcaldesa adicta al café. Y así les llegó el miedo.

El título de la entrada no es casualidad: la consecuencia más evidente de que todo lo que se gestó en su día hace más de dos años es que el Gobierno está acojonado. ¿Qué motivo habría sino para presentar una ley tan represora y fascista en nombre de la tan difamada y prostituída libertad? A grandes rasgos, de aprobarse dicha ley:

-Grabar en vídeo a un policía y su difusión (un retweet ya se considera difusión) : de 30.001 a 600.000 euros
-Insultar o agredir a un policía, incluso en legítima defensa: de 1.001 a 30.000 euros.
-Llevar puesto “algo” que impida la identificación de un sujeto durante una manifestación. ¿Cuenta el hijab?
-Se considerarán infracción muy grave los escraches. Del tirón.
-Las protestas sin comunicación previa (que se pueden hacer perfectamente) frente a edificios institucionales, centrales nucleares o aeropuertos -por si deciden huir, imagino- también serán infracciones.

Estas son algunas de las perlas que el Gobierno quiere sacar adelante para sustituir la ya manida y mohosa “Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana a.k.a Ley Corcuera”, la famosa de la “patada en la puerta”. ¿Que porqué se llama así? Porque intentaron colar también algo que hoy nos parece normal gracias a la televisión: pegarle una patada a la puerta si un Policía cree que la estás liando parda o poniéndote fino en el salón. No lo consiguieron entonces: ahora es peor aún, pueden requisarte el teléfono sin pedir permiso alguno a un juez para, por ejemplo, obligarte a borrar la foto donde apareces matando a un empresario en pleno Raval.

Pues esta nueva Ley viene básicamente a dejar en bragas a su predecesora. Así como os lo digo. Se acabó manifestarse y descargar la ira que provoca un porrazo en el lomo contra el policía que te lo da; aunque no os lo creáis, detrás de esa armadura cibernética y tras esas mandíbulas apretadas por el odio hay unos seres sensibles y tiernos que piden a Dios y al Gobierno que por favor, “hay unos cuantos muchachos que me están insultando y el psicólogo es carísimo”.

Violencia capilar.

Se acabó reunirse frente a la Casa del Pueblo, el Congreso de los Diputados o “Esa casa de putas tan grande”, ya que sus señorías no pueden seguir trabajando a gusto en su interior ni beberse tranquilos sus gintonics a 3.50. Que por cierto, si ponen buena música me apunto, por mi zona los cubatas valen de 5 euros para arriba. Paga el Estado, claro.

Se acabó que el pueblo diga “Hasta aquí hemos llegado” y se plante allá donde quiera y reivindique lo que crea justo para sus iguales. Se acabaron las huelgas de basuras o los desfiles de tractores por las ciudades, ya que también es sancionable el hecho de interrumpir el paso en la vía pública.

Pero todo ésto me da esperanzas, porque yo me imagino a un Gobierno acojonado porque ya no sabe cómo contener a un pueblo que cada día está más y más furioso; un pueblo que está abriendo los ojos a tantas injusticias y que está al borde de la desesperación por ver como los que roban a manos llenas salen impunes o indultados, en cambio ten valor para retrasarte en el pago de una letra del banco.

El 15M inició una nueva forma de manifestarse, de moverse, e incluso de pensar de forma más colectiva y su consecuencia principal es que tenemos a un gobierno lanzando leyes a diestro y siniestro y aprovechándose de una mayoría absoluta para aplicarla cuanto antes. El pueblo está forzando al Gobierno a defenderse de fascistoides maneras. Están asustados.

Y lo sabemos.

Un tifón cada día: 10.000 muertes por malnutrición.

Estos días muchos estamos sobrecogidos por el impacto que el tifón Haiyan o Yolanda ha tenido en Filipinas: a día de hoy se contabilizan más de 10.000 muertes y un rango de destrucción nunca visto en el planeta en condiciones similares.

Pero más aún que estas muertes, que son una auténtica desgracia, lo que más me llama la atención es el tratamiento que los Mass Media les dan a éste tipo de noticias según sea el país donde suceden. Pongamos un ejemplo que seguro que muchos recordaréis: el huracán Katrina.

