sociedad

La revolución de los ángeles.

¿Qué pasaría si un día, un grupo de personas sin absolutamente nada que perder decide hacer algo más serio contra aquellos que consideran sus enemigos y a su vez, enemigos del Pueblo?

¿Qué pasaría si por ejemplo, un grupo de enfermos terminales sin relación entre ellos y con una esperanza de vida inexistente decide de forma espontánea atentar contra la vida de cualquiera de los políticos corruptos que campan a sus anchas por nuestro país?

¿Qué pasaría si de pronto nosotros perdemos el miedo y ellos se vieran atrapados por el Pueblo al que oprimieron durante años?

“La revolución de los ángeles” es un corto financiado mediante crowfunding en Verkami que no sólo plantea estas mismas preguntas, sino que va más allá y de forma ficticia muestra lo que pasaría si de pronto, todas mis preguntas anteriores recibieran una respuesta. 


Ahora en serio. ¿Qué pasaría?

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Exámenes que deciden tu destino.

Ahora que estoy inmerso en las prácticas es cuando más cuenta me doy que prácticamente de todo lo que he estudiado durante estos dos años ni siquiera el 80% de lo que vi me sirve, al menos de momento. Todo lo que utilizo procede de habilidades sociales, hablar otros idiomas y aplicar el sentido común. Y de la propia práctica en si, por supuesto. De hecho, es la repetición de tareas la que más me está enseñando.

No es la primera vez que lo cito porque ya dediqué una entrada a lo mal estructurada que está la educación prácticamente desde siempre, pero es necesario recordarlo cada cierto tiempo para que nos demos cuenta de que aquí también existe una crisis muy importante: la educativa. Y no hablo de fondos, sino de sistemas.

Desde bien pequeños se nos dice que tenemos que estudiar para ser mejores, que tenemos que sacar buenas notas, que tenemos que decidir qué queremos ser de mayor. Y esto está genial, no lo niego: lo malo es el método.  La educación tradicional consiste en uniformar cualquier tipo de enseñanza para que ésta llegue a todos los alumnos de igual manera, en “igualdad de condiciones”, motivo que se supone que garantizará al alumno un futuro exitoso.

Desde los seis años se nos viene evaluando de una forma completamente estandarizada a todos por igual precisamente por esto anterior pero…¿acaso es que todos tenemos los mismos intereses, los mismos gustos, las mismas habilidades? ¿Fallamos todos en los mismos puntos o bien, si fallamos, no podemos compensar estos fallos con otra habilidad diferente? ¿Por qué tengo yo que estudiar lo mismo que el que tengo al lado, si él prefiere las Matemáticas y yo la Historia?

Más preguntas: ¿os ha servido de algo en vuestra vida diaria estudiar trigonometría, formulación química, estructura lingüística o el árbol genealógico de los Borbones de memoria? Si hoy saco un 8 en un examen y mañana saco un 7, ¿me he vuelto tonto de repente? ¿He olvidado cosas? ¿Cuántas veces habéis conseguido recordar al día siguiente de un examen todo lo que estudiásteis? ¿Y verdad que os acordáis de las cosas que SI os parecieron interesantes en clase?

El siguiente vídeo precisamente plantea lo mismo que comento: que el sistema educativo está obsoleto desde su nacimiento y que necesita un cambio urgente si queremos vivir de verdad en un futuro mejor.

Ada Colau, ¿desenmascarada?

Estos días no paramos de ser bombardeados con toneladas de información política: que si se está gestando el fin del mundo en Chipre, que si Urdangarout (ya no es -in porque no sale en la web de la Royal Family) está más callado que puta en comisaría, que si los ERE’s andaluces…

…pero hay un tema, uno de todos ellos, que me calienta de tal manera que podrían cocinárseme pizzas al punto en el lomo y es el asunto de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, la PAH.

¿Cómo? ¿Que aún no habéis oído nada acerca del tema? ¿En qué aldea viviis?

La PAH es “una asociación y movimiento social por el derecho a la vivienda digna surgido en Febrero de 2009 en Barcelona”, según Wikipedia. Atentos al dato, porque nació bajo el último mandato de Zapatitos y ya desde entonces estaba en activo. Se unió al 15M poco después.

El movimiento se define claramente como “horizontal, no violento, asambleario y apartidista“. Esto último es lo que parece no haberle quedado claro a la caverna mediática que tan cómodamente vive en España vomitando sapos y culebras esperando vender algún folletín de esos que editan, tan ásperos que no sirven ni para limpiarse el culo con ellos.

Pues resulta que como siempre, como cada vez que alguien opina diferente en este país y en este caso no sólo opina sino que propone algo de manera efectiva y lo lleva a la práctica, se cita al comodín español que  se encarga de desviar todas las conversaciones hacia el mismo punto. Hablamos, si señor, de ETA.

¿Cómo llega a relacionarse una asociación cuyo objetivo es básicamente hacer cumplir la Constitución Española (si, es ese documento tan raro que sólo sirve para decir que aquí hay un Rey, como dijo Anguita) y permitir a los españoles el acceso a una vivienda con una organización terrorista independentista?

Pues yo os lo resumo en un momento en base a lo que dice este artículo de El País: resulta que los malvados vascos organizaron una manifestación en Bilbao buscando el acercamiento de los presos etarras a sus ciudades de residencia algo que por cierto, recomienda la mismísima declaración de los Derechos Humanos, no es algo que se haya inventado nadie aquí en este país. En esa manifestación van de la mano un montón de asociaciones con siglas incomprensibles para alguien que no hable euskera, pero el caso es que entre ellas estaba “Stop Desahucios Bizkaia”. ¿A que parece que fue la PAH la que envió a estas personas a manifestarse?

Pues olvidaos, básicamente porque Stop Desahucios Bizkaia NO PERTENECE a la PAH como tal. El que lanzó la primera cubeta de mierda fue Carlos Cuesta, redactor jefe de El Mundo. Más tarde, fue Cristina Cifuentes, tristemente conocida por su verborrea y sus traumas infantiles diversos y variados, la que vincula la PAH con grupos “filoetarras”.

¿Por qué de pronto, tras más de cuatro años de actividad, se les relaciona ahora con ETA y no antes? La palabra es una: el escrache. Viene de argentina y básicamente es protestar montando un buen pollo frente a la casa de los políticos que el grupo considere para hacerle oír sus quejas, ya que desde sus escaños parece que el sonido no llega. Rara vez se ve violencia en estos casos y en España de momento, con todos los escraches que se han hecho, no ha pasado nada más salvaje que pegar pegatinas en un portal o ir correteando detrás del político de turno recordándoles quienes son y por qué están donde están. Es curioso porque politicos como Rosa Díez (UPyD) y María San Gil (PP) o los cachorros del PP de Nuevas Generaciones resulta que en su día también eran unas folloneros y unos etarras.

Pero el remate, el premio gordo, el mojón más grande y apestoso se lo lleva ese diario que tanto amo por las horas de risas que me proporciona de forma gratuíta obviamente, no pensaba pagar ni un céntimo por él. Os hablo, queridos amigos, de La Gaceta. Pasen y vean:

                                           

¿A que es de puta madre? Analicémosla un momento, será sólo un segundo:

La verdadera cara del movimiento que acosa y amenaza a los diputados del PP“. Ada Colau, portavoz de la PAH, ya ha recibido amenazas reales por Twitter por este asunto.

Desenmascarada“. Te han pillado Ada: saben que quieres que los españoles tengan casa y eso no puede ser. Mejor vacío que con pobres dentro. Quizás no son ellos los que deban quitarse las caretas de demócratas y dejar escapar al niñato que llevan dentro, no.

Más abajo, otro titular: “A pesar de las cesiones, ETA amenaza al Gobierno si no abre ya una negociación“. ¿Alguien trata de insinuar algo? ¡Qué dices hombre!

Pues ya está, lo consiguieron. Para millones de votantes esta mujer trabaja en un mano a mano con ETA utilizando cosas como bombas-lapa, PAH-tabernas para recaudar fondos, cartas bomba, amenazas a la Policía y la Guardia Civil, secuestros…Vale, he exagerado: no secuestran.