El huracán Katrina golpeó el sur de Estados Unidos fue el más potente de los que ocurrieron durante 2005 en el Atlántico cuantificándose sus daños en unos 110.000 millones de dólares y dejando tras de si 1833 víctimas, al menos en los registros oficiales si bien sigue habiendo un centenar de desaparecidos. La potencia de éste huracán fue menor que el ocurrido en Filipinas, alcanzando rachas de 280 kms/h sostenidos durante más de un minuto, mientras que el tifón superó con creces los 320 kms/h durante ese mismo lapso de tiempo. Todos los medios de comunicación se volcaron durante horas y horas, dedicando portadas desde antes de que el huracán tocase tierra y devastase todo a su paso. La cobertura fue espectacular.

En cambio, el tifón filipino parece ser menos importante para nuestras televisiones y medios en general. Con cinco veces más muertos que el Katrina y unos daños imposibles de cuantificar (aún) parece que si se nace en el Pacífico es menos importante que si te crías en Louisiana. Unos muertos tienen más valor que otros a ojos de los medios ya que si recordáis, hubo hasta programas especiales en TV incluso en ayuda de las víctimas del Katrina.

Aún podemos apretar más las tuercas y comprobar que los grandes medios sólo atienden a aquello que quieren que atendamos: a diario en el mundo existen peores cosas que un gran tifón, que si bien por lo espectacular del suceso llama la atención, sus consecuencias son nimias comparadas con otros problemas graves y que en cambio si tienen solución. Veamos algunos ejemplos:

Cada dia mueren en el mundo más de 20.000 personas por el cáncer. Más de 800 personas cada hora por motivos que podrían tener solución si se les dedicase no ya más atención y ayuda a la prevención, sino inversión científica y médica. En España sólo podemos esperarnos un aumento de los casos debido a los sucesivos recortes en el ámbito.

Cada día mueren en el mundo más de 10.000 niños por malnutrición. Aparece en determinadas campañas televisivas pero no es algo que se muestre a pesar de ser más devastador que un huracán. Sólo hay que echar un vistazo a nuestro alrededor para saber que en Occidente se desperdicia toda la comida que podamos y más.

Cada día mueren en el mundo más de 4300 personas por las complicaciones derivadas del VIH. La gente sólo parece acordarse cuando hay que llevar un lacito rojo o cuando se tiene que cambiar la foto de Facebook. Una buena prevención y educación sexual deberían bastar para evitar nuevos contagios.

Cada día mueren en el mundo más de 3200 personas en accidentes de tráfico, muchos de ellos relacionados con el consumo de alcohol y drogas al volante. La solución es casi obvia.

Con todo esto no quiero sumiros en ninguna depresión: en algunos campos como el del VIH o los accidentes de tráfico se han conseguido mejorar las cifras. Lo que vengo a criticar realmente es el tratamiento que tienen todos estos sucesos, igual de escalofriantes en cifras o más que el Yolanda, pero que debido a que no son igual de llamativos que un destructor ciclón apenas recalan en nuestros televisores o prensa diaria, y pasan desapercibidos ante la población incluso teniendo solución. Si dentro de dos semanas un terremoto se traga media China, nadie recordará ya a las víctimas del Yolanda pero porque tampoco nos dejan: para eso se bombardea a la población con lo que interesa que realmente sepan.

Estado policial en Sevilla.

Sevilla, esta maravillosa ciudad donde vivo, es un enorme paraíso de contradicciones. Igual te encuentras la sede de grandes empresas aeronáuticas como te encuentras todavía pequeñas tiendas que trabajan el mimbre. Te puedes encontrar grandes eventos deportivos al mismo tiempo que los abuelillos siguen jugando al dominó en la puerta de los bares. O puedes ver un rascacielos de ciento ochenta metros dominando la ciudad y a unas cuantas calles encontrar que quedan patios de vecinos del siglo XIX al más puro estilo andaluz.

En esa misma ciudad de contrastes entre modernidad y tradición también puedes encontrarte titulares de la prensa autóctona como el siguiente:

“El Pleno (PP) aprueba la ordenanza de ruidos y la oposición (PSOE/IU) pide su retirada”

La información entre paréntesis es mía para quienes no conozcan este Ayuntamiento.
Qué buen Ayuntamiento que mira por el descanso de sus conciudadanos, ¿verdad? Y qué mala es la oposición que sólo se preocupa por sus intereses y a la que le da igual si los vecinos pueden dormir o no, ¿cierto?