No me enfada que esta gente publique cosas así: Ada podría liarse a demandar como si no hubiera un mañana y darles un escarmiento. Lo que me cabrea realmente es que haya gente que les crea y piensen que es igual una asociación apolítica que una banda armada. Porque habrá más asociaciones apolíticas y lo volverán a hacer, igual que dijeron también de otros colectivos como por ejemplo:

Padres manifestándose contra los recortes en educación: es ETA
Artur Mas también es ETA
La manifestación del 25S que pretendía rodear el Congreso, pura ETA.
El PP y el PSOE, amigos, son muchas cosas pero también son ETA.
El PP repite en nuestra lista como el ajo en un gazpacho y adivinad: si, son ETA.
Incluso Forges, el dibujante, es ETA!*

*Del artículo “15 cosas que son ETA” del Huffington Post.

En definitiva, toda aquella persona, organización, asociación o partido que difiera de lo que uno cree es potencialmente ETA en cualquiera de sus formas. Protestar es ETA porque como ETA protesta, el que proteste es porque les apoya. Por esa regla de tres como los etarras beben y cagan, y el Rey bebe (JA!) y caga, pues también es ETA, claro. No se le nota pero porque es muy campechano, ya sabéis.

Por suerte poco a poco en este país, y aunque no lo parezca, algunas cosas están cambiando. Cambian porque la gente está cansada, asqueada y harta de que se le coma la oreja cada cuatro años y luego si te he visto, o si te quedas sin casa, sin trabajo, sin dinero o sin Universidad, no me acuerdo. Harta de tantas desigualdades y que mientras nos digan que “no hay dinero”, nos recorten en todo lo recortable excepto en la Iglesia, porque las misas son sagradas (estoy que me salgo hoy) y luego los veas ya no gastar, sino robar dinero a espuertas, jactarse de ello y pavonearse ante la opinión pública que encima volverá a votarles.

Pero ya hay gente en la cárcel por robar. Y poco a poco la intención de voto está cambiando y el poder a su vez está cambiando de bando, y ellos tienen miedo porque saben que no les quedan mentiras para que la gente se las crea. Poco a poco, la gente es consciente de su poder como persona y como masa, sabe que muchas personas juntas golpean (si, yo también soy ETA) mejor que una sola y que si nos lo proponemos, si nos unimos y si buscamos un fin común sencillo como puede ser vivir con dignidad SÍ, SE PUEDE. 

Quiero dedicarle éste artículo, aunque no sé si alguna vez lo leerá, a Doña Ada Colau por todo su esfuerzo, su arrojo y la valentía que demuestra al enfrentarse a toda esta pandilla de energúmenos y a pesar de las amenazas, que quiera seguir adelante con sus protestas. Muchísimas gracias, de todo corazón.

Recomendación: si queréis saber más acerca de lo que está haciendo Ada Colau junto con la PAH, deberíais leer su libro “¡Sí se puede!” donde habla más de cerca acerca de la ILP que presentó para lograr la dación en pago, entre otras cosas.

Por qué España no saldrá de la crisis nunca.

Hay muchos factores que pueden conjugar una crisis de cualquier tipo: en este caso, nos hallamos inmersos en una crisis sistémica cuya consecuencia más visible es la económica, pero que ha revelado una incluso peor: la humanitaria.

Crisis humanitaria y social, humanitaria en el sentido de humanidad, cercanía, en lo referido al hecho de vivir en comunidades y ciudades, y que al mismo tiempo nos hayamos dado la espalda de una forma tan grave unos a otros. Se nos ha impuesto durante años una feroz competitividad donde todo vale para llegar a ser quien quieras ser, y cuando ya eres esa persona que querías ser, todo lo anterior da exactamente igual.

Llevemos estos dos párrafos a algo más práctico:

Como algunos sabéis, trabajo poniendo copas en un bar aquí en mi ciudad, normalmente en una terraza y para colmo el bar se ha puesto bastante de moda. Normalmente se trabaja “bien”, pero los sábados es un auténtico caos tanto dentro como fuera del local, por la gran cantidad de gente que allí se concentra y siendo un lugar tan pequeño, a veces trabajar en ese espacio es una auténtica tortura. Pero esto es comprensible y nadie tiene la culpa realmente.

Pero sigamos profundizando. Durante el trabajo, te encuentras las siguientes situaciones (no siempre, pero bastantes veces) merecedoras del máximo galardón al egoísmo puro y duro:

-Tener todo el mobiliario en el mejor orden posible (mesas, sillas, banquetas, ceniceros, velas) y que cada uno monte y desmonte el “escenario” a su antojo, sin avisar, sin preguntar si se puede o no. Como si yo me metiera en casa de alguien y desordenara los sofás para sentarme más cómodo.

-Después de lo anterior, que ni siquiera tengan la decencia de poner “mas o menos” las cosas como estaban. No hace falta dejarlo calcado, pero si has juntado dos mesas, vuelve a dejarlas separadas si no te importa.

-Lo sucia que es la gente, “que recoja él, que es su trabajo” y comentarios similares en la misma escala de mezquindad. Familias enteras, padres e hijos que llenan todo lo que tienen alrededor de cosas como paquetitos de chucherías, batidos, zumos, refrescos ajenos al local (latas, sobre todo)…

-Hablando de familias: los niños. Padres y madres, entiendo que quieran salir a tomar algo, pero un bar de copas NO ES LUGAR para que haya niños pequeños correteando entre los demás clientes. Primero por el riesgo que supone, segundo porque donde hay drogas (en este caso legales) mejor que no haya críos. Ya tendrán tiempo para descubrirlas. Por otro lado, la mayoría de estos pequeños seres suelen entorpecer el trabajo de los demás. Contraten a una niñera 3 o 4 horas, que les saldrá más a cuenta.

– No se sorprendan si la camarera les pone mala cara tras pedirle las copas UNA A UNA, resulta que ella tiene sangre en las venas. Siéntense, relájense, tomen su tiempo para pensar y decidir qué quieren. En realidad la única prisa en ese lugar la tienen ustedes, no nosotros. Nosotros podemos llegar a tener prisa porque así lo han querido ustedes.

-¿No le molesta cuando le dice “NO” (por el motivo que sea) a un familiar o amigo, esta persona vaya a preguntarle a otra persona para que le de el si? Como cuando mamá dice NO y papá que SI ¿Cómo se siente? Desautorizado, ¿verdad? Pues a nosotros también nos pasa, ya ves. Cuando yo le digo a algo que NO (no puede entrar ahí, no me permiten hacer tal cosa, no puedo invitarle) es porque NO, y punto. Está bien que lo sugiera (hay muchas formas) y algunas veces se pueden hacer excepciones. Pero no es habitual.

-En el local hay puertas, escalones pequeños y escaleras más largas y yo tengo que cruzarlas todas. Normalmente la gente se aparta si voy con una bandeja cargada de copas sucias, pero mucha otra gente utiliza el peso de su cuerpo para establecer su prioridad de paso. Si vuelcan y termina pringado de ron, whisky y cocacola hasta las cejas, piense para la próxima vez en dejar pasar tranquilamente al chico de la bandeja.

Son cinco ejemplos que suceden casi cada fin de semana, pero todos ellos se resumen a una sola cosa: yo.

Porque YO soy el cliente y YO mando.
Porque YO pago y se hace lo que YO quiero.
Porque YO he venido aquí donde trabajas
Porque YO estaba primero
Porque YO no he venido aquí a esperar.
Porque TÚ no sabes quién soy YO.

Ya hablé en su día del egoísmo como veneno social, y esto quizás es una relación más social-laboral. Esta gente es la misma que habla de crisis, de políticos que dan la espalda al pueblo, de gobernantes egoístas que se forran a nuestra costa pero…¿y tú? ¿Acaso te crees muy distintos a ellos? Has ido a hacer algo tan sencillo como tomarte una puñetera copa, bailar un rato y charlar con tus amigos y al mismo tiempo estás literalmente puteando a un simple trabajador y aunque quizás no sea de forma consciente, si sea por omisión.