Pues nada más lejos de la realidad. En la ciudad de los contrastes se acaba de aprobar la Ordenanza contra la Contaminación Acústica, Ruidos y Vibraciones, una ordenanza que con un título inocente y aparentemente favorable a los intereses de la ciudadanía se esconde un terrible hecho: a partir de ahora la policía tendrá más “mano” que un juez.

Os resumo lo más crítico de la ordenanza en si:

-A partir de ahora, un policía que considere que un local o terraza está emitiendo demasiado ruido, puede clausurar el local sin previo aviso.
No necesitarán sonómetros para corroborar que “hay mucho ruído”. Lo harán de oido.
No necesitarán que un Técnico o Funcionario de Medioambiente certifique que su decisión está fundamentada.
-Serán los propios locales los que tengan que enviar información en tiempo real al Ayuntamiento para certificar que su local no está superando los umbrales de sonido establecidos por la ordenanza.
-En lugar de cerrar un local, la policía también podrá imponer multas que van desde los 300 hasta los 300.000 euros. Casi nada.

Es decir, que en base a esta ordenanza un policía puede cerrar un local a su antojo, sin justificarse ante nadie y sin aportar pruebas de porqué ha cerrado un local. OJO: Que no estoy diciendo que lo vayan a hacer, pero que por poder, pueden. Y suerte que en nuestra ciudad la policía es incorrupta, son de fiar y jamás harían algo en contra de la propia ciudadanía, porque si no yo podría pensar que pueden cerrar locales porque no les han dado un reservado VIP el día que vayan de paisano, o que alguno se dedique a visitar a ciertos locales de ocio preguntando que “qué hay de lo suyo”, que las vacaciones en Mallorca no se pagan solas.

Pero es que encima vamos a por el colofón final, el que me recuerda que ésta ciudad sigue siendo “Muy noble, muy leal, muy heróica, invicta y muy mariana” tal y como aparece en el escudo:

-A partir de ahora, los únicos cohetes o petardos que se lancen tendrán que venir de las manos de las hermandades religiosas, como las rocieras por ejemplo. 

El horario del lanzamiento de estos artefactos estará restringido de 9h a 23h y sólo se hará una excepción para los ciudadanos los días 24, 25 y 31 de Diciembre, pudiendo lanzarlos hasta las 3 de la mañana. Hay otra excepción para el ruido: las bandas de música que acompañan a las procesiones de Semana Santa (o de otros periodos del año) podrán saltarse la ordenanza mientras dure el propio cortejo.

Así pues, tras esta ordenanza nos encontramos a una ciudad controlada por la policía local en cuanto a locales de ocio y restauración se refiere, y donde sólo las hermandades podrán hacer ruido la mayor parte del año. El resto lo tiene prohibido.

No es que esté yo a favor de que la gente se líe a tirar petardos en cualquier momento y a cualquier hora. Ni tampoco estoy de acuerdo en que los locales en general puedan montar la bulla que quieran. Pero si que estoy a favor de la libertad de la ciudadanía y de los empresarios de no sentirse cohibidos por motivos arbitrarios, algo que cualquier país moderno debería garantizar. Esta ordenanza además favorece a las entidades religiosas frente a las que no lo son.

Ahora se abren tres meses de alegaciones frente a la ordenanza, pero si nada lo impide ésta ciudad no sólo se va a convertir en una de las más represoras de España en cuanto a normativa acústica sino que además, volveremos a dejar la ciudad en manos del sheriff y del párroco de turno. La misma ciudad que se ha transformado radicalmente varias veces durante dos siglos para mostrarse abierta al mundo, como las dos Exposiciones del siglo XX; la misma ciudad que ha sido calificada como la cuarta ciudad del mundo para utilizar la bicicleta como transporte da ahora un salto de varios siglos atrás en cuanto a libertad se refiere.

Y…¿cómo se llama cuando la policía puede hacer y deshacer a su antojo sin dar cuentas a nadie? Exacto. Como el título de la entrada: estado policial. 

Muy bien Sevilla. Muy bien.

Nota al lector: me da exactamente igual qué partido gobierne y cuál se oponga, siempre que estén al servicio de la ciudadanía.