No te pido que hagas mi trabajo, sino que me dejes hacerlo a mí. Si ves a los políticos y piensas “No hay derecho” o “No hay justicia”… empieza por ti primero. Porque España puede que salga de la crisis económica, pero vive instaurada en un sistema egoísta donde el YO es lo único que importa, y me da igual cuánto tenga que hacer para que YO tenga lo que YO quiero.

Y así nos va, para que un sencillo camarero tenga que estar quejándose de estas cosas, con lo fácil que hubiera sido colaborar unos con otros para hacer de nuestra sociedad algo más parecido a algo “humano”. Porque hasta que no vayamos todos a una no habrá forma de salir de este pozo.

Feliz fin de semana.

Recomendación: una de las mejores lecturas acerca de la crisis española y su origen lo hizo Aleix Saló a través de un comic bastante bueno, “Españistán“. Totalmente recomendada su lectura que podéis adquirir por muy poco precio en el siguiente enlace.

La mala educación

Nunca he ocultado cuál ha sido mi profesión durante los últimos siete años: poner copas. Ya sea detrás de una barra en una de las discotecas más importantes de España o esquivando borrachos en alguna terraza de verano, e incluso afters o pubs (a día de hoy cuento con unos 15 o 20 sitios diferentes), el caso es que llevo mucho, muchísimo tiempo trabajando de cara al público en unas condiciones diferentes a las que aguantas en una tienda, cosa que también he hecho.

Cuando trabajas en el ocio nocturno asumes con naturalidad que vas a tratar con gente y que no será la misma -no al menos normalmente- cuando entra en el local que cuando sale: trabajamos con productos que alteran la percepción y la consciencia, que son fáciles de adquirir y consumir y que puede convertir a una persona normal en un auténtico monstruo. Es algo que todos sabemos, tanto como clientes como trabajadores.

Luego entra en juego la profesionalidad de cada uno: puedo jactarme de que hoy día, después de tanto tiempo, sigo trabajando con el mayor respeto y educación que conozco y puedo, ya que creo que son dos de las herramientas más importantes con las que tiene que hacerse uno para trabajar no ya en un medio así, sino en cualquiera. La chulería y los malos modos siempre traen problemas porque desencadenan una serie de reacciones a las que si sumamos el consumo de alcohol el resultado no será bueno casi seguro. Otra cosa ya es que el cliente tampoco tenga ni paciencia ni miras, de lo que hablé hace no demasiado.

Pero quería ilustraros con un suceso de este mismo jueves: un gran evento comercial donde se presenta un nuevo coche de marca europea. El sitio es espectacular y bastante conocido en la ciudad, así que tenemos bastante público. Me sitúan en primera linea, en una zona que se supone que está “reservada” o que al menos no puede acceder cualquiera ya que está destinada principalmente a los propios trabajadores y participantes en la presentación. La orden: “atiende a todo el mundo, te darán tiquets blancos. Y por aquí, que no entre nadie.”

Aquí es donde entra una de mis normas: exceptuando algunas ocasiones, yo cumplo esas órdenes a rajatabla. Ni me las invento, ni las aplico para molestar a nadie ni nada similar. Soy el último eslabón en una cadena de mando y me limito a seguir las normas que a mi me explican y en ocasiones con lagunas de información. Con todo el mundo por igual. Punto.

Este que está aquí escribiendo tiene una habilidad de alto riesgo: ir a dar siempre con los jefes/dueños/amos/señores del cotarro sin saber que lo son. Siempre de buenas maneras, eso si, pero suelo terminar echándoles de zonas en las que no debe haber nadie -y se supone que ellos tampoco-, o tratándoles como un cliente más sin saber que son quienes “me pagan”. Lo digo entre comillas porque el que se paga soy yo mismo echándole horas de trabajo, pero dejémoslo así.

El caso es que este pasado jueves la gente empezaba a saltarse la norma de no entrar a esa zona de la que hablaba que estaba restringida. A través de una pequeña esquina con una barrera física, que suele indicar que por ahí no se pasa a las personas normales que entienden las señales, primero fue un chico francés que pasó por debajo con soltura y accede sin más. Y aun así, le permití estar porque venía sólo y no molestaba, se sentó rápidamente y desapareció. Cero problema.

Pero avanzaba la noche y de pronto me veo como un señor enchaquetado, con toda la tranquilidad del mundo, retira dicha barrera física y entra junto con seis o siete personas más, interrumpiendo mi trabajo y además poniéndose por la zona donde yo cargo y descargo copas. Es decir: molestando. La conversación que surgió de aquello fue algo así:

“-Disculpe caballero, pero por esta parte no se puede entrar aquí, tendrá que entrar por la puerta principal y…
-A mi eso me da igual, yo soy quien paga todo esto.
-De acuerdo, pero yo no sé quién es usted ni a mi nadie me ha informado de eso, ni encargados, ni seguridad…
-Que si, que muy bien, pero que yo pago todo esto y entro por aquí si quiero, faltaría más!”

Noté un poco de hostilidad en el lenguaje corporal del sujeto, así que sencillamente asentí con la cabeza, le di la razón como se les da a los tontos y continué trabajando. El resto de clientes merecían más atención.

¿Por qué no me enfrenté a él? Pues muy sencillo: tenía todas las de perder en mi propio campo además de que la temporada está terminando y no he tenido problemas reseñables en estos cuatro meses, al contrario: he trabajado en un entorno fantástico con buenos compañeros -salvando alguna excepción-, cobrando bien y puntualmente, con alguna que otra ventaja (alguna copa gratis, invitaciones, etc). No puedo quejarme y no quería generar queja, por eso pasé absolutamente del asunto.

Pero me molestó muchísimo. El cliente era uno de los directivos más grandes de la empresa aquí en la ciudad y se limitó a tratarme como la última mierda existente en el planeta, como si yo fuera su esclavo. La falta de educación era tal que es de esas veces que sonríes como arma defensiva para retirarte a tiempo y no soltar una barbaridad, porque podría haberle recordad algo muy importante:

El dinero no da la buena educación.

Para que os podáis hacer una idea del sujeto, es el típico empresaurio español que no atiende a razones, simplemente él es el jefe, él tiene el dinero y él manda, sin más. Y si paga todo el evento, tú tienes que estar a sus pies como un siervo y punto, no hay más vuelta de hoja ni posibilidad de réplica. Y si quiero una copa, la quiero no ahora sino ayer y para qué cumplir las normas (si hay tickets o similares): como yo pago me dan igual las normas que tengáis vosotros, aunque este local no sea mío y no lo haya visto jamás. Estáis en este mundo porque gente como yo paga a gente como tú, si no hubiérais muerto ya de hambre.

No estoy exagerando: es precisamente este comportamiento el que me espero de este tipo gente, pero esa persona no se esperaba el mío aunque en realidad le importaba bien poco. Por suerte en estos siete años he tenido la oportunidad de conocer gente magnífica, con dinero a expuertas, y educados hasta para pedir un simple botellín de cerveza. Así no les doy un botellín: les regalo la fábrica. Si el trato encima es de igual a igual, aparte de educación se empiezan a ganar respeto, al menos el mío.

Después de esto el “caballero” se retiró a otra zona y le perdí de vista, fin del conflicto.

Como siempre, creo que hay muchas formas de decir la misma cosa, y una de ellas se basa en la educación y el respeto a quien tengas delante, sea quien sea y ni mucho menos te tenga que importar el dinero que pueda tener o su posición social.

Me permitiréis desde mi experiencia daros dos consejos insistiendo un poco en lo que habéis leído arriba:

1. La educación y el respeto abren muchas más puertas que los malos modos y el “pisar” a los demás para alcanzar posiciones más altas. Os lo aseguro. 

2. Nunca debes hacer es insultar o menospreciar a nadie y menos a un cliente, y mucho menos a esas personas que, aunque te parezcan invisibles, te preparan y sirven comida o bebida cuando el cliente eres tú.

Es por tu propio bien 🙂